Pa' no molestar

La cultura del odio

I. Analogías

Hay animales de piel muy, muy sensible.

Por ejemplo, ahí está el xoloitzcuintle, o perro pelón mexicano, que se caracteriza por la falta de pelaje en su cuerpo, razón por la que son especialmente delicados a golpes y raspaduras. Los especialistas dicen que lo mejor para esta raza es que al menos una vez al día se les aplique alguna crema hidratante para protegerlos. Eso sí, elaborada a base de vitamina E con sábila o almendras, para humectarlos.

En el mundo de los felinos, están los gatos esfinge o sphynx. Los ejemplares de esta raza deben evitar la exposición prolongada al sol ya que podría provocarles quemaduras en la piel; además, debido a sus características, hay que bañarlos dos o tres veces por semana para evitar la acumulación de grasas e impurezas y, por si no fuera suficiente, el sitio donde duerma debe ser un lugar confortable y blando, porque es muy propenso a arañazos y heridas. Casi lo olvido, también son muy sensibles a los cambios bruscos de temperatura.

Las aves también cuentan con su propio caso. El kiwi, ave nacional de Nueva Zelanda, carece de plumas, pero cuenta con plumones pequeños que se han tenido que ir adaptando por razones del ecosistema; no vuela, sus alas son muy pequeñas y las cinco especies conocidas se encuentran en peligro de extinción.

De dos patas, alevosos, gandallas y algunos ofensivos a la vista, entre otras peculiaridades, pero ahí están y hay que vivir con ello…

II. Realidades incómodas

México está lastimado, muy herido. La gota que derramó el vaso fue el caso Ayotzinapa y los 43 estudiantes desaparecidos, pero hay varios cientos de “antes de…” que están ahí, en lo oscurito y sin hacer ruido para no incomodar.

Sí. Como a muchos, como a los miles que el jueves avanzamos por Reforma en el DF para llegar al corazón del país, también me indigna lo que sucedió en Guerrero. Pero en México hay también un Chiapas de indígenas olvidados; un Michoacán hecho trizas por las andanzas de políticos del PRI, PAN y PRD; un Hidalgo de quimeras y buenos deseos; un Veracruz abatido por secuestros; un Estado de México de ilusiones, hay miles de desaparecidos, miles de asesinados… el hartazgo permea el país y los únicos que no lo ven son precisamente quienes lo han provocado.

¿Hay culpables de todos esos hechos? Por supuesto, pero la gran mayoría cuenta con el poder y recursos para evitar que les alcance el largo brazo de la ley.

En mayor o menor medida todos tenemos un grado de responsabilidad y tan ciertas son las aseveraciones que circulan por todos lados en el sentido de que el país empezará a cambiar cuando respetemos, recuperemos, aprendamos y dejemos, como las demandas de justicia, los señalamientos por incompetencia y la indignación causada por las frases, justificaciones y acciones de quienes están en sitios “privilegiados” del poder político y económico.

Son demasiados verbos y en el ambiente hay también demasiados calificativos…

III. Remembranzas

El jueves pasado, a través de twitter, la Secretaría de Relaciones Exteriores recordó la fecha: “20 DE NOVIEMBRE. UN DÍA COMO HOY DA INICIO LA REVOLUCIÓN MEXICANA”. ¿Premonición?, ¿invitación?, ¿reto?, ¿burla?

Esa tarde/noche se recordó a los 43 desaparecidos; se exigió un cambio; se exigió la renuncia de Enrique Peña. Lo cierto es que en mi vida había escuchado tantas voces unidas contra un presidente, ni siquiera cuando el villano favorito de los otros partidos que no son el PRI (Carlos Salinas de Gortari) gobernaba.

Lo cierto es que el cuestionado mandatario vino ayer a Hidalgo y se tomó fotos con quienes se lo pidieron y sonrió y habló sobre la necesidad de contrarrestar la cultura de la violencia contra la mujer. Muchas muchachas priistas se tomaron fotos con él y algunas hasta las postearon en sus redes sociales presumiéndolo… y así les fue con los cibernautas.

Por supuesto, en el evento oficial, nada en contra. Todo el teatro montado para que el señor se sintiera querido y recibir tranquilamente y sin contratiempos el apapacho del amigo.

A pocos metros de ahí, una veintena de inconformes escribía consignas en cartulinas para manifestarse, pero los de seguridad (ignoramos si Estado Mayor, policía local, policía federal o de cuál corporación) llegaron a amedrentarlos y amenazarlos.

Había un video…

III. Época para fingir

Pan y circo. Uno para matar el hambre y otro para calmar el descontento. Uno para obligarles y otro para entretenerles. Ya viene la liguilla y el aire se va viciando con un riquísimo aroma a ponche y canciones navideñas y no sé cuántas cosas más.

A lo lejos se escucha algo… 

http://twitter.com/@aldoalejandro