Alerta Amber con final "lunamielero" y los desaparecidos en NL

El gobierno pone una barrera para actuar en el tema, se lava las manos diciendo que el 99% de las desapariciones tienen que ver con el crimen organizado.

Menos mal que la desaparición de Carolina, la menor estudiante de la UANL reportada por sus padres la semana pasada, resultó ser en realidad una fuga de novios que buscaban unos días solos en Guadalajara.

Y es que como el caso activó la alerta Amber (del inglés, America’s  Missing: Broadcasting Emergency Response), autoridades y comunidad comenzaron a movilizarse; en redes sociales se compartió la fotografía de la menor, se detalló el último día en que fue vista (iba rumbo a la Facultad de Ciencias Políticas) y se colocó la denuncia oficial.

Se dijo también que había sospecha de un ex novio o amigo con quien se le vio la última vez, pero eso no se pudo confirmar.

Y aunque podríamos sospechar de un caso de novios en fuga, podemos imaginar el desconcierto de los padres, la preocupación, pues podría tratarse de un novio psicópata, un secuestro o desaparición forzada.

Hay que recordar, estimado lector, casos como el de la muchacha que tenía meses desaparecida y fue localizada hace cinco días en Quintana Roo.

El caso de esta joven fue diferente porque la raptó un grupo criminal y era obligada a prostituirse en aquel estado; Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, AC (CADHAC) ha documentado en lo que va del año cerca de 17 casos de desapariciones forzadas, de manera que la preocupación crece cuando perdemos contacto con un ser querido.

Hay que aclarar, desapariciones forzadas se refiere al los casos donde se documenta que participó o consintió un agente del Estado, sean policías, ministeriales, soldados, etcétera.

La semana pasada CADHAC cumplió un año realizando manifestaciones para solicitar que el Gobierno se mueva con mayor capacidad para encontrar a las personas reportadas, y lo hicieron reuniéndose, como cada 15 días, en la explanada de la Macroplaza, con globos blancos al aire y un corazón gigante con fotografías de los familiares.

Según esta asociación, en Nuevo León hay mil 054 desaparecidos hasta el momento y las autoridades han ayudado a encontrar 74 personas nada más, la mayoría sin vida.

La activista Kathyrne Bomberg, directora de la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas, comentó en una visita a Monterrey que lo primero que se necesita es voluntad política, y una vez conseguido eso, se puede proceder a que el gobierno haga suya la búsqueda de las personas desaparecidas, creando una comisión especial con atribuciones.

El Gobierno pone una barrera para actuar en el tema, se lava las manos diciendo que el 99% de las desapariciones tienen que ver con el crimen organizado.

Pero la vida de una persona que no encuentra un ser querido nunca vuelve a ser la misma: se acostumbran a visitar seguido el Semefo para reconocer cadáveres, visitan abogados y personas que dicen tener “contactos especiales” (la mayoría timadores) y, principalmente, nunca dejan solo el teléfono de casa: cada vez que timbra se renueva la esperanza de recibir una buena noticia.

 En redes sociales se desató una gran discusión sobre el uso de la alerta Amber en el caso de Carolina porque escapó con el novio (que si se hizo mal uso, que el derroche de recursos, que la alerta no es para esos casos, la responsabilidad de los padres, etc.), lo cierto es que no se puede anticipar cuál será el final al momento de abrir un reporte, y en estos casos como en el beisbol, hay que ir sin excepción detrás de todas las bolas.

Y frente a una verdadera desaparición, amigo lector,  un final romántico y lunamielero de una alerta Amber es lo mejor que puede pasar, incluso, nos arranca una sonrisa, ¿no cree usted?

alejandro.gonzalez@milenio.com