NL, en la nueva ola de la economía mundial: el futuro es "nano"

En el caso el caso de la nanotecnología, la información en los medios ya está alimentando más la imaginación y fantasía que los pronósticos serios para empresas y países.

El reciente acuerdo que firmó el Tecnológico de Monterrey y el Massachusetts Institute of Technology (MIT), además de ser un asunto de trascendencia académica por el intercambio de conocimiento y alumnado, se puede leer también como el paso que México necesitaba para entrar ya en la ola de la nanotecnología, la que seguramente transformará la economía mundial.

Históricamente, estimado lector, los economistas y especialistas en prospectiva han tenido poca capacidad para identificar los impactos derivados de la evolución de las nuevas tecnologías en la economía, empresas y sociedad en general.

Sucedió con la creación de los circuitos integrados en los años sesenta, con el desarrollo de las computadoras desde los años setenta, con la necesidad de procesar el software en los años ochenta y con el impacto que tendría internet desde los años noventa.

En general en cada una de estas olas de desarrollo tecnológico se habló mucho de las posibilidades con datos y estudios, pero fueron muy poco precisos para identificar escenarios relevantes para el futuro.

Las experiencias más recientes muestran la baja capacidad para pronosticar con precisión el impacto social y económico de innovaciones como internet, comunicaciones inalámbricas o el mapa del genoma humano. En general, la ciencia ficción logra mejores aproximaciones a la realidad que las previsiones de economistas o científicos, y al final de los días, la realidad supera a la ficción y a las previsiones expertas.

En el caso de la nanotecnología, la información en los medios ya está alimentando más la imaginación y fantasía, que los pronósticos serios o las estrategias válidas para las empresas y países.

El costo de la desinformación en tecnología se paga caro, recordemos el caso de internet y la tragedia en las bolsas al reventarse la burbuja de los puntocom, fue falta de información sin duda.

En el mismo sentido informarse, preparar profesionales y establecer escenarios en un país para ser protagonista en una ola tecnológica, tiene sus recompensas y muy grandes.

Por eso el trabajo de investigación y desarrollo que se han hecho en las universidades, el acuerdo con el MIT y el vínculo con la industria podemos verlos como la firme intención de México para subirse a la ola nano.

“Dentro de estas dos áreas (nanociencia y nanotecnología) vamos a meternos a investigar las cosas que en México hoy nos interesan mucho: energía, electrónica, en cuestión precisamente de salud, que es muy importante para México, en lo que son ciencias cuánticas, y en manufactura, para que compitan más nuestras empresas a nivel global”, comenta David Noel Ramírez Padilla, rector del Tecnológico de Monterrey.

La nanotecnología ha dado pasos muy pequeños, los avances y descubrimientos no permiten asomarse a las posibilidades que imaginamos, pero los descubrimientos actuales ya asoman grandes avances en la industria de la computación, alimentación, medicina, energía, textil, deportes, automotriz, construcción, entre muchos otros sectores que comienzan a ver aplicaciones relevantes con inversiones rentables.

Hay que decirlo, así como en la manipulación genética, la manipulación de moléculas tiene riesgos y virtudes, por eso la información sobre esta tecnología es indispensable para el progreso responsable.

Y es importante recordarlo, en Monterrey, ciudad del conocimiento, con el desarrollo del Parque de Investigación e Innovación Tecnológica (PIIT), el acuerdo logrado con el MIT es un ingrediente para celebrar y para creer que en verdad los regiomontanos, paso a pasito, nos encaminamos a formar una sociedad del conocimiento, ¿no lo cree usted así?

alejandro.gonzalez@milenio.com