Iniciativa Privada, ¿cómo vamos?

Con una vistosa ceremonia y la entrega de algunos reconocimientos, cerró el primer año del programa Alcalde, ¿cómo vamos?

Durante este ciclo los ayuntamientos metropolitanos fueron reportando avances y logros, estancamientos y fracasos, sobre los compromisos adquiridos.

La iniciativa es el resultado de la plataforma que crearon para comprometer a los alcaldes, cerca de 40 organizaciones, algunas sociales, otras académicas (privadas), pero principalmente, y con mayor peso político, las empresariales.

La finalidad es tener un sistema de rendición de cuantas, que los alcaldes den seguimiento a los temas comprometidos y se les califique.

Opinar sobre si el programa ha funcionado o sobre los temas propuestos, es un asunto muy aventurado en tan solo un año de progreso.

Además se trata de un esfuerzo materializado de rendición de cuentas, y no sé usted qué opine, amigo lector, pero transparencia y cuentas claras, son asuntos sumamente necesarios.

Por eso se recibió con aplausos el anuncio de que se buscará que los candidatos al Gobierno de Nuevo León, se comprometan a un programa Gobernador, ¿cómo vamos?

Extender la rendición de cuentas a otro nivel de poder parece una muy buena idea, tanto, que creo que se debería extender aún más, digamos que hasta el ámbito de las responsabilidades sociales, de esta forma la comunidad alcanzaría un verdadero desarrollo social. Me explico.

Qué tal, amigo lector, que alguna institución neutral y autónoma, digamos la Universidad Autónoma de Nuevo León, por ejemplo, organizara y diera seguimiento a un programa Iniciativa Privada, ¿cómo vamos?

Y que tal, si le parece bien a usted, que en este programa se revisen los aspectos a los que el sector privado debería, más allá de las leyes, estar realizando.

Se trataría de fomentar la responsabilidad social y la transparencia en las empresas voluntariamente, claro; qué tal que les pedimos que tomen medidas que reduzcan la brecha social de la pobreza y que por encima de todo, se comprometan al cuidado del ambiente y el territorio en que vivimos.

La transparencia es un asunto de interés social; las empresas deben ser transparentes en información, por ejemplo, de sustentabilidad corporativa, es decir, equilibrio en sus procesos y finanzas limpias; tenemos que saber si se dirigen a una quiebra segura o no.

La quiebra de  muchas empresas deriva en pérdidas de miles de empleos, daños ambientales o aumente de la pobreza, y es con dinero de las arcas públicas que se realiza un eventual rescate financiero (casos de aerolíneas, bancos o industrias completas).

Deben tener responsabilidad social, y que esto que no se confunda con “caridad” o “filantropía”.

Qué tal comprometerse a generar empleos. Preguntemos a la IP, ¿cuántos empleos nuevos generaste este mes?

Los gobiernos pueden incentivar, pero es el empleador quien al final puede o no generar empleos; se trata de un compromiso con la comunidad.

Y, hay que decirlo, tenemos muchos ejemplos de empresas con un perfil responsable y transparente, grandes corporaciones de Monterrey, pero hacer un programa que impulse y vigile, es para sumar a todas las que sea posible y en conjunto, hacer posible que la comunidad reciba impulso y logre una vida mejor.

Porque además, amigo lector, si la IP  busca la rendición de cuentas de los gobiernos, debe ser responsables con el rol que le corresponde, de lo contrario, parecerá que nada más desea influir en el poder público con su programa, en vez de buscar el bien común de la sociedad… o ¿usted qué opina?