Aspirantes "adelantados" de moral relajada: aún se puede rectificar

Muchos de estos personajes no deberían manchar su trabajo y trayectoria sólo por ser un poco más “famosos” o reconocidos; todavía se puede rectificar.

Desde hace algunas semanas los ciudadanos de la zona metropolitana de Monterrey hemos sido testigos de la imaginación desbordada, ingenio, sagacidad y, sobre todo, desvergüenza, de varios aspirantes a puesto de elección que promueven su imagen, o permiten que se promueva, sabiendo que la ley electoral busca impedirlo.

Me refiero a Felipe de Jesús Cantú, Cristina Días, Jaime Rodríguez El Bronco, Luis Ángel Benavides, Martín López, Arturo Benavides Castillo, Daniel Torres, entre muchos otros que tienen anuncios panorámicos, anuncios móviles, pendones y banderas por toda la ciudad.

No importa si son del PRI o del PAN o buscan ser independientes, ellos (muy sonrientes) tienen una foto de su rostro, con su nombre destacado y alguna frasecita positiva en anuncios panorámicos que se contrataron bajo algún pretexto que no contempla la ley.

Y por eso no hay aquí un asunto legal realmente, salvo su mejor opinión, estimado lector, me parece que se trata de un problema moral.

En la Ley Electoral del Estado de Nuevo León dice en el Artículo 110 bis 4:

“Queda prohibido a los aspirantes o precandidatos a cargos de elección popular, en todo tiempo, la contratación de propaganda o cualquier forma de promoción personal en radio y televisión. La violación a esta disposición se sancionará con la negativa de registro como precandidato, o en su caso con la cancelación de dicho registro”.

Está muy claro que el espíritu de la ley es evitar la promoción personal y anticipada de los aspirantes, es lo que se desea, ese es el juego limpio lo que se persigue.

¿Y qué hicieron los que buscan gobernar o legislar en Nuevo León? Aparecen en panorámicos que fueron pagados por un medio de comunicación (revista, radio, portal de internet), en una película o libro, nada más porque ésta ley no puede, ni debe, regular a los medios y su libertad, así, cualquiera de ellos puede anunciar su portada o entrevista o película o cualquier ridiculez que usted quiera, promocionando además al político en cuestión.

Sabemos muy bien, amigo lector, que se trata de promocionar la imagen personal porque ninguno recibe la fuerza de la crítica, por el contrario, todos destacan la “nobleza”, “iniciativa”, “congruencia” o gran trabajo que realizan estos personajes.

¿Esta es la forma en que los aspirantes a un gobierno desean presentarse ante los ciudadanos?

Relajar la moral para hacer propaganda personal, sabiendo que la ley no los puede castigar, pero sabiendo también que el espíritu de la ley es no hacerlo, no es honorable, ¿qué podemos esperar de ellos cuando tengan el poder, cuando su obligación sea aplicar o crear las leyes?

Muchos de estos personajes no deberían manchar su trabajo y trayectoria sólo por ser un poco más famosos o reconocidos; todavía se puede rectificar, tal vez no sabían lo que el medio de comunicación haría con su imagen y pueden corregir el rumbo.

Creo que en este momento un aspirante podría hacer la diferencia si abiertamente sale a dar la cara, a decir que no se le consultó el uso de su imagen en panorámicos en una portada de revista, libro o lo que sea, y solicita que sean retirados los anuncios de la ciudad porque su integridad así se lo dicta, porque entiende el espíritu de la ley electoral, porque respetar la ley es entenderla, incluso más allá de lo que letra por letra está escrito.

Necesitamos buenos gobernantes y legisladores honestos, que sepan rectificar cuando algo anda mal, porque si se hacen de la vista gorda desde ahorita, con seguridad esa es una actitud que nunca cambiará… ¿Quién querría votar así por ellos?

alejandro.gonzalez@milenio.com