Extraer el gas causa temblores, contamina el agua y ni es tan buen negocio

inicialmente pensaron que la explotación daría tranquilidad para las próximas 3 décadas y ya existen indicios de que la vida de estos pozos es de poco más de 5 años.

Sobre el asunto de que el la explotación de gas usando el método fracking ocasiona temblores en la zonas aledañas, como le comentaba la semana pasada, estimado lector, hay que poner un acento en que esta técnica atrae réplicas de terremotos lejanos.

El estudio realizado por Nicholas J. van der Elst indica que lo peligroso no son los temblores que ocasiona el fracking (que son muy pequeños y no pasan de 3.5 grados), el problema es que las perforadas son susceptibles de réplicas de terremotos naturales muy lejanos. El estudio habla de un terremoto en Chile que provocó actividad sísmica en Oklahoma y de otro en Japón (el del tsunami de 2011) que generó sismos en Texas.

En el Reino Unido se prohibió la extracción de gas, sin embargo, después de que se realizaron 3 estudios diferentes, en marzo de 2013, se levantó la prohibición imponiendo regulaciones para minimizar los efectos negativos.

Al levantarse la prohibición, el gobierno en esta nación lanzó un gran plan de explotación, con incentivos para las empresas, baja de impuestos y subsidios, así como grandes promesas de empleos.

A pesar de la seriedad de los estudios (uno de ellos fue hecho por Royal Society), la Unión Europea tomó la decisión de no permitir la explotación de gas usando el fracking, desde septiembre de 2012 publicó las consideraciones, y los estudios realizados no pudieron cambiar la opinión de la Comisión de Medio Ambiente.

“Reconoce que  el fracking  hidráulico se realiza a una profundidad muy por debajo de los acuíferos subterráneos, por lo que considera que, como las operaciones de perforación cruzan fuentes de agua potable, la principal preocupación en relación con la contaminación del agua subterránea es a menudo así la integridad en términos de la calidad de su revestimiento y cementación y su capacidad para resistir la alta presión del líquido inyectado y temblores de tierra de baja magnitud”, se puede leer en el apartado número 33 del reglamento que se emitió para la extracción de gas en el Parlamento Europeo.

Y es que esta explotación de gas contamina los acuíferos subterráneos, además de ocasionar grandes problemas para la fauna silvestre.

Un estudio reciente sobre el asunto se realizó en Inglaterra  por  National Trust y la RSPB.

Harry Huyton, de energía y cambio climático en la RSPB, dijo a la BBC: “hay riesgos asociados con el uso de grandes cantidades de agua, ocasionado la contaminación accidental del agua, sino también de la infraestructura que se requiere por la industria. Todo esto podría tener un impacto sobre la vida silvestre”.

Por si todo esto fuera poco para cuestionar la posible explotación de gas en Nuevo León, en Estados Unidos existen grandes dudas sobre la durabilidad de los pozos que se abren, porque inicialmente pensaron que la explotación daría tranquilidad para las próximas 3 décadas y ya existen indicios de que la vida de estos pozos es de poco más de 5 años.

Deborah Rogers, miembro del comité en el Banco de la Reserva Federal de Dallas, quién además es una crítica del proceso de explotación de gas y las enormes perspectivas que se hicieron, ha documentado que las empresas están comenzado a tener pérdidas porque los pozos no pueden ser explotados mucho tiempo, alertando en diversos artículos que publica en el New York Times.

Incluso se habla de la burbuja financiera que puede ocasionar el boom del gas en Wall Street.

Al final de unos años, la expectativa de riqueza de la explotación de gas se desvanece, dejando problemas en la tierra que la población tendrá que sufrir por décadas.

alejandro.gonzalez@milenio.com