Cobro de la tenencia, una cascada de equivocaciones

Lo que no se puede arreglar en una mesa haciendo un pacto político, jamás se resolverá por la fuerza haciendo "manita de puerco"

Como se trata de una promesa de campaña, antes de abordar el tema que hoy nos ocupa, hay que recordar que Rodrigo Medina ofreció quitar el cobro de la tenencia si llegaba a gobernar Nuevo León, ¿por qué no cumple?

Entiendo que no quiera hablar del tema, pero en vez de evadirlo podría hacer una campaña para explicar las bondades del impuesto.

Sí, las bondades.

De alguna manera, estimado lector, no hay impuesto más justo que la tenencia, porque se aplica a quienes tienen más dinero (los que tienen automóviles y paga más quien tiene mejor auto) y son quienes utilizan las avenidas, los que necesitan cada vez más obras viales para circular, los que reclaman la existencia de baches y falta de señales.

El problema es que prometió quitar el impuesto para caer bien y que votaran por él. También el problema fue que el Instituto de Control Vehicular (ICV) resultó con una estafa de 300 mil placas y pocas acciones legales hay detrás de eso; sospechosamente hay pocos resultados de la justicia.

Cuando en noviembre el Gobernador del Estado anunció que durante su administración ya no se harían replaqueos, pero que sí vetaría la Ley de Reforma del ICV, en general todos pensamos que ahí se cerraría el capítulo sobre tan espinoso tema. Nos equivocamos.

Se equivocó el gobierno cuando creyó que al eliminar el replaqueo cambiaría la poca confianza que existe sobre el ICV; no se orquestó ninguna campaña publicitaria, no se promovió el cumplimiento, abrieron las ventanillas e imaginaron que la gente correría gustosa a pagar su tenencia.

Se equivoca el ICV al suspender de su registro 400 mil placas de morosos con el pretexto de presionar a los contribuyentes, porque se necesita de la cooperación de los municipios para capitalizar una acción tan ruda.

Hacer trampa puede ser peligroso para la confianza y si en realidad la medida (así parece) está encaminada a mejorar los índices de eficiencia del instituto (que recordemos, puede adquirir deuda), de manera que mejoren los libros, que tengan mejores números, así los que están dados de baja, de morosos pasaron a no cuantificarse.

Se equivoca el tesorero al condicionar los recursos municipales ya pactados a la cooperación de los municipios; lo que no se puede arreglar en una mesa haciendo un pacto político, jamás se resolverá por la fuerza haciendo manitade puerco, no con las fricciones que anteceden en la relación con los alcaldes, no en medio de los preparativos de la elección en puerta.

A nadie le extraña que el asunto se politizara en un par de días, porque es poco popular poner retenes para retirar los autos que no han pagado; además es en San Pedro, Monterrey y San Nicolás donde existen el mayor parque vehicular, serían ellos quienes tendrían que trabajar más.

Se equivocan también los municipios al no reconocer que hay responsabilidad de los ayuntamientos para la recaudación del impuesto, de alguna manera es muy poco serio de su parte.

Pero, hay que reconocerlo amigo lector, la propuesta de promover mediante formas o esquemas de cobro en pagos y con rebajas no es mala idea y se equivocaría muchísimo el Gobierno si no hacen flexible la cobranza.

No sabemos en que terminará este asunto del cobro de la tenencia, esperemos que no se ponga muy rudo el Gobierno, lo que sí podemos anticipar que sucederá es que los asuntos del ICV quedarán para la historia como la roca en el zapato de esta administración.

Y será en las próximas elecciones cuando sabremos de qué tamaño es la piedra, si logró sacarla o termina pegándole en la cabeza.

alejandro.gonzalez@milenio.com