Mucha construcción en NL, pero con una mala regulación ambiental

Es buenísimo que Nuevo León sea uno de los estados con más industria de la construcción, pero es malísimo que se realice sin regulación ambiental.

No hay duda que en Nuevo León la industria de la construcción ha gozado de un gran impulso en este sexenio, obras y reconstrucciones importantes se han hecho.

Apenas en junio pasado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ubicó a Nuevo León en la primera posición a nivel nacional en la aportación al valor total de la obra construida por entidad federativa en comparación con el resto de los estados de la República Mexicana.

En obra de edificación, el estado volvió a ocupar el primer sitio con un 14% del total, seguido por el DF con un 11% y el Estado de México con 7.2%.

Estos alegres datos sobre el desarrollo de la construcción en el estado, podríamos decir que sirven de marcodorado, para la iniciativa que ayer se anunció para hacer una reforma a la Ley de Desarrollo Urbano y Asentamientos Territoriales.

Se explicó que en general la reforma intenta establecer sanciones para las constructoras o autoridades que realicen obras donde exista un daño o agresión al medio ambiente y a la salud de los vecinos y no se tomen las medidas adecuadas.

A decir del diputado que presenta la iniciativa, Juan Manuel Cavazos, junto con ambientalistas y urbanistas, las construcciones se realizan ignorando las reglas mínimas de cuidado al ambiente y los resultados se ven en la mala salud de la población que padece enfermedades crónicas asociadas a la contaminación que emiten.

“En un esfuerzo por prevenir este tipo de enfermedades y velar por el bienestar de la población, y platicando con ambientalistas y especialistas en el tema estoy proponiendo la modificación de la Ley de Desarrollo Urbano del Estado para que las autoridades o los particulares que pretendan llevar a cabo una obra de construcción o edificación, se sujetan a esta Ley, a los reglamentos municipales en la materia”, dijo Cavazos.

El intento de regular algo tan irregular como las normas de construcción es complicado, estimado lector, no digamos la promulgación de las leyes, pensemos en la aplicación.

En San Pedro por ejemplo, asuntos mínimos como el número de pisos de un edificio no fue posible supervisarlo, en la torre Tanarah, sin que nadie se diera cuenta, levantaron ¡23 metros de más!

También se han denunciado hasta 12 obras y desarrollo más que aparentemente están en la irregularidad en el mismo municipio, lo que nos hace suponer lo difícil de llevar que es la inspección de las construcciones.

El mes pasado la regidora Carlota Vargas denunció que el municipio de Monterrey autorizó desarrollos habitacionales en toda la zona de las faldas del Cerro de la Silla y el Cerro del Mirador, que provocarán conflictos urbanísticos y viales, por falta de planeación.

Cuando se construye en los cerros, existe una afectación a la vegetación; la deforestación es cada vez mayor en estas zonas, asunto que ocasiona erosión en la tierra, deslaves a futuro y un alto deterioro ambiental.

Y si de construcciones irregulares se trata, está también el caso de los asentamientos irregulares como en el margen del río Pesquería, después de todo lo sucedido con el huracán, aún quedan 460 viviendas en los márgenes del río. Mal que lograran instalarse ahí, muy mal que no se concrete su reubicación.

Es buenísimo que Nuevo León sea uno de los estados con más industria de la construcción, pero es malísimo que se realice sin regulación ambiental.

Por esta y muchas más razones, un intento de reformar la ley como el que se anunció, podría ser el arranque de una agenda ambiental urbana que a todos nos beneficiará con calidad de aire y suelo, que no es otra cosa que calidad de vida para todos. Ojalá no se quede este en un esfuerzo aislado, o usted, estimado lector, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com