¿Influyen las encuestas en la decisión del voto ciudadano?

Son los políticos y los científicos quienes sobreestiman más el impacto de publicar encuestas.

Entre debates y encuestas, los candidatos tratan de influir en los ciudadanos con sus ideas o tratan de difundir la idea de que van ganando, pero ¿qué tanto influyen las encuestas en los votantes?

La ley electoral prohíbe que se difundan encuestas electorales 5 días antes de los comicios, con ello podríamos pensar que los legisladores dan por un hecho que las encuestas influyen en la opinión de la gente.

Se han realizado investigaciones para saber cómo las encuestas influyen en los electores: si desean sumarse al ganador (efecto bandwagon) o se suman al más débil (efecto underdog).

El efecto bandwagon sostiene que una parte de los votantes, al ver una encuesta, apoyará la opción electoral que aparece en los sondeos como favorita para ganar las elecciones, es decir, que se subirán al “carro ganador”.

El efecto underdog, por el contrario, afirma que movilizaría a una parte del electorado hacia la opción que las encuestas dan como perdedor o más débil (underdog significa desvalido) para intentar convertirlo en ganador.

La verdad de las cosas es que los estudios en general son contradictorios, de manera que no existe una tendencia clara al respecto.

En un estudio realizado por CIS tras las elecciones generales de 2008 en España, el 61% de los electores tuvo conocimiento de los resultados de alguna de las encuestas o sondeos antes de la elección.

Un 7% de ellos, es decir, un 4.3% del total de electores, declaró que tuvo en cuenta mucho o bastante esos sondeos a la hora de decidir qué iba a hacer el día de las elecciones, lo que en ese país se traduce en casi un millón y medio de personas influidas en algún sentido por los sondeos: a un 1.8% (como 610 mil electores) le reforzaron su decisión de votar por el partido que ya pensaba hacerlo, a un 1.5% (casi medio millón de electores) le animaron a acudir a votar, a un 0.5% (unos 170 mil) le ayudaron a decidir el partido por el que votar, a un 0.2% (unos 70.000) le condujeron a votar por otro partido distinto del que tenía pensado y a un 0.1% (unos 35 mil) le animaron a abstenerse.

En este estudio podríamos concluir que existe una fuerte influencia de la publicación de las encuestas.

En un estudio realizado por Covarrubias y Asociados en la elecciones del 2012, el 68% dijo no haber estado expuesto a una encuesta y recordar que partido iba ganando.

Del 32% restante, el 17% dijo que la encuesta no le produjo ningún efecto saber quién iba ganado, el 12% señaló que pensó en votar por el partido que siempre vota. El 1% pensó en votar por el ganador que señalaba la encuesta.

A diferencia del estudio anterior, éste demuestra que el impacto de las encuestas es muy bajo en la influencia que ejerce sobre el sentido del voto.

¿Quién tiene la razón? Es difícil saberlo pero, en lo personal, estimado lector, me parece que son los políticos y los científicos sociales quienes sobreestiman más el impacto de publicar encuestas.

También hay que mencionar el fenómeno del “voto útil”, ése que sucede cuando en la elección los que apoyan a un tercer candidato que las encuestas dicen que no está en la pelea y el elector decide apoyar a uno de los dos punteros.

Un buen ejemplo al respecto son las dos últimas elecciones presidenciales.

En el 2000, muchos de los seguidores de Cuauhtémoc Cárdenas le dieron su voto útil a Vicente Fox, con tal de sacar al PRI de Los Pinos; y en 2006, cuando Roberto Madrazo aparecía hundido en un tercer lugar en las últimas encuestas, hubo algunos simpatizantes priistas que votaron por Felipe Calderón para evitar el posible triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

Cuando de percepción se trata, estimado lector, usted tiene la mejor opinión, aunque en lo personal la idea del voto útil para favorecer a un candidato o para detener que no gane el que no deseamos, es verdaderamente útil… o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com