Pa' no molestar

Errores que cuestan…

Oscar Álvaro Montes de Oca vivió una amarga experiencia gracias a la increíble incapacidad de las autoridades mexicanas. Usted conoce el caso: le cambiaron la maleta en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, hallaron droga y, sin más, lo enviaron a un Centro Federal de Readaptación Social. Así de simple. Para la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y el Ministerio Público, Óscar era culpable.

Medio mundo puso el grito en el cielo, en especial familiares, amigos y compañeros de la Universidad Autónoma del Estado de México y en particular de la entrañable Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública (saludos desde la hermana República de Hidalgo). Gracias a ellos, Óscar ya está en libertad porque su detención fue, por usar palabras decentes, una verdadera idiotez. Por supuesto, ante la respuesta y movilidad social, no faltaron los que quisieron colgarse medallitas por la liberación del sociólogo, éxito que solo es atribuible a la presión y exigencias de la ciudadanía y los universitarios.

Hoy, otro caso exige atención. Angélica López regresaba de Colombia el 31 de diciembre de 2014. Había acudido a un casting para participar en una compañía de danza. A su regreso a México, también en el aeropuerto Benito Juárez, le detuvieron, quitaron su equipaje y colocaron en él tres kilos de cocaína. La llevaron a la SEIDO y un día después de su detención ya la habían trasladado al penal de Tepic. Está en prisión practicando y enseñando su arte a otras reclusas mientras la justicia mexicana y sus representantes andan de vacaciones o están en sesiones fotográficas para alguna revista extranjera o están planeando cómo asegurar que el lodo en sus zapatos no ensucie los espacios que la sangre no ha logrado copar en este país de olvidos. Sus familiares han solicitado la intervención de Miguel Ángel Mancera y de Enrique Peña Nieto. Ninguno ha hecho algo.  

Así que ellos (familiares y amigos) y usuarios de redes sociales, piden justicia para Angélica a través del hashtag #AngyeLibre amén de que se ha iniciado una petición en change.org para exigir su liberación.

Si desea apoyar esta demanda de justicia, entre al sitio www.change.org o en su navegador escriba ¡Liberen a Angy! @PGR_mx @ArelyGomezGlz #AngyLibre - ¡Firma la petición!

La recomendación

Stephen King ha escrito toda clase de novelas de terror. Ya en alguna ocasión compartí con usted mi gusto por It (Eso) y hoy toca el turno a la poco menos famosa Christine, que también fue llevada a la pantalla en 1983, pero sin el éxito que tuvo el maldito Pennywise.

Un endemoniado pero hermoso Plymouth Fury modelo 1958 es el protagonista de esta historia y la coestrella es un chico llamado Arnie Cunningham, quien gasta poco más de 200 dólares para comprarse lo que solo parecía un auto destartalado que desde la calle, literalmente, “le hace ojitos”.

Christine “enamora” al joven, quien dedica su tiempo a arreglarle aquí y mejorarle allá. Cuando termina, el auto se apropia de la voluntad del otrora tímido jovenazo y ambos, auto y chaval, se convierten en una sola máquina que aterroriza y destruye a cuanto sujeto osó burlarse de uno y otro. De hecho, hay una parte en la novela en que unos mozalbetes resentidos entran al lugar donde Christine está guardado y lo destruyen. Cuando Arnie se da cuenta, se detiene frente al vehículo y pronuncia una sola palabra: ¡hazlo! 

La descripción que hace King en ese capítulo es, para mi muy particular gusto y sin ser experto en cuestiones literarias, sublime, maravillosa, endemoniadamente perfecta. La película, como es costumbre, no hace honor al libro, pero esta escena la salva…

Sí, se la recomiendo, pero antes de ver la cinta léala, sé que le gustará.

Para terminar

Hace algunos días, en MILENIO TV entrevistaron a Shiadanni, una prometedora chica con una voz de esas que se recuerdan. Mientras hablaba, de fondo se escuchaba alguna de las canciones que interpreta (de su autoría según dijo), y no estaba nada mal. Decidí buscar algo de su material y pude hallar la razón por la que esta jovencita está despertando el interés de algunos. De entrada le sugiero que busque los videos e interpretaciones que hizo en algo que llamó Studio Live Sessions y en especial dos temas son los que le permiten lucir sus dotes como cantante y su talento como compositora: Yo siempre me voy y Jamás, el primer sencillo comercial de su carrera.

Parafraseando al buen amigo José A. Dzib, el color de su voz es maravilloso.

Empatía

Los demonios que me rondan sucumben a tus besos…

http://twitter.com/@aldoalejandro