Pa' no molestar

Cuando el hocico está lleno, es imposible articular un buen mensaje…

Está sentado. La mirada perdida en los movimientos de una araña que busca escapar a la posibilidad de ser vista por algún depredador. Él no lo es. Alcanza un periódico de días pasados y desprende una hoja que coloca en el trayecto del arácnido. La lleva hasta una de las trabes del cuartucho, justo en el sitio preferido por algunos insectos voladores para esperar el momento idóneo y desgraciar la tranquilidad de alguien.

Regresa a la silla, a la mesa y a sus cavilaciones sobre un presente amargo y un futuro nada promisorio. El periódico quedó desplegado en la superficie del mueble, justo en la página principal, la que da cuenta de un logro más de nuestro amadísimo señor presidente:

México ha regresado a la lista de las 10 naciones que reciben más viajeros internacionales; “somos un país como muy pocos, sí somos para presumirnos ante el mundo”, subrayó el presidente Enrique Peña Nieto al inaugurar el Tianguis Turístico en Guadalajara, Jalisco...

Pese al dolor en sus extremidades y esa asimilada sensación de vacío en el estómago, sabe que debe hacer algo hoy para ganar un poco de dinero y poder comprar medicamentos, algo de comer y seguir juntando para pagar la renta, así que deja la lectura de lado. Termina de beber su desayuno –café frío de ayer- y envuelve en el papel algunas botellas y vasos para ofrecerlos allá, en el “mercado de pulgas”.

“…sí somos para presumirnos ante el mundo…”.

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 El diablito que le prestaron hace días está ya muy viejo. Las llantas se atoran a fuerza de no contar con el lubricante suficiente en los baleros, por eso le cuesta tanto trabajo recorrer los casi 800 metros hasta el zoco de usados. Además, las condiciones de la banqueta no son las óptimas para nadie, incluso los jóvenes prefieren caminar por el pavimento, con todo y sus desniveles y hoyos.

Avanza lento, al ritmo de sus piernas maltratadas y heridas a fuerza de tiempo y trabajo. El problema real es cruzar la avenida. En el primer cambio del semáforo apenas ha andado lo suficiente para atravesar uno de los sentidos y debe esperar que se complete el ciclo para llegar al otro extremo.

Espera paciente en el camellón, no tiene de otra. Las máquinas y su avance parecieran no terminar nunca. En la caja superior resalta el mismo trozo de papel que salvó la vida de un artrópodo hacía unos minutos.

El mandatario dijo que a veces, en algunas notas y columnas se dice: “¡Es que no hay buen humor, el ánimo está caído, hay un mal ambiente, un mal humor social!

Por fin. Se dispone a avanzar cuando una señora grita y una mano le toma por el hombro y lo detiene apenas para dar paso a un convoy de tres vehículos a cuyos conductores no les interesó la luz roja.

Asiente sonriendo y agradece cuando le preguntan si está bien. Un par de jóvenes le ayudan con la carga y alguien toma su brazo y le ayudan a pasar la avenida. Una vez en el otro extremo, el policía le dice que debería tener cuidado y ser más prudente o usar el puente peatonal de la otra cuadra. Apenas le entiende, la torta de tamal que el uniformado engulle con singular alegría es un obstáculo para la comunicación clara y precisa.

Eso es cierto: cuando el hocico está lleno es imposible articular un buen mensaje…

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 Ya se instaló. Un pedazo de trapo extendido en el suelo es la mejor vitrina para sus artículos. Ha volteado el diablito y ahí se ha sentado con el periódico en sus manos. Quiere seguir leyendo pero un alboroto cercano le impide concretar el intento. Un grupo se acerca, un personaje resalta entre todos porque es a él a quien se dirigen las cámaras y las voces y las manos ansiosas. Alguien se acerca primero y le dice que ahí viene el candidato, que se levante para que lo salude. No puede, le resulta muy difícil incorporarse, así que ignora la “sugerencia” y permanece en su sitio.

El hombre y su enorme sonrisa pasan de largo, como ha sido siempre, y se aleja arrastrando a su espalda las esperanzas de mejores oportunidades, empleo, salud y respeto a los derechos humanos. Todo un séquito de imbéciles vitorean el nombre de su hombre, cuyas enormes garras y colmillos apenas son vistos por quienes ya no tienen fuerzas para enfrentarles y su única meta es sobrevivir. Sí. Sobrevivir.

El mandatario dijo que a veces, en algunas notas y columnas se dice: “¡Es que no hay buen humor, el ánimo está caído, hay un mal ambiente, un mal humor social! Pero hay muchas razones y argumentos para sostener que México está creciendo en distintos ámbitos, y uno de ellos es el sector turístico”. Dijo que en 2012 arribaron a México poco más de 23 millones de turistas internacionales y que en 2015 la cifra alcanzó a 32 millones, lo que equivale a un crecimiento de 37 por ciento en los primeros tres años de su administración y que la derrama económica ha crecido en la misma proporción.

Sonríe para sí. No puede entender cómo es que cada año aumentan los miles de miles de personas para recorrer nuestro país y haya tanto crecimiento oculto tras enfrentamientos entre grupos antagonistas, delictivos y no.

La última vez que tuvo la oportunidad de viajar fue al mar. Por supuesto, el destino había sido Acapulco y la había pasado de lo mejor. Allá fue donde inició el llamado tianguis turístico, en 1975, y donde se llevó a cabo año con año hasta el 2012, cuando salió a Puerto Vallarta en Jalisco, y luego a Puebla y a Quintana Roo. Hoy el otrora paraíso mexicano está lleno de violencia y desencuentros entre la sociedad y sus representantes…

Igual y su ilustrísima tiene razón sobre lo que sucede en el país: “…hay un mal ambiente, un mal humor social…”.

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 Pasan de las 2 de la tarde y apenas ha logrado vender un par de vasos, dos platos y una figurilla. Tiene 98 pesos en la bolsa y un hambre de locos, pero aún faltan 180 pesos para completar lo de la renta y debe pagarla en tres días. Pareciera demasiado, pero es lo que es. Entre toda su mercancía, lo que más valora son las botellas vacías de vinos y licores extranjeros, las que más gustan a sus principales clientes, un grupo de artistas que las usan para crear sus obras y que resulta un buen negocio para todos los involucrados: las recibe cada semana sin pagar un centavo, las lava y limpia perfectamente y así, cada tercer día, acude al sobre ruedas, donde los nuevos talentos llegan a pagarle hasta 20 pesos por cada una para producir una obra de arte cuyo costo se eleva hasta casi 800 pesos a veces, dependiendo de la técnica empleada. Son buenos muchachos y en ocasiones hasta le regalan cosas o muebles. Una vez le compraron un medicamento para el dolor.

Alguien pregunta por la otra figurilla. Le ofrece 30 pesos, pero pide 70. La negociación continúa y la chica le extiende un billete de 50. El trato se cerró en 45 pesos. Toma un pedazo de periódico para envolverla pero la joven lo rechaza, dice que no es necesario y la llevará así. Él agradece el gesto porque era precisamente la página que no ha terminado de leer.

Peña presentó el programa Viajemos todos por México, para ofrecer paquetes a bajo costo para personas de escasos recursos. Señaló que en nuestro país existe una capacidad instalada en materia turística que se encuentra subutilizada, ya que mientras en las temporadas altas existe saturación, en otras “hay una subutilización de nuestra oferta turística y se trata de emplearla, de optimizarla, pero además con un enfoque muy particular, un enfoque social, que más gente pueda conocer nuestro país, que no solo lo vea en libros, en historias que les cuenten o en las películas que ven, sino que lo puedan ustedes presenciar, vivir y recorrer con sus familias”.

Qué buen chiste. Si el mundo sabe de México no es por lo que hay en los libros, sino por todo lo que falta: seguridad, empleo, bienestar, calidad de vida, educación, confianza en autoridades y representantes populares, sin olvidar a los centenares, quizá miles de amigos, colegas, compañeros y familiares desaparecidos por la acción u omisión del Estado.

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Afortunadamente sí llegaron los muchachos y le compraron las 12 botellas que llevaba consigo. Tiene lo de la renta y un poco más. Podrá hacerse de más café y algo de pan.

Otra vez la avenida y otra vez el reto. Otra vez el camellón y el dolor y la prisa. Más ayuda, menos tiempo.

Luego de hacer una breve pausa en el recorrido por los víveres faltantes, llega por fin a la vivienda. No tiene fuerzas para acomodar cosas, al menos no por el momento, así que regresa a la lectura tantas veces pospuesta este día:

El presidente Peña Nieto destacó que 88 por ciento de la derrama económica de la actividad turística es generada por los viajeros nacionales. Durante su discurso, en el acto celebrado en la Expo Guadalajara, el mandatario invitó a su esposa, Angélica Rivera, y a un grupo de niños mazahuas a acompañarlo. Los menores forman parte de un grupo de alumnos premiados y fueron invitados por la Secretaría de Turismo a realizar un viaje a Acapulco y a la Ciudad de México.

Vaya. Llevarán a los pequeños a dos ciudades icónicas del país: la menos segura y la más contaminada… ¿por qué en este México de verdades a medias, hay un mal humor social que es evidente y un optimismo barato que es insultante?

alejandro.evaristo@milenio.com