Pa' no molestar

Una pura y dos con sal… por favor

Como cada bendito año, estamos por llegar al festejo (¿?) del amor y la amistad. Faltan tres días y ya hay que andar con cuidado por la calle porque de no ser así se corre el riesgo de caer con tanta pinche miel en el ambiente.

Por eso, para ponerme a tono con la tediosa fecha, me gustaría hacerles algunas sugerencias para compartir con el ser amado así, acurrucadito, susurrando cositas de esas que elevan la temperatura al oído del@ afortunad@ y provocan esos grandiosos encuentros.

Olvide las velitas y el regalito y demás, las mías no son sugerencias para “festejar” el amor…

Toda la piel

Haga de lado las feromonas, las monoaminas y las oxitocinas.

Diga lo que siente, lo que piensa, lo que sabe, lo que desea.

Detalle a su media naranja esas pequeñas fantasías que a veces le avergüenzan y compartan escenarios y locuras. Nada mejor en compañía del otro que la picardía consensuada y compartida: respetuosa, con un cierto grado de perversión y un mucho de pasión.

Recuerde que en la variedad está el gusto y que no hay afrodisiaco más poderoso que nuestra propia imaginación.

La mismísima Xaviera Hollander, nuestra “Alegre  Madamme” y maestra para muchos de mi generación, lo ha compartido en no pocas ocasiones:

“En una relación duradera, es preciso mostrarse sensible hacia las necesidades de la pareja. No rechacen sus avances -porque estoy viendo la televisión querida-, para darle golpecitos en el hombro más tarde, en medio de la noche, cuando esté profundamente dormida. Nunca esperen ni exijan y traten de que las veces que hagan el amor vayan de acuerdo con sus deseos mutuos. Y, otra cosa: no se habitúen a darse la vuelta y dormirse inmediatamente después del acto sexual. A las mujeres les desagrada y lo odiarían si lo hace. Háganlo con mucha frecuencia… y se despertarán muy pronto solos”.

Como en todo, hay obligaciones y responsabilidades. El placer y saber cómo provocarlo es responsabilidad de ambos, no sólo de la vágina sedienta o del pene palpitante. De ambos.

Quizá a uno le resulte más excitante observar las poderosas piernas de su pareja y al otro escuchar esos gemidos a decibeles apenas perceptibles en la atmósfera del deseo y la carne y la lujuria.

Quizá la humedad, las caricias, la percepción del aliento y la necesidad manifiesta en la piel de ambos sea suficiente; tal vez haga falta un poco de música (le recomiendo Sex secret de dj Sasha; Pressure, de Nadia Ali; Ride of me, con Juliette Lewis; el soundtrack de la película Spirit; Falling in love again con Cristina Aguilera; Pour some sugar on me, de Def Leppard; Lullaby, con the Cure; Closer, con Nine Inch Nails… mejor luego hago una colaboración sobre el tema)… Recuerde que son los sentidos los que se exacerban y es a ellos precisamente a los que hay que atender.

Por ejemplo, usted puede ser muy auditivo y su pareja demasiado visual. Ahí está el reto: encontrar algo que involucre ambas situaciones y les permita alcanzar ese grandioso momento de máximo placer. Un baile para el otro podría ser la respuesta si es acompañado de unas zapatillas cerradas de tacón alto y medias negras para un bombero esperando ansioso hacer frente a la emergencia del momento; incluso la visión de alguna película (no necesariamente de las denominadas “para adultos”) también es una buena opción si se está dispuesto al “vamos a hacer lo que hagan ellos”. Jejejeje.

Pero lo más importante es también lo más sencillo. Recuerde que la otra persona no es ni adivina, ni telépata, ni nada por el estilo, así que diga qué, cómo y en qué cantidad quiere qué, seguro llegarán a un acuerdo y ese será su gran, oscuro y placentero secretillo.

De nada.

Los regaños de Sedesol

Hace unos días publicamos una entrevista con la delegada de la Secretaría de Desarrollo Social en la entidad, Patricia González Valencia, quien reconoció que hay comunidades en Hidalgo para las que pasarán años antes de que puedan tener acceso a infraestructura. La entrevista está grabada y al parecer provocó fuerte molestia en Elizabeth Hernández (quien tengo entendido es la jefa de prensa o algo así), quien reclamó a nuestro compañero Alejandro Reyes con tres frasecitas: “¿qué mensajes son esos?”, “Qué pinches encabezados son esos? y la tristemente célebre “¿así nos van a tratar?”.

La responsable de comunicación social de la delegación de Sedesol debería recordar que su salario lo paga el gobierno federal y no Grupo MILENIO. Cuando trabaje aquí, cuando sea la directora o algo así en esta casa editorial, con gusto aceptaremos y analizaremos sus “regaños” y órdenes. Quizá hasta podría darme tiempo para contestar sus “sanas” inquietudes.

Por el momento aquí se seguirá haciendo PERIODISMO CON CARÁCTER y allá, en la Sedesol, supongo, seguirán en lo que dicen que hacen...

http://twitter.com/@aldoalejandro