Pa' no molestar

Una cuestión medioambiental

Navegando por ese intrincado mundo de la red de redes, encontré un video en el que aportan ocho consejos útiles para llenar el tanque de gasolina. El primero de ellos, sugiere hacerlo entre las 7 y las 9 de la mañana bajo el argumento de que en ese horario la gasolina es más densa y se puede tener la certeza de que venderán lo justo y  el combustible rendirá mucho más, mientras que el consejo número dos se refiere a cargar solamente los días martes o miércoles, ya que la mayoría de las estaciones de servicio –dicen- alteran las bombas los fines de semana y los días de quincena.

En tercer término recomiendan pedir la gasolina siempre en litros y no en dinero, pues afirman que los propios propietarios de las gasolineras reconocen que 20 litros es una medida inalterable y por ello la gente debería cargar siempre de 20 litros en 20 litros, para que el consumidor no reciba menos combustible. En el número cuatro esta la consabida recomendación de siempre, verificar que la bomba marque ceros antes de que le despachen combustible, ya que estas operan con un software que puede ser alterado; por eso recomiendan que si la pantalla no está en ceros no se debe cargar, porque se roba gasolina al usuario, ya que los dispensadores empiezan a marcar, pero los litros del combustible no pasan sino hasta 12 segundos han transcurrido.

La recomendación número 5 es llenar el tanque antes de que baje de la mitad porque según esto, entre más gasolina haya en el tanque habrá menos aire ocupando espacio y ello evitará que la gasolina se evapore antes de lo debido. La sugerencia número 6  marca la necesidad de tener cuidado con la pistola dispensadora ya que cuentan con tres velocidades (lento, medio y alto) y cuando las ponen en rápido parte del líquido que va al tanque se convierte en vapor.

En el número 7 se señala que no se debe cargar cuando la estación de servicio está siendo abastecida porque durante el proceso las impurezas que están al fondo de los tanques receptores suben y pueden terminar dañando el vehículo. Por último, pero no menos importante, está el punto 8, que subraya la necesidad de verificar que la manguera dispensadora no tenga fugas.  

A estas recomendaciones se deben sumar las comunes: verificar el buen estado del motor, cambiar filtros de aceite cuando sea necesario, evitar acelerar y manejar a una velocidad constante, confirmar que tapas de combustible y aceites estén en buenas condiciones y que las llantas tengan la misma presión.

Todas estas consideraciones le permitirán no solo ahorrar en combustible, también evitarán que su auto genere altas emisiones de contaminantes, aunque siempre, lo mejor, será usar alternativas de transporte ecológicas: caminar, compartir vehículo, usar bicicletas…

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No había caído en la cuenta de la enorme dependencia que tenemos de los combustibles fósiles. Así que me puse a indagar por aquí y por allá y me encontré con un artículo en la página web del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (http://bit.ly/2uBg6V7), cuya información comparto con ustedes, estimados cuatro lectores.

Desde el año 2005, el investigador Luca Ferrari Pedraglio, del Centro de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de Yucatán se ha dedicado al tema del agotamiento de petróleo y las implicaciones para el futuro de la energía y la economía.

De hecho, plantea un panorama de las energías renovables en América Latina que, en su conjunto, “todavía depende por tres cuartas partes de los combustibles fósiles, 74 por ciento. México mucho más, 86 por ciento. Argentina y Venezuela aún más. Brasil tiene una mayor producción de energías renovables, depende solo de 56 por ciento de la energía fósil. Pero realmente somos una región que depende fuertemente de estos combustibles: petróleo, gas y carbón”.

De acuerdo con Ferrari Pedraglio, aunque México es exportador de petróleo crudo, es prácticamente importador neto de energía desde 2016. “Importamos tanta gasolina, diesel y gas que, si uno hace el balance energético, vemos que estamos importando más energía de la que exportamos”, indicó.

Desde 2004, dijo, la producción de petróleo en México ha pasado de 3.4 millones de barriles diarios a alrededor de 2.0 barriles, de acuerdo con los datos de producción de la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Argentina, Chile y Brasil (que produce más petróleo que México) son importadores de petróleo también. “Todas las grandes economías de la región son importadores. La transición a las energías renovables es algo urgente por tanto”.

Para el investigador, el principal problema que enfrenta México es que 43 por ciento de la energía que se consume está en el sector del transporte, que depende casi en su totalidad de gasolina y diesel en buena medida importados. Esto representa un aspecto crucial a resolver en la transición hacia las energías renovables.

A diferencia de los grandes proyectos centralizados que están basados en combustibles fósiles, un aspecto relevante de las energías renovables es que se prestan a una distribución localizada de acuerdo con las necesidades de los usuarios finales, por ejemplo, vecindarios y comunidades. “Eso implica una mayor eficiencia y una mayor resiliencia, evita problemas con las poblaciones locales, quita de por medio a todos los intermediarios y toda la burocracia que se necesita para un gran proyecto. Mi punto de vista es que la transición necesita fuertes decisiones políticas y mirar hacia adelante”.

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Hace unos años conocí a un chaval lleno de ambiciones y proyectos. Decía querer hacer lo mejor y ser parte de algo que valiera la pena. No platicaré toda la historia, solo diré que ahorró cuanto pudo y se mostraba inseguro entre quién sabe qué o comprar un auto, lo que finalmente hizo.

El problema es que no sabía conducir y aprendió maltratando su propio vehículo, uno de transmisión estándar (el que tiene palanca de velocidades y embrague, para quienes no están familiarizados con el tema). Evidentemente, ignoraba la necesidad cotidiana de checar niveles de agua, aceite y presión en las llantas; también desconocía el funcionamiento básico del motor y ni qué decir de la caja de velocidades, así que ya se imaginarán.

Solo en dos ocasiones accedí a subirme a su auto con él al volante: la primera porque amablemente, luego de una jornada laboral medio pesada, se ofreció a llevarme a casa y acepté porque no había tanto tráfico a las 2 de la mañana y estaba realmente cansado; la segunda, porque una tarde luego de un pequeño accidente en plena calle, mi tobillo derecho estaba demasiado golpeado como para poder moverlo.

El punto es: creo que todo mundo está en su absoluto derecho por hacerse de un automóvil, pero debería haber alguna forma de garantizar que no son un riesgo para otros.

Por supuesto que el asunto de la licencia de conducir no vale, pues se trata de un instrumento gubernamental para exprimir más dinero a la población y los exámenes o evaluaciones para adquirirla son una verdadera tontería aquí. ¿De qué sirve saber que las vías primarias son las carreteras y autopistas si no tienes la mínima idea de cómo usar las direccionales al conducir en vías rápidas o zonas de asentamientos humanos?, ¿cuál es la utilidad de conocer el uso de los botones de mando en el tablero si no eres capaz de entender que siempre se debe conducir por el pinche carril de la derecha y usar el de la izquierda solo para rebasar?

Hace mucho tiempo no veo al chavito este, pero si continúa conduciendo como entonces, no quiero encontrarlo en una carretera. El gran problema es que, como él, hay demasiados idiotas sentados tras un volante que son un verdadero y real peligro para todos… 

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En la búsqueda sobre asuntos ecologicomedioambientales me topé con que investigadores y estudiantes del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (Cideteq) desarrollan una metodología para la recuperación de metales -preciosos y contaminantes- de las placas de circuitos en los dispositivos electrónicos de desecho.

Este proyecto es desarrollado por el estudiante del doctorado en electroquímica, Eduardo Alberto Pérez Anacleto, y tiene el objetivo de ofrecer una alternativa para el reciclaje de metales mediante procesos electroquímicos que sean menos agresivos con el medio ambiente y se enfoca en las tarjetas que se encuentran en desechos electrónicos como computadoras, teléfonos celulares, equipos de lectura de discos, telecomunicaciones, videojuegos, entre otros.

“Todos estos equipos tienen componentes electrónicos y actualmente su vida útil oscila entre dos y cinco años, se vuelven obsoletos muy pronto, además de que en la actualidad las personas cambian constantemente de dispositivos por moda o funcionalidad, de ahí que esté aumentando la basura electrónica en nuestro país. Este tipo de desechos contiene principalmente plásticos, cerámicos y una parte importante, que es la que nos interesa en este proyecto, que son los metales… Si estos desechos electrónicos se van a los basureros, es decir, no se canalizan adecuadamente, pueden generar afectaciones en el entorno, en especial por los metales que se encuentran en los componentes, como el plomo, estaño (Sn); además de perder otros que se consideran ‘preciosos’ y que tienen un valor agregado como el oro (Au), la plata (Ag), paladio (Pd) y el platino (Pt). Estos se encuentran en una cantidad menor, pero si se recuperan, aportan un valor económico porque se pueden reutilizar”.

@aldoalejandro