Pa' no molestar

Pinches burócratas

I.

Felicitaciones a la Sinfónica

La Banda Sinfónica de Hidalgo cumple 114 años de existencia.

Cuando se formó, en 1901 siendo gobernador Pedro L. Rodríguez, fue conocida como La Banda de Rurales y su creación fue encargada al músico Candelario Rivas para elevar y acrecentar la cultura artística y fomentar la identidad musical en el estado.

Desde aquella primera audición el 20 de enero de 1901, sus integrantes han interpretado obras de autores nacionales y extranjeros, como Julián Carrillo, José F. Vázquez, Manuel M. Ponce, Silvestre Revueltas, Rafael Ordoñez, Juan León Mariscal, Melquiades Campos, Juan B. Fuentes, Esperanza Pulido, Alberto H. Alvarado, Abundio Martínez y José Pablo Moncayo, entre otros.

En la actualidad, los músicos que la componen son en su mayoría originarios de Hidalgo aunque hay algunos del Estado de México. Una nota alusiva la encontrará usted en la sección cultura, por nuestra compañera Fannia Cadena, quien entrevistó al  director número 15 de la Banda, Marco Antonio Orozco Hernández… 

II.

Perder el tiempo   

Mi licencia de conducir perdió vigencia hace algunos meses y se me ocurrió la grandiosa idea de tramitarla acá, en mi estado adoptivo. No lo vuelvo a hacer.

Resulta que para “facilitar” las cosas y “ahorrar” tiempo, revisé la página oficial (http://s-seguridad.hidalgo.gob.mx/seguridad_publica.html) para saber qué requisitos debía cumplir para obtenerla:

Constancia de saber leer y escribir, Acta de Nacimiento, CURP, IFE o Pasaporte o Cartilla o Cédula; comprobante de Domicilio; Certificado Médico no mayor a tres meses de antigüedad con tipo sanguíneo, agudeza visual y valoración psicomotriz. En original y copia. También una evaluación de conocimientos sobre disposiciones, circulación y señalamientos de tránsito.

Supuse ingenuamente que contar con una licencia vencida sería más que suficiente para evitar toda la tramitología burocrática, pero de cualquier forma y por si algo decidí llevar toda la documentación requerida y cumplir con el chisme.

Cuando por fin me tocó el turno de ser atendido en ventanilla, el tipo que recibía la documentación no me dejó ni saludar, se limitó a pedir los documentos y cuando quise plantearle interrumpió: “no es posible, sus documentos”.

Entregué puras copias fotostáticas, ningún original, pero no dijo nada. Los revisó una y otra vez como buscando algo. No pidió los originales para cotejo y no los ofrecí. Preguntó si sabía leer y escribir mientras veía mi título profesional y qué tipo de licencia quería obtener. Una última hojeada al papeleo, lo engrapó, garabateó algo al frente y dijo que faltaba el examen de conducir, que debía acreditar en el estacionamiento del estadio Hidalgo.

-   Oiga, pero si manejo desde hace 30 años.

-   No importa, si no presenta el examen no le doy la licencia, dijo mientras acomodaba su prepotente humanidad en su lugar de trabajo.

-   ¿Qué tengo qué hacer?

-   Vaya con esta hoja y toda su documentación a tal lado, busque a fulano de tal y que le hagan el examen, cuando lotenga regrese para que pague y le tomen la foto.

Abordé un taxi fuera de la SSPH para llegar. El trayecto fue de 13 o 15 minutos, estuve 20 o 25 minutos en el asunto de la evaluación y me tomó 20 minutos más regresar desde ahí hasta las oficinas de la Secretaría porque ya había tráfico.

Vuelta a la fila y por fin la llegada a ventanilla para que el tipo dijera que pasara a la de al lado donde me entregarían mi recibo para el pago correspondiente. Su compañero se dio tiempo mientras comía algo para hacer el recibo, que entregó con el apellido mal escrito.

Pagué, regresé, entregué la documentación y me enviaron a la fila de espera para la foto. Avanzaba despacio. No entendía por qué si hay cuatro capturistas. Cuando por fin llegué al punto me percaté: dos descansan, comen, platican o se divierten, mientras los otros dos hacen el llenado de formatos y toman foto. Se van turnando.

Mientras espero el turno pienso que es grandioso que los “servidores públicos” hidalguenses estén comprometidos con su trabajo y que haya por fin orden en este y otros asuntos y rollos de los que echan en sus cotidianos discursos de autocomplacencia; además, confío en que algún día aplicaran el mismo rigor a los choferes del transporte público. Hay excepciones, pero especialmente los más jóvenes son unos verdaderos brutos…

La idea se interrumpió cuando quien antes me atendió llamaba al profesor quién sabe qué para entregarle su documento. Es raro, estuve horas ahí metido y nunca lo vi formado.

Perdí casi medio día para obtener la licencia de conducir en Hidalgo…

http://twitter.com/@aldoalejandro