Pa' no molestar

Un disco que no se escucha… se admira


Ernesto Miranda Zúñiga ha pasado en Pachuca los últimos 22 de sus 46 años. Es originario de la Ciudad de México y, aunque solo estudió hasta la secundaria, aprendió el oficio y durante 15 años estuvo trabajando la serigrafía y el diseño. Precisamente, su interés por el dibujo y el diseño le llevaron a tomar diversos cursos de serigrafía, dibujo publicitario y diseño por computadora y luego encontró una nueva forma de hacer negocios utilizando los discos de acetato que antaño fueron del gusto y devoción de los amantes de la música, actividad a la que se dedica en la actualidad, junto con la creación de diseños publicitarios.

Los artículos que hace son por peticiones particulares de clientes y por iniciativa propia. Estos últimos son comercializados a través de las redes sociales, en internet.

La idea de hacer diseños sobre acetatos, fue fortuita: un tío de su esposa falleció y no tenía familia directa, ni pareja ni hijos, así que todas sus cosas las repartieron entre sus sobrinos que eran su única familia.

“Entre sus pertenencias había unos discos de acetato, los cuales nadie quería y le dije a mi esposa que si los podíamos tomar y no los dieron, estuvieron guardados como dos años. Un día, al hacer limpieza en casa, salieron de nuevo los discos y solo pensamos ‘qué hacemos con ellos’; en ese momento le dije ‘ya saldrá algo qué hacer’, y un día recordé que hace tiempo vi un disco con unas letras recortadas, y así comencé a hacerlo. Solo eran puros nombres. Cuando le enseñé a mi esposa lo que hice con el primer disco hizo cara de asombro y espanto y comentó ‘si mi tío viviera, se vuelve a morir”.

Ernesto dice que en realidad no fue una idea propia y reconoce que al principio batallaron un poco al empezar a comercializarlos: “a todos les gustaban, pero nadie nos compraba. Visité muchos establecimientos y plazas y seguía la misma situación hasta que entramos en las redes sociales, fue ahí donde esto empezó a despegar, las personas que trabajan conmigo en realidad es mi familia mi esposa y mi hijo el mayor, aunque no fue una idea propia si la hemos estado mejorando porque después comenzamos con rostros de cantantes y artistas, y con el paso del tiempo al ver la demanda empezamos a trabajar con los rostros de nuestros clientes”.

El costo de sus productos es variable. La mayoría de los diseños tiene un costo de 150 pesos, aunque ha llegado a vender algunos por 300 pesos debido a la complejidad y dificultad de la imagen, rostro y logotipo, entre otras características. sobre el proceso de elaboración, comenta que los diseños más sencillos están de un día para otro y los más elaborados requieren hasta cuatro días.

Con año y medio en esta actividad, dice haber elaborado ya alrededor de mil 200 diseños y el que más se le ha dificultado fue un logotipo “creo que es de un grupo de rock llamado Opeth, ya que era uno de nuestro primero logotipos en realizar y tenia unas partes muy delgada y se nos llegaba a romper”.

Como toda empresa, reconoce que el inicio fue difícil debido a que buscó colocar el producto ofreciéndolos en negocios y tiendas de regalo, pero no les interesó mucho y en los tianguis fue lo mismo, “por eso decidimos probar en las redes sociales y fue ahí donde esta aventura empezó; por el momento no tenemos local, los discos los elaboramos en casa y los vendemos a través de las redes sociales”.

Sobre los diseños que elabora, hay grupos, logotipos, retratos y personajes de diversas áreas y, hasta el momento, no se han negado a realizar algo en particular.

¿Y te han pedido diseños sobre un disco en particular? Sí de hecho hicimos uno de Lennon en disco que el mismo cliente me dio de los Beatles, y otro de Bono, vocalista de U2 en un disco de ellos”.

Dice que es una actividad que disfruta, pues participan con él su esposa y su hijo mayor, pero lo que más le gusta es cuando le piden retratos: “los discos que mas me han gustado hacer son los rostros de los clientes, porque al entregárselos sonríen y eso da mucha satisfacción. También los de Star Wars, porque soy fan, y grupos de rock, son de los que más me gusta hacer”.

Dice contar aún con suficiente materia prima, pero sigue comprando para no quedarse sin material, sobre todo ahora que ha recibido pedidos de los estados de México y Puebla, además de todos los que le han solicitado aquí en Hidalgo desde municipios como Tizayuca, Tulancingo, Actopan, Ciudad Sahagún y Real del Monte, sin contar con los que algunos clientes le piden para llevárselos a sus familias en Estados

alejandro.evaristo@milenio.com