Penal del Topo Chico: el recuento de los daños y la crisis de comunicación

Si le quitamos todo lo que políticamente rodea la matanza en el penal del Topo Chico, en un verdadero recuento de los daños, lo más terrible es que murieron hasta el momento 49 personas.

Cuando una casa enluta, amigo lector, normalmente es un evento lleno de tristeza y problemas, con mayor razón si se trató de un joven, terrible que sean media centena.

Ni todos los discursos ni todas las disculpas podrán regresarle a la familia a su pariente. Y aclaremos que su condición de presos no le resta dolor al evento ni permite hacer discursos cínicos al respecto.

En una entrevista para radio, Renato Sales, comisionado nacional de Seguridad, dijo que existen cerca de 389 cárceles en México y el 70 por ciento están sobrepobladas.

Y explicó que en un proceso lento pero avanzado, los penales federales han sido controlados en población, pero los estatales tienen grandes problemas.

"Hay estados donde un custodio gana 4 mil pesos mensuales", comentó.

Y en la autocrítica, se prende fuego: las cárceles son "el último eslabón de la cadena de seguridad y es el más olvidado".

¿De qué sirve tener grandes sistemas de investigación, nuevo sistema acusatorio para hacer justicia más rápido y efectiva, si al final del proceso, los declarados culpables irán a un penal a pagar cuotas, sin posibilidades de readaptación, con oportunidad de seguir delinquiendo?

En el recuento de los daños, estimado lector, queda el pésimo manejo de comunicación de una crisis en el Gobierno independiente. Sí, tardó muchas horas en informarse la situación, más informaban las redes sociales.

Para colmo sale El Bronco a hablar del número de muertos (52 en el primer conteo) que muchas horas después hubo que rectificar. Lento y mal.

¿Qué sucedió, no pudieron contar bien? ¿Revivieron? No hay derecho, levanta sospechosismo.

Cuando en 2012 sucedió la matanza de 44 reos en el penal de Apodaca, como parte de la fuga de 30 delincuentes, ni Televisa Monterrey ni Goyo Martínez culparon a Rodrigo Medina, nunca editorializaron los comentarios, no lo llamaron a cuentas ni se dijo que era un estado fuera de control. Fueron amigos del sistema.

Se trata de "la crisis más grande en la historia del sistema penitenciario mexicano", dijo en el horario estelar de Televisa en la Ciudad de México (en lugar de Joaquín López-Dóriga).

En esta ocasión piensan que El Bronco es responsable y se le atacó sin piedad.

En el recuento de los daños, cuando el gobernador en la noche hace un video para contestarle a Goyo-Televisa, lo que intenta es tomar el control de la comunicación de Gobierno a título personal, porque la oficina encargada de eso había sido un desastre todo el día.

Ya la respuesta de Goyo-Televisa con indignación estaba de más, ya habían lanzado la piedra sin oficio y sin ética periodística.

Muy diferente, y hay que decirlo amigo lector, fue el trabajo de María Julia Lafuente, quien entrevistó al gobernador en busca de información, haciendo un trabajo limpio, sin dobles sentidos, sin alusiones editoriales: sin hacer leña del tronco que se tambalea... y todos sabemos que las relaciones de Multimedios y el Gobierno independiente no son las mejores. Bien por los dos.

En el recuento de los daños, amigo lector, me parece que culpar al actual Gobierno (a tres meses de que llegó) sería quitar la responsabilidad al gobierno de Rodrigo Medina y al Gobierno Federal. La crisis en las cárceles es en todo México. Lo que si hay que exigirle al gobierno independiente de El Bronco es que haga justicia y que se asegure que esto no vuelva a suceder, en ninguna escala, porque entonces sí será su problema, su mala operación y entonces sí, habrá responsabilidad directa y no bastará con directivos de bajo nivel... o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com