Pa' no molestar

Hay seres humanos que no mueren... solo trascienden

Gracias Guillermo de León, infinitas gracias siempre…

 

Hay personas que cada día pierden un poco sin saberlo. Son víctimas de rostros y actitudes contrastantes, indefinidas, autocomplacientes. Queridas y amadas en sus respectivos círculos y zonas de confort, las mismas que no abandonan nunca por miedo a fracasar ante retos de esos buscados por terceros…

 

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Cuando se ingresa hay que caminar despacio, a tientas. Depositando lento el peso de todos esos personajes representados esta mañana. Todos dueños del rostro y la presunta sensatez que rodea las calles andadas y los escalones que condujeron el cuerpo hasta este ahora. Hay que avanzar con cautela, revisar el terreno, prestar atención a los sonidos que surgen y yacen a la espera de ser escuchados por los oídos dispuestos. Allá un rechinido, a la izquierda un tedioso pulso continuo que precede el cambio de color en el anuncio luminoso de la calle y ahí, al otro lado del cristal polvoriento y sucio de naturaleza y humanidad, el roce de la lámina que, desde la azotea, cae a un vacío que no lo es para desaguarla, pero es inútil, está roto, quizá siempre lo ha estado.

Observar los rincones y las sombras proyectadas por los muebles también es importante. A veces, entre archiveros y escritorios se esconden recuerdos de esos que mueven y arrebatan cordura y lucidez. La madera roída y el metal oxidado hablan, gritan, describen escenas surgidas entre las paredes de ahora y las que entonces atestiguaron sus mejores épocas. Justo ahí, bajo el tapiz amarillento, podrás corroborar que el espacio fue siempre lo que ha sido y no hay una sola oportunidad para cambiarlo. Hay golpes y resabios de intentos, fracasos y triunfos.  

Es útil aspirar y abrir la conciencia a todos los aromas: una cerveza derramada, un pedazo de pan echado a perder, loción barata, perfumes corporales y vómitos de una última juerga que nunca sucedió: todo puede estar ahí… aquí. En algún momento hubo flores para alguien y también medicinas, jarabes y remedios caseros.

Ojalá ese haz alcance a todos y la mañana de esta tarde haya sido esplendorosa para quienes habitan al otro lado de la avenida.

Espero realmente que así sea… 

 

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El ser humano tiene muchas formas y miedos. Es capaz de traicionar y transformarse en  víctima de circunstancias ajenas creadas por entornos inadecuados o culposos y solo para garantizar la suya sobre la razón de los demás.

La capacidad de errar es inversamente proporcional a la posibilidad de reconocerlo y hay ejemplos, muchos desafortunadamente...

Anoche serví hielos en un vaso y los hice flotar en una buena dosis de brandy. Ocupé un espacio en el sillón avejentado de la sala y sintonicé la estación local de música clásica. Para mi buena suerte, las notas de Cármina Burana surgían del parlante. Un primer trago. La tremenda calidez del alcohol en el entorno bucal y faríngeo resultaron el complemento perfecto para el latín de un canto y un hermoso poema alemán.

Imagino la campiña, las veredas en bosques y el avanzar de caballeros protegiendo la decadencia de una iglesia que infortunadamente ha permanecido.

Me parece ver a los amantes evadiendo las miradas de terceros en un riachuelo de aguas transparentes destruyendo toda posibilidad al frío auscultando a conciencia el cuerpo y alma del otro. Incluso pude percibir los rumores de la taberna con todo y las burlas y las risas, pero no. A toda esa composición se sobrepone la experiencia real y visualizo los pasillos del teatro fuertemente iluminados por decenas de antorchas, el coro a la izquierda y la orquesta a la derecha protagonizando la ópera monumental.

Desconozco la historia, solo sé que Carl Orff musicalizó algunas historias tomadas al azar del manuscrito original (del siglo XVIII me parece) y el resultado de este ejercicio fue una pieza maravillosa. Un buen amigo las describió alguna vez como “cantatas celestiales”. Tenía razón.

 

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En el vaso se atropellan algunos recuerdos que terminaron por absorber la frialdad inicial y me decido a impedir su avance, pero escucho un poco y me doy cuenta de que es uno de los movimientos que más me gustan de esa obra y no tengo idea de qué es lo que dice, pero escucho. Afortunadamente hay internet y la busco porque no quiero más dudas gritándome en cada oportunidad. Me encuentro con que se llama Fortune Plango Vulnera y busco la traducción del latín. Lo hallo.

 

In Fortune solio

sederam elatus,

prosperitatis vario

flora coronatus;

quicquid enim florui

felix et beatus,

nunc a summo corrui

gloria privatus.

Fortune rota volvitur:

descendo minoratus;

alter in altum tollitur;

nimis exaltatus

rex sedet in vertice

caveat ruinam!

nam sub axe legimus

Hecubam reginam.

 

(En el trono de la fortuna acostumbraba sentarme, con prosperidad y coronado con flores. Evidentemente prospere mucho, feliz y bendecido, ahora caí de la cima privado de la gloria… evidentemente prospere mucho, feliz y bendecido, ahora caí de la cima privado de la gloria. La rueda de la fortuna gira: hombres humillados por su caída y otros elevados a las alturas, todos muy exaltados, el rey sentado en la cima evita la ruina, ya que bajo la rueda leemos: Hecuba es la reina). 

Más hielos y la decisión no es difícil. Repito una y otra vez en el reproductor este tramo (desconozco el término correcto usado por los especialistas) y lo disfruto casi tanto como aquella ocasión, en las alturas del auditorio nacional. Un nuevo trago. No sé cuántas veces el cristal ha llegado a mis labios y escucho el silencio de la obra terminada, pero recuerdo una frase: ahora caí de la cima privado de la gloria…

 

***

 

La habitación nunca ha estado vacía. La silueta de un crucifijo quedó plasmada en la pared y proporciona un poco de paz a los nuevos habitantes.

¿Cómo serán?, ¿qué escucharán?, ¿a qué vienen?, ¿por qué aquí?

El último rayo vespertino del sol cae precipitado y golpea el espejo vacío sobre la cama. Se proyecta otra vez y queda preciso sobre el sitio en el que estaría el rostro del rey de los judíos y su corona de espinas y su dolor por una humanidad que le ha vejado y que, sin embargo, ama. Murió por ti, por mi y por todos los homicidas y violadores, también por los sacerdotes pederastas y todos los demás. Todos. 

Al menos eso dicen en la iglesia... eso han dicho siempre.

 

***

 

La de ayer fue una tarde-noche terrestre de personas buenas y de amigos que compartieron estudios y una copa o dos. Esta mañana las noticias han sido tristes pero la amistad sigue ahí. Hay buenos seres humanos que no mueren, solo trascienden este plano para adelantarse a un sitio que seguramente prepararán a conciencia para nuestra llegada.

Muchas gracias por todo Memo… nos encontraremos pronto.

 

alejandro.evaristo@milenio.com