Columna Invitada

Marchas y protestas en México. Causas, la perplejidad de la situación actual y propuestas

Causas: Rezago social. No sorprende que los hechos hayan ocurrido en Guerrero; también podría haber sido en Oaxaca, Chiapas o Michoacán, entre otros estados. Los normalistas de Ayotzinapa están defendiendo el derecho (aunque de manera equivocada) a tener trabajo al terminar sus estudios. Tomando en cuenta su demanda legítima, ya que es un problema de espacios; habría que considerar jubilar a los maestros con doble plaza, al menos de una; y a los que ya cumplieron los años de servicio, también jubilarlos y generar los espacios para estos jóvenes; desde luego, previa evaluación no muy rigorista. Adicionalmente considero que debiera hacerse a nivel nacional y en todos los ámbitos, es decir con los médicos, enfermeras, maestros, etc.

Rencor social e Intereses ocultos: Anarquistas, desestabilización con fines políticos, contratación de protestantes políticos, delincuencia organizada infiltrada dentro de las autoridades.

Cuerpos policiacos municipales incapaces, ignorantes, tolerantes y/o represores; corruptos o abusivos.

Claro que hay otros actores, a saber: Víctimas primarias. Manifestantes legítimos primarios y/o secundarios. Acarreados. Aprovechados. Impertinentes. Insolentes. Imprudentes (padres que llevan a sus hijos menores a las manifestaciones). Vándalos. Bandidos. Violentos. Infiltrados. Azorados e indignados (también somos víctimas, pero secundarias y lo conformamos el resto de la sociedad, tanto del municipio, estado, del país y del mundo). Impasibles (las autoridades de todos los ámbitos, principalmente a nivel local; incluso el gobernador interino de Guerrero declaró torpemente que no será represivo; declaración que considero en nada contribuye para la estabilización, al contrario parece avivar el fuego), hubiera sido mejor que guardara silencio o hablar de otra cosa. Autoridades que no gobiernan (aquí si aplicaría la famosa frase de Vicente Fox “¿Y yo por qué?” Y habría que separar realmente los poderes, yo personalmente creo que el presidente EPN no tiene nada que ver en el caso Iguala, sin embargo está significándole mucho en su proyecto de gobierno y de vida.

Es de sobra conocido dentro de la cultura popular que “la realidad supera a la ficción”, y lo que está ocurriendo en nuestro país; no es la excepción, vean por qué: Funcionarios públicos de primerísimo nivel (al menos a nivel municipal), empezando por el alcalde; el que gracias al poder que le daba el dinero, mal habido por cierto, ya que es un caso más de enriquecimiento ilícito y sobradamente inexplicable; era amo y señor de voluntades (aunque en petit comité, dicen que sólo era una pobre marioneta quien era manejado al antojo por su esposa, por ello son conocidos como la pareja imperial, pero yo más bien diría la pareja infernal, por los actos atroces que supuestamente fueron capaces de ordenar). Pues bien, este personaje; o mejor dicho este sujeto, o mejor aún este desgraciado cobarde fue capaz de ordenar la detención de los normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, “a como diera lugar” incluyendo el uso de armas de fuego. Sorprendentemente sus órdenes fueron acatadas por individuos uniformados y no uniformados, pero ambos delincuentes; lógicamente por estupidez de sus esbirros uniformados o más bien por burros y estúpidos. Es inaudito que una orden tan descabellada haya sido acatada; la única explicación posible es que recibieran un bono por cada muertito o desaparecido, y ni aún así por más necesitados que estuviesen, tomando en cuenta las consecuencias, que cualquier persona con dos dedos de frente podría prever.

Siento indignación, consternación y mucho pesar por los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, pero no puedo dejar de señalar que los normalistas y cualquier otro grupo social organizado deben abandonar la cultura de las marchas de protesta, plantones permanentes y bloqueos de carreteras y/o aeropuertos. En el peor escenario que persistieran las marchas habría que regularlas y legitimarlas: registro, anunciarlas con tiempo, nombrar interlocutores e instalar una mesa de ciudadanos notables, prohibido cubrirse el rostro y llevar armas, piedras, etc.; la primera cita será en el sitio de origen de la denuncia o en una plaza pública local, prohibido llevar niños y ancianos; ante el primer brote violento la marcha pierde legitimidad y será dispersada.

Los ciudadanos de bien en los estados en conflicto y en el resto del país sufrimos las consecuencias, dejaremos de ser un país atractivo para el turismo y para la inversión de capital extranjero, por temor a perder la vida o su dinero durante los actos vandálicos. Los reporteros de los medios de comunicación parecen corresponsales de guerra, y en efecto, ponen en peligro su vida.

Propuestas: Apostar personal de seguridad; incluso militares equipados y a los que no sea posible verles el rostro, para detener a los vándalos, bandidos y violentos, ahí en el lugar de los hechos. No digo que los maten, pero sí que los contengan, inclusive que les hieran en las piernas (previa advertencia y difusión por los diferentes medios de comunicación), o les apliquen algún sedante (como lo hacen con los animales) o alguna substancia que les marque la piel durante varios días (como tinta indeleble) para que después no nieguen su participación delictiva en los hechos.

Ir al origen del problema, es decir, lo atribuyo a los salarios bajos y al bajo nivel de escolaridad de los gendarmes, además de la carencia total de valores morales; lo que sigue es reemplazar a quienes no cumplan con el perfil, y que por ende, no aprueben los exámenes de confianza. Mi sugerencia es aprovechar el gran número de profesionistas desempleados o subempleados que quisieran participar como integrantes de una fuerza especial de agentes policiacos comunitarios, desde luego, brindándoles la capacitación específica para el puesto y pagándoles un salario decoroso para obtener un efecto anticorrupción de manera preventiva. También los cuerpos de seguridad deben separarse de la tutela del presidente municipal, deben depender del procurador del estado o de la PGR, para evitar que ocurran nuevos casos similares al de Iguala.

Mi sugerencia es que los principales personajes del país y/o mundiales tendrían que hacerse presentes en caso de conflictos sociales, en el lugar del conflicto para evitar que escale la violencia y sugeriría que ocurriese de manera conjunta, desde luego que bien protegidos dentro de un papa-móvil o presidente-móvil, ya que desgraciadamente no son superhéroes y requieren protección. Adicionalmente, sugiero que en el sitio donde fueron victimados el mayor número de normalistas, sea erigida una capilla – jardín para que los familiares de las víctimas tengan un sitio donde orar por sus difuntos, ya que ya no hay cuerpos.

En cuestión de castas, el pasado fue mejor. Ante el mundo éramos una casta arrogante, ahora, los mexicanos somos una horda de salvajes. En ese sentido creo que pudiera ser conveniente que el señor presidente Enrique Peña Nieto elaborara un pergamino emulando al generalísimo José María Morelos y Pavón, el siervo de la nación, para intentar recuperar o rescatar nuestra buena imagen en el extranjero.