Pa' no molestar

¿Te apestan las patitas?

Ese Jaime es un caso.

Nos caía bien a todos los de la cuadra, así que no tenía problemas con nadie. Cuando salíamos a jugar siempre quería estar en el equipo de los más grandes -en estatura y edad- porque reconocía la enorme ventaja que tenían sobre el resto. En los recreos escolares de aquella infancia tan nuestra se le podía encontrar al lado de quienes ahora llaman “los más populares”: aunque no supieran ni su nombre se las arreglaba para estar siempre cerca de la decisión y nunca faltaba la enorme sonrisa cada vez que alguien hacía, concretaba o decía alguna ocurrencia de esas de chiquillos con manchas de pasto en la ropa, lodo en los zapatos y dudas en la cabeza. Muchas dudas.

Quizá por eso aprendió desde muy pequeño la importancia de los libros y supo el nombre del navío del envidiado capitán Nemo y la figura oculta de un hombre en la bolsa de un cadáver arrojado al mar y hasta los apelativos e historia de las musas griegas. No exagero.  Más de una ocasión atestigüé cómo hablaba de Calíope y sus versos; de los pergaminos de Clío; de las desgracias de Erato; de la música de Euterpe, las tragedias de Melpómene, los discursos de Polimnia, el fantástico sentido del humor de Talía, la visión estelar de Urania y, por supuesto, la gracia de Terpsícore al bailar.

Es verdad. Era muy inteligente y siempre debía estar haciendo algo porque se aburría y entonces se transformaba en un ser inmundo y despreciable que gustaba de ofender y ridiculizar a los demás. Afortunadamente fueron pocas ocasiones.

Jaime hizo decenas de cursos en diferentes escuelas a todas horas y, con todo, se daba tiempo para jugar y a veces hasta nos platicaba las aventuras de todos sus libros y describía a los monstruos de todos sus mares…

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La verdad es que no tengo ni la capacidad ni el conocimiento suficiente para opinar, así que me reservo mis comentarios. Si el señor presidente o -como diría mi buen amigo Ernesto de la Cueva- “nuestro amado líder”, decidió asistir a la firma de los históricos tratados o acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo, debió haber habido una muy buena razón y hay que respetarla porque él sabe a ciencia cierta qué es lo que más conviene a nuestro país(sic) y quien diga lo contrario pues está mal, muy mal.

Además, sabido es por medio planeta desde hace no sé cuántos años que México se ha caracterizado por su política de no intervención, por su apoyo irrestricto a la autodeterminación de los pueblos y por el valor y coraje con que cada uno de sus mandatarios ha defendido y trabajado y llorado por esta tierra tan nuestra en el centro y tan de otros en las costas.

Así que México debía estar ahí, en el salón El Laguito en La Habana. Debía observar cómo se plasmaban las firmas y se terminaba así, en automático, un conflicto de más de medio siglo en aquella nación centroamericana. No signamos, pero atestiguamos. ¿Quihubo? El mismísimo secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, sí debió abandonar la comodidad y seguridad neoyorquinas para rubricar el documento, el mismo que signaron como testigos de honor los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro; de El Salvador, Salvador Sánchez, y de República Dominicana, Danilo Medina.

Lo bueno es que en México las cosas no son tan riesgosas como en otros países donde el valor de la moneda local depende absolutamente del comportamiento de otros mercados, así que no hay mucho de qué preocuparse. Está bien, quizá solo un poco, ínfimo.

Aquí, en nuestro amado México, hay suficiente abasto de combustible, medicamentos y alimentos para todos, bueno excepto para la zona esa en Oaxaca, Guerrero y Chiapas, donde “unos cuantos rijosos” han impedido el paso de combustibles y demás. Nada grave, bueno, quizá un poco porque al parecer hubo un enfrentamiento entre absolutos desconocidos y las desarmadas fuerzas policiales federales. Está bien, sí estuvo medio feo, pero no como para que todo mundo ponga el grito en el cielo. De acuerdo, sí hubo algunos muertos, pero ¿quién les manda? Vale te doy razón, quizá, solo quizá, alguno de los policías se propasó con los insultos y los golpes pero, ¿qué esperaban, que les llegaran con un “buenas tardes”? bueno, quizá intentaron extralimitarse pero afortunadamente no todos.

El punto es que el conflicto en Colombia, desde 1958 hasta 2012, arroja 218 mil muertos y 25 mil desaparecidos. Esos fueron 54 años.

En México, la guerra contra los cárteles del narcotráfico solo de 2006 a 2012 arrojó más de 60 mil muertos y 26 mil 121 desaparecidos, esto en la administración de Felipe Calderón, según un reporte de Human Rights Watch y, en los primeros 32 meses bajo el mandato de don Peña, se reportaron más de 57 mil homicidios relacionados con el bonito tema este de la cannabis y la amapola y el talquito nasal y demás.

Vaya un abrazo y una felicitación a los amigos colombianos. Afortunadamente, en México no hay por qué alarmarse…

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Jaime tiene un problema y le avergüenza comentarlo. Quienes tenemos el gusto y enorme placer de conocerle sabemos de la situación y evitamos hablar sobre el particular porque le incomoda y no sabe cómo actuar o qué decir.

La hiperhidrosis que enfrenta cada día le impide mantener una relación, le obliga a alejarse de la convivencia y el desmadre con los amigos y, desafortunadamente, lo arrastra a un estado de soledad y abandono que a veces preocupa.

Ya acudió a especialistas, ya se untó cuantas pomadas y ungüentos existen y hasta fue a rezarle a la virgencita de Guadalupe para que le ayude con ese mal olor y la asquerosa visión de sus calcetines o calcetas humedecidas por unos cuantos pasos. Nada funciona. Por la presencia de una surgió la otra y debe quedarse con las ganas de convivir con otros porque su grado de podobromhidrosis es, por decirlo decentemente, asqueroso.

Lo sabe. Conoce el padecimiento y el origen y hasta la supuesta cura, pero de nada ha servido el agua oxigenada, ni el vinagre de manzana, ni la pomada de aceite de hígado de bacalao.

La primer mala experiencia fue en el partido de semifinal que jugaron en otra ciudad, no tan lejos, a dos horas de camino. ¡Dos horas! Afortunadamente ni él se aguantó y debió calzarse nuevamente.

Su chiste provocó que al menos dos vomitaran ante tal pestilencia…

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Brozo se despidió el viernes de su noticiero en ForoTV. Él y su equipo plantearon en su último Brozinegi una cuestión a la audiencia: “Haciendo un balance de tus expectativas y desencantos, ¿por quién habrías votado en las presidenciales de 2012?”.

De un total de 31 mil 44 votos recibidos en twitter, empataron con 42 por ciento la panista Josefina Vázquez Mota y el eterno “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador, luego, en segundo lugar con 10 por ciento está Gabriel Quadri y al último, el actual inquilino de los Pinos con un penoso y miserable 6 por ciento. El mismo ejercicio se aplicó en Facebook, donde se recibieron 53 mil 641 votos. El tabasqueño encabezó las preferencias de los arrepentidos con 52 por ciento; le siguió la panista con 34 por ciento y en tercer lugar el aspirante de la combi, con 10 por ciento. Peña solo tuvo 4 por ciento…

Ora resulta que nadie, a excepción de los reporteros de espectáculos, televisa y las revistas Hola y TVynovelas, quiere al esposo de la primera actriz Angélica Rivera.

“Estoy convencido de que el señor presidente ha hecho todo lo que está a su alcance para que nos resulte menos problemática la sobrevivencia cotidiana: detuvo el permanente incremento en el costo de combustibles que provocaron los de su misma clase; en su gestión ha habido un notable aumento al salario mínimo (aun cuando no creció más de 12 pesototes); renovó la flota aérea de Presidencia de la República; amplió la oferta laboral en las instituciones policiacas, especialmente las federales, las que envió a Oaxaca a enfrentar a esos peligrosos terroristas magisteriales; el alcance de los programas de vivienda llega ahora a unos cuantos beneficiarios más; ofreció una nueva oportunidad a políticos de poca monta despreciados en sus propios partidos por traidores y un montón de buenas acciones más que nos obligan, sí, nos obligan, a rendirle pleitesía eternamente…”.

- Oye, ya deja de beber. Hablas muchas tonterías cuando estas borracho, eres como el payasito de la tele.

- ¿Cepillín?

- No recuerdo cómo se llamaba, era uno que cantaba preguntándose por qué no tenía mamá…

- Bueno, y luego ¿qué pasó con Brozo?

- Pues se fue, pero en su despedida el payaso dijo una gran verdad: “la orfandad de seguridad nos hermana a todos”.

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Jaime estaba demasiado ebrio para entender algo sobre su “problema”: resulta que de acuerdo con especialistas en dermatología, el mal olor en los pies se produce por la proliferación de bacterias a causa de la humedad; cuando esos pequeños organismos entran en contacto con el aire se descomponen y de ahí el desagradable aroma, aunque también influyen una mala alimentación, con alto contenido en grasas saturadas; contagio de hongos, cambios hormonales y en el metabolismo, trastornos nerviosos, algunas enfermedades y hasta el consumo de algunos medicamentos.

Pobrecito el Jaime, le apestan regacho las patitas…

alejandro.evaristo@milenio.com