Pa' no molestar

Series en serio

La mejor apuesta que las dos grandes televisoras de este país ofrecen a la audiencia en materia de divertimento la conforman las series norteamericanas y su pésimo doblaje a nuestro idioma, en el mejor de los casos. Las producciones propias, en ambos ejemplos, resultan ser bastante torpes, mediocres y sin sentido. Tanto la del Ajusco como la del hijo del tigre continúan con la vieja pretensión de tratar al telespectador como un sujeto sin materia gris e incapaz de formar su propio criterio.

La misma fórmula en diferentes espacios. La misma basura pero en diferentes contenedores.

La fortaleza de ambas en el rubro de entretenimiento la conforma el ámbito deportivo gracias a la transmisión de los encuentros de soccer en el país y Europa esencialmente, apartado al que se suman las peleas de box, la lucha libre (local y extranjera), el beisbol y el futbol americano, no en ese orden de importancia.

La llamada caja idiota ha cedido el calificativo y alcanzado a comediantes, actores, productores, locutores y demás “ores” de uno y otro lado.

La producción de series o programas de entretenimiento con un mínimo grado de interés brillan por su ausencia en este país de políticos irreales y asesinatos verdaderos, si no es que es inexistente, y por eso es el éxito de las series extranjeras, especialmente las norteamericanas, aunque también hay muy buenas hechas en otras latitudes de Latinoamérica.

¿Buena programación en México? Claro que la hay. Excelentes ejemplos se encuentran en las televisoras más pequeñas que han aprendido a hacer más con menos y usar la imaginación para aprovechar sus recursos al máximo (jejeje ahora que releo lo escrito me sentí como esos monos que cada seis o cuatro años andan queriendo conquistar votantes y me disculpo por ello). Desafortunadamente el poder de penetración y los recursos que tanto Azteca como Televisa inyectan a sus producciones nulifican, literalmente, los esfuerzos en otras latitudes y a eso hay que agregar algo que se llama costumbre, aspecto al que los mexicanos nos enseñan inconsciente y conscientemente desde los primeros años.

Como sea. El asunto es que cadenas como History Channel, Warner, Sony, Universal, Fox, Syfy, Animal Planet, Discovery, Infinito y demás empresas extranjeras se han convertido en la opción de quienes buscamos algo diferente en la TV.

Dependiendo de los intereses y hasta estado de ánimo del sujeto objetivo, se pueden hallar programas de todo tipo, para todas las edades y de una increíble cantidad de contenidos. Desde bebés hasta cocina internacional, desde las tradicionales caricaturas hasta ciencias aplicadas, desde películas clásicas hasta estrenos recientes (dependiendo evidentemente de la empresa y el paquete contratado).

Solo para ejemplificar. Warner apostó por los superhéroes y busca atraer a los seguidores de las tiras cómicas a través de series como Green Arrow, el llamado Flecha Verde, un superhéroe sin ningún poder extraterreno o especial que, junto con el hombre murciélago, son los únicos seres humanos normales en el universo de DC. También  apareció recientemente Flash, sobre un científico convertido en el hombre más rápido del mundo gracias a un rayo y unos químicos que cayeron sobre la humanidad completa de quien normalmente era solo un perito forense llamado Barry Allen, y la muy esperada y desilusionante Gotham, un acercamiento al origen y circunstancias que provocaron el surgimiento del mayor de todos los justicieros en el universo de la fantasía y la ciencia ficción: Batman.

Para seguir con los ejemplos, también está la cadena Fox, donde apostaron por el terror. Ahí está el multiafamado director Guillermo del Toro y su increíble capacidad para crear y generar universos y escenarios tan interesantes como impactantes a través de “The Strain”, una serie producto de la trilogía literaria creada por el propio del Toro (Nocturna, Oscura y Eterna) o incluso la tercera temporada de The American Horror History que es, por decir lo menos, tan adictiva como grotesca.

Vamos, hay quien apostó incluso por la llevada y traída idea de la inmortalidad y, a través de Forever, ofrecen una visión al hecho que envuelve la no muerte de un hombre que vive para entender el desafío y buscar respuestas a ello sin conclusiones formales y sí mayores retos cada vez.

Y ni hablar de Constantine que, del carente público lector, brincó a las salas con una buena recepción por parte de los seguidores de Keanu Reeves y ahora a punto de estrenarse como serie en la televisión de paga…

alejandro.evaristo@milenio.com