Bienvenidas las campañas electorales negativas y sucias

Las campañas  negativas en televisión están altamente reguladas, pero es en el terreno de las redes sociales es donde hay oportunidad.

Después de que se confirmara, en un reportaje reciente de MILENIO Monterrey, que existen analistas de redes sociales de los precandidatos, bien vale la pena pensar en lo que vendrá como parte de la guerra electoral.

Campañas negativas, sucias, negras o como usted las quiera nombrar, son una forma de pelear electoralmente hoy en día y con lo cual se persigue el desprestigio del contrario.

¿Realmente es malo que existan las campañas negativas? En un mundo ideal pensaríamos que las campañas deben ser de propuestas y proyectos, pero eso además de aburrido terminaría en una escalada de promesas, generalmente incumplidas.

Ni la crítica ni la confrontación de errores o debilidades es mala.

Como dice el dicho de la política estadunidense: “Si no tienes nada malo que decir de tu contrincante, mejor cédele el lugar de una vez”.

Las campañas negativas en televisión están altamente reguladas, pero es en el terreno de las redes sociales es donde hay oportunidad.

Por ejemplo, la novedad en campañas negras es la creación de sitios web falsos de tu oponente.

En febrero de este año el periódico LA Times publicó una lista y fotos de 18 sitios web falsos que los republicanos hicieron sobre los candidatos demócratas.

En general se trata de páginas de internet que contienen biografías y noticias de los candidatos, pero en realidad son sátiras; otros hablan con cinismo de la trayectoria del político o lo exhiben como un pendejo.

El visitante promedio cree que la página es real, muchos resultan engañados y toman por buena la información, y peor aún, la comparten en sus redes sociales ayudando a que se genere la campaña sucia sin saberlo.

Fernando Dworak, profesor en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, realizó en el 2012 un análisis sobre el efecto de la regulación de las campañas negativas y entre sus conclusiones destaca que regularlas ayuda a los partidos mediocres.

“Se puede observar que normas como la prohibición a las campañas negativas definen las mejores condiciones de competencia para partidos que son muy poco competitivos. Aunque lo más sensato es que tendieran a liberalizar sus normas y dejar que el ciudadano ejerza su juicio…”, apunta el catedrático.

Por otro lado, el resultado de una campaña negra no siempre es el mejor; según estudios en España y Estados Unidos, una campaña mal planeada o bien contraatacada puede tener tres efectos dañinos.

Uno es el llamado efecto bumerán: la publicidad podría generar un rebote o una mayor formación de evaluaciones y sentimientos negativos hacia el atacante que hacia el atacado.

El segundo es el síndrome de víctima: si los votantes perciben un anuncio como injusto o deshonesto, pueden albergar sentimientos positivos hacia el candidato atacado.

Tercero: el doble deterioro y ocurre cuando la publicidad negativa evoca un efecto perjudicial tanto hacia el candidato atacado como hacia quien la produce.

En general existe consenso de que un anuncio negativo no cambia el sentido de un voto, pero puede alejar a la gente de ir a votar, pero es muy bajo el porcentaje.

No es fácil el uso de una campaña sucia, no se trata nada más de hablar mal del oponente, se requiere llevar un plan muy calculado para además no calumniar ni mentir.

Hay que recordar que pronto será posible la reelección en casi todos los puestos y la evaluación es necesaria, visto así, estimado lector, bienvenidas las campañas negativas, necesitamos saber todo sobre los candidatos, que se abra el debate público sin censura.

Así que todos atentos, porque en el 2015 las campañas serán negras o no serán, ¿no lo cree usted así?

alejandro.gonzalez@milenio.com