Pa' no molestar

Querida Carmen…

No les prometieron tortas, ni tarjetas pre-pagadas. No les ofrecieron la foto con el guapo o la bella del momento y tampoco iban a una barata de esas que organizan cada año las tiendas departamentales. Mucho menos a apoyar a algún politiquillo. 

Las decenas, cientos de personas que se aglutinaron hace días fuera de las instalaciones de MVS acudieron a manifestar su inconformidad por el despido de una periodista y su equipo de trabajo. Fueron a defender el derecho a la libertad de expresión y a seguir contando con un espacio informativo crítico…

EL "PRONUNCIAMIENTO"

La Secretaría de Gobernación “opinó” sobre el conflicto:

“Respecto al diferendo entre Noticias MVS y la periodista Carmen Aristegui, el Gobierno de la República manifiesta lo siguiente: Es deseable que este  conflicto entre particulares se resuelva, para que la empresa de comunicación y la periodista sigan aportando contenidos de valor a la sociedad mexicana. El Gobierno de la República ha respetado y valorado permanentemente el ejercicio crítico y profesional del periodismo, y seguirá haciéndolo con la convicción de que la pluralidad de opiniones es indispensable para el fortalecimiento de la vida democrática del país”.

NO, ASÍ NO ES LA COSA.

El diferendo Aristegui-MVS va más allá de un simple “conflicto entre particulares”.

Ella y su equipo fueron y son incómodos para un sistema cuyos operadores y cabezas gustan de la luz de los reflectores, las vestimentas en hilo de oro, el halago barato en medios caros a través de entrevistas a modo y noticias de esas que solo creen ustedes y ellos, los que se las producen.  

La realidad es que ellos, Aristegui y compañía, pusieron los puntos sobre las íes al hacer públicas dos situaciones en particular que no deben haber gustado mucho en el círculo que “dirige” el país y el partido que los ha encumbrado.

La información sobre la Casa Blanca de Las Lomas, esa que vale millones de dólares y que fue adquirida por la esposa del presidente Peña Nieto gracias a que su capacidad histriónica le permitió recibir increíbles y millonarios dividendos de su casa televisiva, y el cochinero en el que Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre convirtió al partidazo en el DF son los dos temas.

En el primer caso está involucrada una constructora (HIGA, para ser precisos) y más personajes. En el segundo, hay solo asistentes… ni el Estado ni sus instituciones han hecho una investigación rigurosa.

LA EMPRESA Y EL EQUIPO

MVS dice ser “la única empresa en México que ofrece canales de producción propia y privados con la más alta calidad en imagen y audio” y es responsable de la comercialización de un sistema de televisión de paga que compite con otras compañías que ofertan servicios similares en el país.

En general y sin particularidades, la empresa tenía dos grandes ventajas sobre la competencia: el noticiero de Carmen Aristegui, el de mayor audiencia en el país, y el servicio de televisión móvil gratuito para los suscriptores.

El noticiero matutino de MVS era referencia obligada: para los adultos ofrecía información y mesas de análisis sobre los más variados temas, para los pequeños contaba con el sensacional aporte de Kirén Miret y sus “Niñonautas” y además ofrecía la aportación de colaboradores en diversos temas del entramado humano.

El equipo de investigación era (es), sin duda, uno de los mejores en el medio radiofónico.

Por si fuera poco, Aristegui fue parteaguas también en el asunto de los derechos humanos de los radioescuchas, pues su espacio promovió la conformación de un ombudsman de las audiencias.

EL APOYO

La periodista es reconocida a nivel nacional e internacional. La movilización que provocó su despido (y el de su equipo) así como la increíble cantidad de notas, columnas, editoriales, cartones y muestras de solidaridad recibidas (de propios y extraños) en México y el mundo, son evidencia innegable de la importancia que su labor periodística tiene en un país cuyos gobernantes y clase política son especialistas en el arte de la simulación.

La “crisis de credibilidad” reconocida por el señor presidente, solo al Financial Times y no a sus gobernados, es el menor de los problemas que México enfrenta y lo saben los estudiantes de la UAM, de la Universidad Iberoamericana y de la UNAM, quienes pugnan en sus respectivas instituciones para que abran sus espacios a Aristegui y su equipo.

No se trata de una lucha por la persona, si no por lo que ella representa, esa es la diferencia.

¿Cuántos que no sean de la misma especie han manifestado su apoyo al ocupante de la silla presidencial por la “crisis de credibilidad”? Usted responda…

@aldoalejandro