Pa' no molestar

Pobre vaca sin dueño en un suelo de pasto…

Hay demasiada basura en casa. A fuerza de obviar algunas responsabilidades, se ha estado acumulando entre una y otra habitación, bajo los sillones de la sala, en la cocina y ni hablar del patio. No se trata propiamente de desperdicios o sobras, sino de artículos y cosas realmente inútiles, inservibles y, por supuesto, prescindibles. Objetos basura, pues.

Algunas cumplen la función de adorno, otras están ahí porque alguien sin oficio ni beneficio tomó la decisión de colocarlas justo en la entrada, entre la puerta y la sala. Otros pensaron que el mejor sitio para depositarlas es siempre aquel oculto a la vista de todos los otros que se preguntan qué hay tras estos muros de concreto y ladrillos y cuadros sin sentido.

Cuando nos ofrecieron el espacio dimos por hecho que tenían un cometido particular y que no había que deshacernos de ellas, sin importar el tamaño, color o antigüedad. Nos limitamos entonces a hacer las adecuaciones necesarias sin tirarlas… para algo debían servir. 

***

Ha caminado ya varios cientos de metros. Muchos. La carretera está en proceso de construcción y la circulación vehicular es nula. Solo los materialistas y las camionetas con trabajadores, ingenieros, arquitectos, geógrafos y demás, van y vienen, vacíos y no, entre polvo y tierra y hoyos apenas profundos.

Anda despacio. Sus manos están ocultas en los bolsillos del pantalón y su piel ya está seca de sudor. En su cuerpo ya no hay más líquidos por desechar y sus ojos lo saben, lo advierten y, con la resequedad en la lengua, los labios y la garganta, busca algún campamento obrero para mendigarles un poco de agua. Esa es la necesidad primaria, la real. El hambre aún no es un problema. 

El sol pretende menguar el avance, pero su batalla es interna y no hay un ganador cuando no hay un enfrentamiento real: ignora al enemigo y este, en su necesidad de triunfo, ataca una y otra vez la epidermis, la tierra, los sentidos. No importa. No responderá a la agresión por diversas razones: sus armas han desaparecido, sus prioridades fueron destruidas y la necesidad de conquista ya no existe.

Llega hasta unos árboles y unas rocas, ahí parece terminar el sendero y no ha visto a ninguna cuadrilla, pero el ruido cercano le indica que ahí están. Se escucha maquinaria, golpeteos metálicos y gritos. Hay una vereda justo tras la barrera pétrea y trascabos, retroexcavadoras, una grúa todo terreno y algo parecido a una niveladora detenidos a un costado. Los sonidos provienen de la barranca y avanza hacia ellos.

Ahí están. Un grupo de trabajadores ha encendido una fogata y sobre esta hay una rejilla y ollas y tortillas. Charlan y bromean entre ellos. Nadie le presta mayor atención. Se acerca. Pide ayuda. Recibe el recipiente con el líquido y, antes de beberlo, les agradece. Un poco más, despacio, ni una gota escapa de su cuerpo rejuvenecido. Hace un ademán para agradecer el ofrecimiento y disculparse por rechazar la comida. Debe continuar, lo sabe.

No hay un rumbo establecido y sus piernas se siguen despacio una a la otra. Agita su mano y sus benefactores hacen lo propio.

Apenas se percata del líquido en sus mejillas… 

***

 Terminó de ducharse. El reproductor sobre el buró de la recámara ofrece la voz del rey lagarto y la clásica Break on trough.

La toalla cubre solo la cabellera negra en una especie de turbante y su cuerpo continúa humedecido. Aun se pueden observar pequeñas gotas recorriendo los hombros y el antebrazo, el cuello y los pechos erguidos de una juventud atrapada en el cuerpo de todos los años que no son y que el ejercicio ha mantenido. Huyen del vientre hacia los muslos y de las piernas a los pies que apenas rozan la alfombra.

En las ventanas cuelgan visillos que impiden la visibilidad desde el exterior y por ello puede darse la oportunidad de disfrutar estos momentos. Entonces gira el dispensador para permitir la salida de la crema humectante y su aroma similar a menta con un breve pero intenso recuerdo a jazmín.

La palma de la mano recorre cuello y brazos, un poco más para los hermosos senos y la cúpula rosa del deseo, sin olvidar el escondite de los besos bajo su redondez y el depositario de caricias al talle apresado en la cintura breve, a las caderas dispuestas en el misterio de un sentir de ojos entreabiertos, su sexo de respirar entrecortado y las nalgas enrojecidas de pasión y arrebatos en camas y piernas y metales y maderas de todas clases y gemidos. Ahora las extremidades inferiores, luego los músculos sin tensión y también las pantorrillas con todas las marcas de manos y bocas y labios.

La canción terminó hace rato, pero no puede sacar de su cabeza la mejor frase de Morrison porque su voz le encanta, literalmente… I found an island in your arms, a country in your eyes, arms that chain us and eyes that lie… (encontré una isla en tus brazos, un país en tus ojos, brazos que nos encadenan y ojos que mienten…).

Tararea cada palabra como subrayando que el amor es solo una fantasía inalcanzable y su cuerpo hoy está dispuesto a recordarlo.

Usa la tanga negra con la abertura de la entrepierna y el encaje del mismo tono. El sujetador hace juego y tiene la ingeniería perfecta al permitir una oportunidad al olvido y al hallazgo. La seda cubre la mayor parte de sus piernas perfectas y corrobora: no hay un solo pliegue, un hilillo, un dejo de duda. La imagen en el espejo es perfecta y le sonríe, le recorre y ansía la llegada de esta tarde para depositar en otro cuerpo este deseo, esta absurda e innegable necesidad.

Jim dice que cuando eres extraño nadie recuerda tu nombre…

***

Está sentado a la vera. Dispone apenas de un poco de realidad porque las voces en su cabeza siguen poniéndose de acuerdo y ninguna decide nada pero todas hablan o gritan a la vez. Compartieron la misma decepción pese a las diferencias de edades y tiempos y géneros e idiomas.

No lo sabe, pero ha estado caminando por horas tratando de aceptar y de entender, ignorando precisamente que ese era el objetivo inicial: tratar de aceptar y entender.

Respira y trata de calmarse. Por eso decidió sentarse, pero hay un suelo de pasto ahí adelante y también una vaca, un enorme rumiante sin manchas abandonado a la locura de los otros. Piensa en el animal para evitar el asedio de tantos sonidos y las posturas de tantas personas y las determinaciones de tantos sentires y, evidentemente, los reproches de todos esos.

Pobre vaca sin dueño en un suelo de pasto y yo sin un acerca que me permita establecer toda esta lejanía de ti. Si la vaca supiera lo que pienso huiría, es un hecho, pero no lo sabe porque no quiero que lo sepa y no lo intuye porque ignora que estoy  pensando en ella y su falta de manchas y su enorme barriga proyectando una sombra infernal sobre el suelo de pasto.

No tengo otra cosa en qué pensar… ni en quién… no pienses… anda déjanos pasar para poder ver al monstruo ese… no, tú no eres ese que dicen… sí, un agua con poco de miel es  buena… ¿y si vamos?

Cuando estira la mano para tocar la tierra se da cuenta que no hay tal y suspira. Llora por la falta de espacio y recuerda que cuando sueña hay muchos como él que le esperan en habitaciones de cadenas y paredes azules con borlas blancas colgando de sus propias paredes, pero no me gusta llorar y por eso no sé qué hacer porque olvidé su nombre.

Pobre vaca sin dueño en un suelo de pasto… 

***

… hay diferentes habitaciones y personalidades. A veces las puertas quedan entreabiertas y se puede ver un poco el interior, pero nosotros tratamos siempre de evitar fisgonear, cosa que no hace el de la otra recámara, el que parece que todo el tiempo está triste y toma pastillas diario. Vive ahí arriba, en el segundo piso, junto a la linda esa, la trigueña alta. No recuerdo cómo se llama, pero debe tener unos 35 años, es la única en toda la casa de huéspedes con automóvil, así que podría decirse que también es la dueña de la cochera. 

Si gusta, ahorita tenemos una disponible. Ahí vivía un joven, muy atento él y educado. Nos dejó una dirección y dinero para que le enviáramos ahí sus cosas y se marchó apenas hace tres días. Ayer por la tarde se fue la mudanza y hace rato terminamos de asear y limpiar todo, así que ahí está, por si gusta.

Claro que sí. A las 4 está perfecto. No se preocupe, aquí estaremos.

Cuando dio por terminada la llamada y colgó se sorprendió al ver a su esposo. Sostenía en sus manos el periódico del día anterior y señalaba una esquela…  

***

La ambulancia no llegó a tiempo. El cuerpo del hombre estaba tirado a unos metros de la carretera y el chofer del camión apenas estaba hablando con los policías.

Dice que una vaca salió de quién sabe dónde y por no atropellarla se le hizo fácil abandonar el carril para salir por el acotamiento, pero no se percató que había un tipo ahí sentado. Se dirigía a la autopista que están construyendo a unos kilómetros para entregar cinco toneladas de varilla y algunos tablones: no iba tan rápido, disminuí la velocidad y solo sentí como si pasará un tope, yo no sabía, no fue mi intención… 

Un paramédico revisa los bolsillos del pantalón y la camisa, pero no encuentra nada, excepto unas medias con un intenso olor a jazmín…

 

alejandro.evaristo@milenio.com