¿Fundidora será destruida igual que el Planetario Alfa?

Existe una pérdida de la vocación en promover el arte y la ciencia de manera privada; queda nada más la obligación del estado y aún así podemos perder muchos espacios.

Ahora que ya no tenemos dudas, que el Planetario Alfa tiene los días contados, la pregunta no es ociosa: ¿sucederá lo mismo con otros espacios, con el Parque Fundidora, por ejemplo? Dígame pesimista si usted quiere, amigo lector, pero creo que no hay decreto que aguante un escopetazo de billetes.

El conglomerado Alfa obtuvo un cambio de uso de suelo (que ellos mismo solicitaron) para poder fraccionar con viviendas y algunos comercios la zona del edificio corporativo y el Museo del Planetario; todo indica que buscan ganar dinero.

El terreno en el que se encuentra el Planetario es de una superficie de 41.5 hectáreas y según el nuevo uso de suelo, será posible construir ahí alrededor de 850 viviendas con algunas áreas comerciales agregadas.

El Planetario, que será destruido para hacer las viviendas, hoy cuenta con un acervo de 500 piezas de ciencia, tecnología y arqueología, un vitral de Rufino Tamayo, observatorio astronómico y un Jardín de la Ciencia.

Es difícil reclamarle a las empresas Alfa por abandonar la difusión del arte y la ciencia, después de que el mismo Mauricio Fernández (accionista) dijera que el lugar es “un montón de chatarra” que pierde un millón de dólares al año; frente a un negocio inmobiliario de cinco estrellas, el Planetario es un juguete desechable. Triste pero cierto.

Mauricio también dice que Alfa no tiene planes próximos para hacer viviendas en ese lugar, pero resulta muy sospechoso que sin planes se arrancara un proceso tan complicado.

Es decir, se cambia el uso de suelo de la mano del alcalde-accionista y se hace un acuerdo para no entregar al municipio 11 mil metros que corresponden por un proyecto de vivienda en el terreno del Planetario, y se permutara por 39 mil metros en la zona de la avenida Díaz Ordaz.

Los terrenos ya fueron entregados, ya están a nombre del municipio y Alfa insiste en que no tiene proyecto. Difícil de entender, difícil de creer.

La verdad sea dicha, Alfa puede hacer lo que le convenga, son sus terrenos; lamentaremos la pérdida del Planetario, sí, como lamentamos en su tiempo la pérdida del Museo de Monterrey que canceló FEMSA.

Quedan como lección de este proceso dos cosas.

Existe una pérdida de la vocación en promover el arte y la ciencia de manera privada; queda nada más la obligación del estado y aún así podemos perder muchos espacios por falta dinero.

Otra cosa importante: no se debe permitir que estado o municipios vendan, compren o permuten terrenos con tanta facilidad.

Hay que recordar que durante la revisión de las cuentas públicas 2012, la Auditoría Superior del Estado encontró un desorden en el área de desarrollo urbano de todos (sí, todos) los municipios, quienes violan no solamente la Ley Estatal, sino hasta sus mismos reglamentos.

Sucedió también con los terrenos en La Pastora, donde casi se obsequiaron para poner un estadio (y eso que era área protegida, “pulmón de la ciudad”), así podría suceder, por ejemplo, con una parte de Fundidora; nadie puede garantizar que no suceda.

O tal vez me equivoco y somos los ciudadanos los únicos que podemos garantizar que eso nunca sucederá. Tal vez nos hace falta más coraje para luchar por esos espacios que están ahí y son nuestros.

Hay que exigirles a los legisladores reglas más estrictas en el manoseo de la propiedad pública; hay que conseguir un blindaje contra los cañonazos de dinero que llegan a los funcionarios.

No deberíamos permitir ninguna venta de territorio público, es patrimonio ciudadano que no volverá. Ni municipios ni estado deben ofertar territorio, o ¿usted qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com