Pa' no molestar

Lit apid magnime

I

Deseo abordar temas relacionados con los aspectos culturales de este desmadrado país, pero no más no puedo.

No dejo de pensar en toda la sangre que ha corrido en este México; en el tormento que viven los padres de los desaparecidos estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa; en las manifestaciones que el caso ha generado en todos los estratos, niveles y sentidos; en la inmundicia que permea las instituciones de este territorio ensangrentado y en la creciente inconformidad de una población cuyos representantes, gobernantes y demás “nantes” son tantito menos que un asco.

Gracias a internet y las redes sociales, es posible para cualquier persona que medianamente sepa usar una computadora conocer qué pasa, qué piensa quién sobre ello y cómo se están desarrollando los hechos sobre ese y otros temas particulares. Cualquiera puede compartir su punto de vista, manifestar sus acuerdos y desacuerdos e incluso sus simpatías y sentimientos adversos hacia otros.

Por eso, una gran cantidad de medios de comunicación tradicionales (radio, TV y prensa escrita) han sido sobradamente rebasados por internet y las redes sociales: en el afán de conservar clientes, se olvidaron de lectores, radioescuchas y televidentes y dieron prioridad en sus espacios al sujeto inútil y su interminable verborrea, a las firmas de “acuerdos”, a las reuniones de “coordinación” y a toda suerte de “noticias” que sólo importan al que firma el “jugoso” cheque que esperan mes con mes.

II

En las redes sociales hay de todo. Se encuentra de todo y se lee de todo, especialmente en el asunto que nos ocupa: la inconformidad y el hartazgo.

Hay valientes opositores a la autoridad que en lo oscurito dicen el huevo y quien lo puso, pero cuando hallan aquello que critican buscan la manera de hacerse notar, salir en la foto y saludar al admirado líder. También es posible encontrar neorrevolucionarios que piensan que mentando madres a diestra y siniestra contra la clase política (desde la comodidad y seguridad de su computadora, por supuesto) están generando y participando de un cambio social. Y no olvido a los “opinólogos”, los que tienen la increíble capacidad de hablar incluso hasta del color de la corbata del señor…

Puedo o no, al igual que usted apreciado lector, estar de acuerdo con lo que estos personajes manifiestan a través de internet y de ninguna manera cuestiono su derecho a hacerlo, pero esta sociedad nuestra no necesita falsos mesías feisbukeros o tuiteros, ni héroes digitales y mucho menos anarquistas a ultranza en lo que algunos llaman la carretera de la información. Pero incluso hasta a ellos respeto su derecho a expresarse y disentir o consentir, según sea el caso…

III

Hay algo que se llama sensibilidad, concepto que la mayoría entendemos o practicamos sin importar religión, color, partido, formación, género, tendencia, ideología y demás, pero hay quienes en su afán por quedar bien con sus jefes son capaces de tirar por la borda cualquier rastro de ello y, de paso, desgraciar las buenas intenciones.

Ana Alidey Durán Velázquez es hija de la dirigente sindical de la Comisión de Agua y Alcantarillado de Sistemas Intermunicipales (CAASIM), Araceli Velázquez Carrasco. Esta “estudiante” del Tecnológico de Monterrey campus Hidalgo escribió el lunes en su feis “Luego porque los queman… NACOS”, comentario que acompañó con una imagen de una de las puertas de Palacio Nacional quemándose. Alidey recibió el mote en internet de #LadyCAASIM y se ganó el desprecio incluso de algunos de sus compañeros en el ITESM…

Luis Adrián Ramírez Ortíz, líder juvenil mexiquense, insultó y degradó a los manifestantes y “aclamó” el regreso de Gustavo Díaz Ordaz: “Chavos! Voy saliendo del primer cuadro de la Ciudad de México, la cosa está muy densa, estos hijos de su reputa madre están atentando contra uno de nuestros símbolos como nación y por una puta idea de preservar los derechos humanos de estas bestias que no merecen vivir, el Gobierno no puede intervenir como tal…”.

Ambos son priistas.

IV

Sin afán de algo más que ilustrar el siguiente comentario, resumo la definición de “cultura” como toda manifestación social y humana ideada, creada, generada, adoptada o impulsada para el desarrollo de la generalidad. Así que las manifestaciones por los 43 normalistas desaparecidos, la indignación generalizada, los señalamientos hacia la clase política y hasta esta columna se encuentran englobadas ahí, en ese término.

¿Y los priistas mencionados? Esos forman parte del lodazal en el que está atascado el país…

alejandro.evaristo@milenio.com