Ozono en el aire de Monterrey: un veneno invisible que crece y ataca a la niñez

El ozono es un contaminante que se forma por una reacción fotoquímica entre emisiones de los automóviles y el polvo en presencia de los rayos del sol.

Seguramente usted, amigo lector, ha podido ver esa nata oscura que flota en el aire sobre la ciudad de Monterrey; se nota más desde lo alto de un cerro, o a lo lejos, cuando llegamos a la ciudad por alguna de las carreteras entre semana, es la contaminación.

A propósito de eso, el martes pasado se publicó en el Diario Oficial de la Federación una modificación a la norma ambiental que establece la cantidad de ozono en el aire que es dañina para la salud.

La modificación se realizó para bajar el valor (de 0.110 ppm a 0.095 ppm), es decir, con menos cantidad de ozono en el aire, las autoridades deben actuar en un plan de emergencia.

El ozono es un contaminante que se forma por una reacción fotoquímica entre emisiones de los automóviles y el polvo (de óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles o hidrocarburos) en presencia de los rayos del sol.

El documento publicado para ajustar la norma explica los problemas respiratorios y en diversos órganos que el ozono ocasiona.

“Los efectos negativos sobre la salud, atribuibles a la exposición a este tipo de contaminante, van desde la afectación en la calidad de vida de personas con enfermedades preexistentes y el incremento en las tasas de morbilidad, hasta el incremento en las tasas de mortalidad por algunas enfermedades cardiopulmonares, cardiovasculares, respiratorias y cerebrovasculares”, añade.

Llama la atención que el cambio de la norma está promovida por una cantidad importante de instituciones de salud y atención a la niñez, entre muchas otras, y seguramente por eso se revelan ahí resultados de estudios sobre la exposición de los infantes al ozono.

“Se ha reportado que cerca del 50% de la población escolar en zonas donde las concentraciones a ozono son elevadas (0.130-0.220 ppm), llegan a faltar al menos 1 vez cada 3 meses, debido a alguna afección respiratoria y cerca del 11.7% falta en dos o más ocasiones. Por otro lado, concentraciones cercanas a 0.050 ppm han favorecido un incremento del 43% al 133% en las visitas a consultas de urgencias por asma en población infantil de 1 a 4 años. Asimismo, en concentraciones de 0.040 a 0.050 ppm, se reportó un aumento del 19.1% al 35% en hospitalizaciones por enfermedades respiratorias agudas en menores de 2 años”, indica.

Y el documento cita más estudios realizados por la OMS y otros más hechos en el DF y ciudades latinoamericanas, donde la exposición al ozono es preocupante y mortal en los pequeños…

El Sistema de Monitoreo Ambiental de la zona metropolitana de Monterrey reporta que abril y mayo son en promedio los meses con más ozono en la atmósfera y con valores abajo de la antigua norma; sin embargo, casi todos los años sobrepasamos la norma varios días en el mes, por ejemplo, en abril de 2013 durante 5 días estuvimos sobre la norma y en mayo fueron 8 días donde la exposición de ozono era extremadamente peligrosa.

Con la reducción de la norma lo más seguro es que sean más los días del mes que estaremos sobrepasados y con eso será claro que una tercera parte del mes de mayo y abril es altamente peligrosa para los niños y mayores de 65 años, especialmente en el poniente de la ciudad.

Muchos meses del año son bajos en ozono en Monterrey, pero marzo, abril y mayo destacan por tener muchos días donde sobrepasamos la norma y las autoridades nunca nos han alertado.

Según las mediciones, los promedios altos de ozono crecen cada año, y aunque parece que en Monterrey no es un problema, la acción de las autoridades federales debe alertarnos para hacer algo, de lo contrario mañana tendremos un aire envenenado y una niñez enfermiza. O usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com