Pa' no molestar

Su santa madre iglesia…

Ayer las imágenes de pobrecitos policías durmiendo amontonados en escaleras del Sistema de transporte Colectivo (Metro) y en algunos espacios libres en sitios donde hay cajeros automáticos, dieron tres vueltas en las redes sociales bajo el notable y consabido argumento de una supuesta violación a sus derechos humanos originada por la grandiosa, benevolente e inmaculada presencia de su santidad suya de los católicos.

Ya los compañeros y colegas tanto de esta casa editorial como de todos los otros centenares o miles de medios de comunicación que acompañaron al "santo padre" en su primer recorrido por tierra azteca, han dado cuenta visual, auditiva y textual sobre la ilustre presencia de don Francisco en México, y se agradece que nos mantengan al tanto del importantísimo evento y la divina presencia, así como de su misa en la Basílica de Guadalupe, el benevolente gesto de saludar a algunos y, por supuesto, los cariños demostrados a una decena de infantes.

"Que Dios se acerque al corazón sufriente, pero resistente de madres y padres, que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos", dijo Paquito allá, en SU casa a la morenita del Tepeyac. GRACIAS, sus rezos son, además de bienvenidos, suficientes para mitigar el dolor de miles de mexicanos atrapados en la penosa realidad de un país diezmado por la violencia de algunos, el desinterés de otros y la incapacidad de todos, ellos y nosotros. Unos han fallado en su papel de administradores y otros en su carácter de patrones. En este México de bendiciones, "padres nuestros" y "aves Marías", nada mejor que adorar al titular de una iglesia cuyos representantes a lo largo y ancho de este país han asumido el papel de lobos para almorzarse a las ovejas... pinches bestias.

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A veces hay esperanza. Esa ha sido la mayor de las virtudes en este pueblo tan de Dios y tan del Diablo. Ahí está puesta la fe de muchos: colgando "milagritos" en la vestimenta de los santos en las iglesias; rezando y recibiendo a "hombres de Dios" con las puertas y los brazos abiertos; contribuyendo, sumando, agregando monedas y a veces hasta billetes, no muchos, pero "de poquito en poquito...". Y sí. Algunos fieles a veces no tienen ni para comer pero les emociona que "el señor cura", "el padrecito" o el párroco de la Santa madre iglesia tenga su carrito para poder llegar a sus casas y, a cambio de una módica suma, poder prestar los servicios que dicta SU evangelio.

A veces hay esperanza, porque es lo único que queda para un pueblo como el nuestro. Tan ferviente, tan fervoroso, tan displicente y, sobre todo, tan olvidadizo. Características con las que la iglesia en México ha hecho un gran, gran, gran negocio. El mejor...

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Cuántos caminos vale la pena andar para encontrar nuestras fortalezas. Todos, ninguno. Ella lo sabe y por eso mira con desdén el recibimiento lleno de amor. Apenas hace una mueca cuando el sujeto en cuestión afirma que hasta los ateos son guadalupanos y le molesta hasta sus esfínteres la sonrisa y el sombrero y su acto benevolente con el pequeño discapacitado o de capacidades diferentes o como sea que se diga en este sexenio a las personas como ese niño con parálisis cerebral.

Odia las cancioncitas y los ridículos gestos de dulzura y amor en los rostros publicitados hasta el hartazgo por el canal de las estrellas y tooooodos sus especialistas en todo lo relacionado con lo que sea. Odia ver a tantos dispuestos a seguirle, a perdonarle a su iglesia todo el daño causado e incluso a seguir manteniendo a esos desgraciados buenos para nada.

Qué harías pancho si supieras que uno de los tuyos toqueteó a mi hijo de apenas 8 años?, ¿Qué harías Francisco con las pudendas y pecadoras partes nobles de esa maldita bestia que tienes orando en la casa de Dios?, ¿qué harías si la víctima no fuese el de otro, sino tuyo? ¿También lo dejarías pasar y seguir haciendo?, ¿lo encubrirías?

¿Qué harías?

Qué bueno que en todos lados pusieron "muros de la reflexión" y qué bueno que todos puedan escribir algo ahí y que crean que los leerá y rezará para ayudarles, otra vez, las veces que sea necesario hasta que Dios padre nuestro me ayude a perdonar los pecados cometidos por su ejército de conquistadores. Y te ayude a ti a conservarlos a todos ellos, los que aplauden tus palabras y tus chistes y tus sonrisas.

Mira con desprecio el monitor, recuerda con coraje su pasado y no tiene fuerzas para pensar en el futuro...

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Qué chistoso es este mi México lindo y malherido. Ayer señalaban a los policías por servir a la autoridad despreciando al pueblo y hoy esos mismos señalan violaciones a sus derechos humanos. Les defienden para atacar a los que mandan, los convierten en víctimas, los pobretean y les ningunean por sus 48 horas "de corrido".

En el cuadrilátero están la Panterita y Jessica Plata. La segunda, dice el gran Julio César Chávez, fue mejor. El comentario es ratificado por la decisión de los jueces. "Los chingadazos estuvieron de a peso, compadre", dice don Luis cuando ve entrar al buen Manuel al local de caldos de gallina. ¿Cómo te fue? ¿Qué dice el papa?

- Ni llegué, compadre, unos weyes me asaltaron y sí, un chingo de azules pero todos cuidando al papa y ni lo vi.

Qué pinche mala suerte...

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En casa hoy hicieron mole. También había agua de limón y arroz con caldito de pollo. Tortillas recién hechas y una salsa de aquellas pa'curar crudas y levantar muertos. Ah, claro, frijolitos negros de la olla bien calientes. En la otra mesa hay además barbacoa y carnitas, más allá cabrito y hasta quesadillas...

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Usted sabe de qué tamaño es nuestra fe?

Usted, lo sabe?

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alejandro.evaristo@milenio.com