Pa' no molestar

Feliz día… ¡madres!

Muchas felicidades a todas las madres de Hidalgo y México, pero antes…

Los adjetivos

No puedo plasmar en palabras lo que me provoca ver las fotografías de quienes andan recorriendo hasta el más lejano recoveco de este país para conseguir un voto. No importa candidatos a qué sean, lo único que les preocupa es poder llegar a la silla y cobrar lo que haya que cobrar por hacer absolutamente nada de lo que prometen, engañar a las instituciones que sus antecesores han formado precisamente para ello y atascarse las bolsas y las de sus incondicionales con los recursos restantes de esta patria amordazada.

Hay personajes que ni la burlan perdonan y andan por la vida con la anuencia del gobernador, el presidente o el secretario favorito asegurando que ahora sí van a concluir un encargo y que siempre han cumplido y que son casi los redentores que esta nueva Sodoma necesita para recuperar la gracia de ese Dios que nos ha abandonado a nuestro sangriento albedrío.

Asco, nauseas, vergüenza, coraje, desesperación, asombro, burla, molestia, desprecio, conformismo, mediocridad, cinismo, bajeza, insuficiencia, incapacidad, hartazgo...

En sus rostros apenas caben las sonrisas y sus brazos son insuficientes para albergar a toda esa sociedad que extrañamente desean gobernar y/o representar en los congresos locales o el  federal. Se visten como la gente a la que desean arrebatar el voto y comen, caminan, juegan y charlan con ellos: estas semanas de campaña sí les escuchan y les invitan a posar así, juntitos. Sus graciosas majestades se pavonean aquí y allá vendiéndose como la última chela del partido…

Con tal de obtener la preciada marca en la boleta electoral andan prometiendo que se ocuparán de la seguridad pública, más empleos y educación de primera. Qué lástima que tengan que recurrir a las promesas que sus antecesores y los antecesores de estos hicieron para otros ciudadanos -en otras décadas-, aunque es el mismo territorio de conflictos donde pesa más la novela de las 8 y el partido del domingo que todas las fallas que ell@s y sus partidos han tenido en la historia de este país.

En este México de realidades de mentiras y chingadazos de verdad, la ignorancia manda y el cinismo viste trajes sastre, de esos que llaman de marca; el valor es el primer respiro de todos los que vivimos fuera de las casas y residencias oficiales y el miedo es resguardado por cientos de agentes de seguridad, civiles y militares; la pobreza es la moneda de cambio y el desprecio ocupa cientos, miles de escritorios en oficinas que se remodelan cada administración por comodidad; el trabajo define las reglas del consumo en el núcleo familiar y la burla viaja a Norteamérica, Asia, Europa y Sudamérica… aquí, en este país de discursos permanentes y acciones ocasionales, el hambre obliga y la gente olvida.

Y la vida siguió…

Joaquín Sabina ofreció recientemente en el Auditorio Nacional dos conciertos, el 2 y 4 de mayo. Iraís (Akbal para los cuates) está enamorada de su música, así que no perdió la oportunidad de asistir a disfrutar de un gran repertorio en el que la gran faltante fue la que ella más quería escuchar: Calle Melancolía.

Por mi parte, el primer contacto que tuve con la música del español fue hace varios lustros, mientras cursaba la educación media superior en la gloriosa e inolvidable prepa 5 de la Universidad Autónoma del Estado de México, rodeado de increíbles seres humanos que a la larga se convertirían en mis amigos, secuaces, confidentes y cómplices (abrazos para ellos y apapachos para ellas). Para el tema que nos convoca, recuerdo especialmente a Mónica Ramírez, quien desde que recuerdo ama al buen Sabina y, si mal no estoy, hizo hasta lo imposible por acudir a las presentaciones que ofreció en el país. Hoy ella vive allá en la que llaman madre patria, yo disfruto cada que puedo de “Donde habita el olvido” y él ofrecerá dos presentaciones más en el mismo lugar los días 13 y 14 de mayo.

Si se me permite, le sugiero encarecidamente que no se pierda la oportunidad de disfrutar a este cantautor y a todos y cada uno de sus músicos (saludos a Panchito) y acompañantes, especialmente la poderosísima voz y sensualidad de Mara Barros interpretando “Y sin embargo te quiero”.

Víspera dominical

Es un tanto temprano, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de enviar una cálida felicitación a todas las mamás de este país. A todas y cada una se les reconoce, se les bendice y se les agradece… bueno, a casi todas, porque hay algunas que tuvieron la brillante de parir a seres verdaderamente despreciables.

alejandro.evaristo@milenio.com