Falta talento en México: el diálogo entre universidades, empresas y gobierno

El problema es que las empresas no le transmiten a las universidades y escuelas sus necesidades, o la otra posibilidad, las escuelas no escuchan a las empresas.

Resulta que los trabajadores de México están entre los menos talentosos de América.

Lo anterior es parte de los resultados de la encuesta Escasez de Talento, de Manpower Group que se le realizó a 40 mil empleadores (2 mil de México), donde se revela que el 36% de los empleadores a nivel mundial asegura sufrir una escasez de talento.

En México la cifra sube a 44%, seis puntos más que el resultado de 2013 y nos coloca en el número 5 de 10 países de América.

Según este trabajo, las habilidades más difíciles de cubrir en Latinoamérica son manejo de idiomas (36%), investigación (35%), emprendimiento (32%), análisis (31%), entrenamiento (27%), tecnologías de la información (26%).

Otro de los datos interesantes que se revelaron es que la industria en general tiene problemas para conseguir trabajadores de nivel técnico capaces.

Con estos datos sobre las carencias de los empleadores es fácil imaginar que el problema no son los egresados; no, el problema es que las empresas no le transmiten a las universidades y escuelas sus necesidades, o la otra posibilidad, las escuelas no escuchan a las empresas.

No es asunto menor, estimado lector, porque en cualquiera de los dos casos el resultado es que los egresados no salen preparados para lo que se necesita en los centros de trabajo y por consiguiente hay un extraño fenómeno: desempleo y vacantes vacías al mismo tiempo.

Al final de los años esto impacta en la productividad en general, en los ingresos y en la posibilidad de que se abran o no más industrias en una ciudad o país.

Contra este problema, Nuevo León arrancó un proyecto que derivó de aquella idea vaga de hacer La Ciudad del Conocimiento, pero en este caso se aterrizó muy bien para poder realizarla.

Se trata del Parque de Investigación e Innovación Tecnológica (PIIT), que no es otra cosa que un parque tecnológico y científico basado en el modelo de triple hélice: una alianza entre gobierno, universidades e iniciativa privada.

El proyecto es muy ambicioso y tiene como misión “impulsar la investigación tecnológica y la transferencia de tecnología entre el sector académico y el sector empresarial, así como el desarrollo del capital intelectual de Nuevo León, además de fomentar el desarrollo de nuevas empresas con base en el desarrollo tecnológico y la innovación”.

Jaime Parada Ávila, director general del PIIT, dijo en noviembre que el 2013 cerrarían con una inversión total de 600 millones de dólares, que en general salieron de universidades participantes, el Conacyt y el Gobierno de Nuevo León que facilitó el terreno e infraestructura para 40 hectáreas.

Hoy en día ya hay más de 35 centros de investigación, un par de incubadoras y ya se acercaron grandes empresas como Grupo Kymco, centros de tecnología de compañías globales como John Deere, Caterpillar, General Electric, para abrir ahí centros de investigación.

Ya se proyectó hacer una ciudad alrededor del PIIT, que se encuentra en el kilómetro 10 de la autopista al aeropuerto, donde podrían vivir los investigadores y técnicos durante su estancia o proyecto.

Este no es un centro de capacitación, se trata más bien de un centro de desarrollo, pero lo importante es que la preparación académica y el rumbo de las investigaciones van de la mano de las necesidades de las empresas y el estado.

Con el PITT se prevé que tendremos investigadores y trabajadores de primerísimo nivel mundial, y como no hay un centro similar, con el tiempo Nuevo León podría ubicarse como el más importante polo de desarrollo de empresas y trabajadores de gran talento y valor agregado, ¿será posible?, ¿usted qué opina? 

alejandro.gonzalez@milenio.com