Pa' no molestar

Ya viene la Feria Aeroespacial

Seguramente los amigos de la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo (UPMH) estarán de plácemes por la realización de la Feria Aeroespacial México 2015, pues representa una gran oportunidad para estudiantes, académicos e investigadores involucrados con el campo de la aeronáutica para poder acercarse y conocer en la práctica las novedades relacionadas con su área de estudios, en la que son pioneros a nivel estatal.

Así es. Como parte de los festejos por el centenario de la Fuerza Aérea Mexicana, esta feria en la que habrá encuentros de negocios y conferencias magistrales de nivel internacional,

se llevará a cabo en la base aérea de Santa Lucía del 22 al 25 de abril, y en ella participará la Agencia Espacial Mexicana con un pabellón de más de 500 metros cuadrados, “con el objetivo de fortalecer las relaciones productivas entre los actores de la industria, la academia y el gobierno”.

Y es que de acuerdo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la industria aeroespacial mexicana tiene importantes ventajas competitivas y presenta un elevado impacto sobre la economía nacional, pero requiere de la participación en planes internacionales que permitan el acceso a nuevas tecnologías y mercados, la formación de capital humano, acceso a financiamiento, proveeduría especializada y confiable, regulación adecuada, desarrollo de nuevas tecnologías, inversiones y vinculación con las instituciones e incentivos para investigación, desarrollo e innovación.

México cuenta con un Plan Estratégico de la Industria Aeroespacial  (http://femia.com.mx/themes/femia/ppt/proaereo_esp.pdf) en el que Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial AC (Femia) busca ubicar al país dentro de los primeros 10 lugares de proveedores de este sector: en 2011, estuvo conformada por 260 empresas ubicadas en 17 estados de la República, y generó más de 31 mil empleos; las exportaciones del sector alcanzaron los 4 mil 500 millones de dólares, siendo Estados Unidos su principal comprado con el 87 por ciento de las exportaciones.

Además, y es algo que también interesa a los amigos de la UPMH, el año pasado, tanto la Agencia Espacial Mexicana como el Conacyt, crearon un mecanismo para impulsar la investigación espacial con un capital inicial de 31.7 millones de pesos. Además, la AEM ofreció la oportunidad a estudiantes de nivel superior de recibir estancias para realizar proyectos de licenciatura y posgrado en el Ames Research Center (ARC) de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), quienes comenzarán su estadía a partir del 25 de abril de 2015.

¿Y cuál es la meta de la Agencia Espacial Mexicana? Pues según el director de la propia Agencia, Javier Mendieta Jiménez, se trata de atraer inversión que pueda crear empleos y estimular la investigación científica y tecnológica para proyectar el potencial de México en el sector espacial para los próximos años. De hecho, agregó, el valor de las exportaciones del sector en 2014 fue de 6 mil 365 millones de dólares (mdd), lo cual representó un crecimiento del 17 por ciento contra el 2013, que fue de 5 mil 463 mdd, y que hoy significa casi 300 empresas en 18 estados que crean más de 40 mil empleos.

La recomendación

Esta semana tuve el gran placer de disfrutar de la obra de Marina Colasanti, una etíope especialista en la traducción al portugués del escritor Giovanni Papini y que además se desempeña como editora y redactora para diversos medios en diferentes países.

En el laberinto del viento, una compilación de 27 cuentos, es una obra dirigida especialmente a jóvenes lectores, por algo ganó en 1979 el Gran Premio de la Crítica y el de la Fundación Nacional del Libro Infantil y Juvenil, en Brasil. La edición que cayó en mis manos es de la colección Austral Juvenil y cuenta con hermosas ilustraciones de Araceli Sanz.

La fantasía es protagonista innegable junto con el viento, factor común en casi los 23 relatos que dan forma a esta obra que, para los amantes de la fantasía, debe ser, definitivamente, de cabecera. Espero que disfruten como yo de “Donde los océanos se encuentran”, “Doce reyes y la moza en el laberinto del viento” y “Una caracola junto al mar”, los tres relatos que más me gustaron aunque, créanme, los otros 20 no tienen desperdicio…

Por no dejar…

Es curioso que los adjetivos para describir a quienes buscan un puesto de “representación popular” (léase hueso) en este país, empiecen con la letra “m”: mentirosos, mediocres, mesiánicos, malos, mapaches, maleantes, manipuladores, mitómanos, maniquíes, marrulleros, melindrosos, melodramáticos, maquiavélicos y un largo y penoso etcétera…

http://twitter.com/@aldoalejandro