"El Bronco", populista, y Jaime Rodríguez, muy institucional

Después de sus dos grandes apariciones para hablar de su Informe, donde el gobernador de Nuevo León exhibió su destreza en los foros, el manejo del discurso efectista, en el Congreso y en el Pabellón M, bien podemos pensar que nuestro gobernador está en la categoría de político populista.

Y es probable, estimado lector, que muchas personas lean “populismo” como un mal, como una forma de descalificarlo o simplemente como un recurso menor del gobernante, pero la verdad de las cosas, es que el populismo ha mutado mucho como concepto con el paso del tiempo.

Populista fue Lázaro Cárdenas, por ejemplo, pero al peronismo en Argentina también se le marcó como populista.

A López Obrador se le etiqueta como un populista sin que esto se le asocie a un movimiento en particular o que signifique una ideología en espacial.

En tiempos del marxismo en Rusia se decía que los populistas eran aquellos políticos que defendían el pensamiento del pueblo, los escuchaban primero, para poder ser representantes políticos dignos de las masas.

Y durante la historia de los pueblos se les ha llamado populista a muchas manifestaciones, todas ellas asociadas al pueblo, su fuerza y necesidades.

El filósofo Ernesto Laclau, quien realizó trabajos sobre el populismo, escribió un texto Sobre la razón populista (2005), donde utilizó el término populista para nombrar ese tipo particular de demandas políticas que reclama un pueblo en oposición a las clases dominantes.

De alguna manera el populismo, según este pensador moderno, es el que retoma las demandas de las clases baja contra la clase dominante.

¿El gobernador de Nuevo León es populista?

Tal vez Jaime Rodríguez Calderón no, pero El Bronco parece que sí.

De alguna manera el gobernador del Estado ha encontrado la forma de manejar un mimetismo para estar en dos mundos: utiliza un atuendo convencional (traje y corbata) para asistir al Congreso y darle el toque serio a su discurso, ser muy institucional y seguir el protocolo.

Y después cambia de vestuario, se pone su chaleco, como se hubiera bajado del caballo tras bambalinas, y se presenta en un foro para hablarle a “la raza”, con los temas y estilo que considera buenos para el pueblo.

¿Es malo ser populista?

Salvo su mejor opinión, amigo lector, el populismo era un insulto político cuando se usó para Hugo Chávez o Evo Morales, por el populismo moderno es un concepto que habla bien de los políticos, pues los acerca a las necesidades de la gente; hoy en día Barack Obama se dice populista, por ejemplo.

Tal vez el problema, si me permite señalarlo, es que un político use las banderas populistas para llegar al Gobierno y luego no las cumpla.

Y es aquí donde el reciente discurso de Rodríguez Calderón hace un poco de ruido, porque sin que aún veamos cumplidas algunas sentencias populista que lo llevaron a ganar como “los corruptos a la cárcel” o “éste será un Gobierno de la gente para la gente” o “se le acabó la fiesta a los bandidos”, en su Primer Informe le da la vuelta y hace las declaraciones que deseamos escuchar en torno a la Ecovía y a las pedreras, en un afán de generar expectativa, consiguiendo que no se hable más de los incumplimientos a medias o las omisiones del primer año.

Con la caricatura de su publicidad, El Bronco ha decidido establecer un personaje populista que hable con la gente, que sea como la gente y que de alguna manera represente las demandas del pueblo contra la clase dominante de políticos millonarios y empresarios rapases.

Así parece que hoy dos personajes están en el Gobierno de Nuevo León, uno es Jaime Rodríguez Calderón, el gobernador institucional, y el otro es El Bronco, un populista con aspiraciones de candidato presidencial… o usted, ¿qué opina?

alejandro.gonzalez@milenio.com