Pa' no molestar

Reconocer los miedos

Ayer tuve la nada grata idea de ver el adelanto cinematográfico de una película de terror que se llama “Clown” o, en su traducción al español, “El payaso del mal”, que el próximo 8 de mayo se estrenará en las salas cinematográficas del país. 

La historia en la película es sobre un sujeto que promete a su hijo un payaso para su fiesta de cumpleaños. El contratado se equivoca de sitio y el padre decide ocupar el lugar del fallido prestador de servicios y busca la forma de encontrar algo que le permita divertir al pequeño y sus amigos… y lo halla. El disfraz está oculto en el sótano del hogar y es, por decir lo menos, una invención diabólica que se apodera poco a poco de la voluntad del hombre cuando decide usarlo.

El asunto es que soy de esa especie rara de personas en este planeta que tenemos cierta aversión, temor y miedo a los payasos y que los especialistas han decidido nombrar coulrofobia; ya saben, por aquello de que en la antigüedad tanto bufones como payasos solían presentarse en zancos y eso significa precisamente el prefijo coulro: “aquel que va sobre zancos”.

Como sea. El punto es que ese “pequeño” inconveniente en mi vida me impidió disfrutar de algunas situaciones, me puso en ridículo y hasta en riesgo.

Un buen día, luego de haber visto, leído y escuchado un montón de cosas sobre el particular y con la oportunidad al alcance, decidí enfrentarlo: me acerqué decidido al grupo de motociclistas que acababan de llegar al célebre restaurante de hamburguesas luego de un desfile encabezado por el mismísimo y aterrorizante Ronald. Hablé con dos de ellos y les pedí su ayuda para poder acercarme al colorido sujeto de desconocido rostro e intenciones. Accedieron, no sin una previa y buena dosis de burlas, y me permitieron aparecer en la foto con el mayor de mis temores a mis espaldas. La prueba de este hecho está en mi computadora personal y la tengo ahí para recordar siempre que no debemos ser víctimas de nuestros miedos.

Hoy sigo sintiendo temor, pero puedo caminar en el mismo lado de la calle y hasta continuar mi viaje en el mismo transporte con apenas el molesto sudor en las manos y, para el ojo ajeno, un imperceptible tic nervioso en algunos puntos del rostro, aunque debo reconocer que el solo hecho de pensar en la posibilidad de encontrarme frente a frente con uno de esos seres me resulta bastante inquietante…

En cine o televisión he visto películas y series en las que esos despreciables personajes hacen de las suyas y se alimentan de las almas, el temor y la sangre de niños y adultos por igual: “It”, “Poltergeist”, “Los payasos asesinos del espacio exterior”, “American Horror Story”, “Spawn”…

He tenido también oportunidad de leer sobre ellos, como la obra maestra de Stephen King  gracias al buen Sebastián Barragán (It) y subrayo especialmente el caso de John Wayne Gacy, conocido como “el Payaso Asesino”, sujeto que tenía un cierto interés malsano hacia los niños y jóvenes de su mismo sexo. Empresario y ciudadano modelo en Chicago, se disfrazaba de payaso y en su personalidad de “Pogo” participaba en desfiles y divertía a los niños en los hospitales de la región durante la década de los 70’s. Luego de una serie de investigaciones por la desaparición de decenas de jóvenes varones, los datos obtenidos por la policía apuntaban hacia el susodicho, en cuya casa se encontraron al menos 30 cuerpos…

Temo a los payasos y a ese temor no se salvan ni Cepillín, ni Lagrimita, ni Bozo, ni Brozo… pero a los que en serio les tengo pavor es a los que no usan maquillaje y de esos hay muchos en este país: la gran mayoría se disfraza de compromiso y democracia y cada sexenio o trienio surgen del mismísimo infierno político para hacer malabares con la administración pública federal, estatal y municipal; lo peor, cuentan malos chistes mientras se llenan los bolsillos y salen en portadas y revistas y programas del gran circo mediático que hoy llamamos México.

Recordar a Galeano

Este miércoles y mañana jueves, Radio Educación recuerda la vida y obra del uruguayo Eduardo Galeano, creador de “Las venas abiertas de América Latina”, en una programación especial en homenaje al fallecido escritor. Se podrá escuchar la voz del maestro latinoamericano leyendo, comentando y siendo entrevistado por la radiodifusora; también habrá mesa redonda en vivo, con la participación de especialistas, para comentar su vida y obra. ¿La transmisión?, a las 17:00 horas.

Mañana día del libro

El Día Internacional del Libro obliga a leer siempre para honrar a ese poderoso aliado del conocimiento y la imaginación. No festeje, ¡lea!

http://twitter.com/@aldoalejandro