Pa' no molestar

‘Don Chapo’ y la cultura del engaño

El viernes 8 de enero ha pasado a la historia de este México de moneda depreciada porque, por cuarta ocasión, fue detenido Don Joaquín Guzmán Loera, el llamado “narcotraficante más buscado del mundo”. No me detendré a detallar los hechos que, para estas alturas, han dado ya varias vueltas en los informativos del planeta, solo a plantear algunas situaciones “aisladas” para que tenga usted mayores elementos de análisis.

Para empezar, quiero recordarle que, en versión de las autoridades federales, la captura se logró -en parte- gracias a que el narcotraficante quería hacer una película autobiográfica y sus abogados contactaron a productores y actores para tal fin. Ahí empezó la investigación que arrojó el resultado ahora por todos conocido. Eso dijeron acá, en el centro del país.

Allá donde sucedieron los hechos, la historia es un “poquito” diferente y hay algunos asegunes...

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Esa madrugada los vecinos escucharon detonaciones, un hecho peligrosamente común en esa “pacífica” entidad. La mayoría prefirió permanecer bajo resguardo en casa.

La sorpresa fue mayúscula. Ya habían tenido otras experiencias, pero en ninguna habían visto tal movilización: había policías, un helicóptero, militares destapando alcantarillas y apuntando sus armas hacia el interior de las mismas. Los medios hablaban de cientos de elementos movilizados.

Lo que en apariencia era uno más de los enfrentamientos que comúnmente se viven en la zona, se transformó en una persecución, aunque nadie imaginaba el tamaño del personaje.

Algunos confirmaron hechos y engrosaron datos a cambio de anonimato.

Alguien “muy pesado” vivía en una de las casas de la zona, hubo quien incluso especuló que la propietaria del inmueble era una conocida empresaria que fue asesinada la víspera y, aunque no fuese real tal especie, sí lo es el hecho de que el domicilio de la mujer se encontraba muy cerca de la citada guarida.

Hubo un enfrentamiento. Hubo cinco presuntos sicarios muertos y un elemento de la Secretaría de Marina herido.

Un vecino confirmó que dos hombres lograron entrar al sistema de drenaje y otro afirma que los vio salir varios cientos de metros después y que amagaron a una conductora a quien robaron su auto para irse a refugiar a un motel: “la gente está toda apanicada, los balazos se escucharon así, bien cabrón. No fueron continuos, pero sí bien fuerte”, comentó.

La cacería de los supuestos delincuentes permitió allanar varios domicilios de la zona, incluyendo el del tricampeón mundial mexicano de boxeo, Fernando “Kochulito” Montiel, donde fue aprehendido uno de los supuestos secuaces de Guzmán Loera, quien efectivamente intentó huir por el sistema de drenaje, sin éxito, y luego se refugió en el motel Doux, donde dicen que finalmente fue detenido junto con Orso Iván Gastélum Cruz, “El Cholo”, su presunto jefe de sicarios.

“Imagínate. El motel ese estuvo cerrado algunas horas y luego la solo la habitación 51, donde lo detuvieron, y las de los lados permanecían cerradas, las otras funcionaban con normalidad”.

Sí. Ese sector de Los Mochis estaba, literalmente, sitiado…

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Un día antes, el 7 de enero, los ávidos lectores de noticias en Sinaloa se enteraron de la mala nueva: el cuerpo de la empresaria Martha Ofelia Cañedo Senes fue hallado en las inmediaciones de la carretera internacional México 15, a la altura de la Sindicatura de San Rafael. El cuerpo de la ex directora de Desarrollo Comunitario del DIF estatal presentaba varios orificios de bala, su cabeza estaba cubierta con cinta metálica gris y vestía ropa negra; además, en las inmediaciones del lugar se hallaron tres cartuchos percutidos calibre .38 super.

La mujer había sido secuestrada dos meses antes, en 2015, aunque los investigadores oficiales del hecho se mostraron renuentes a usar tal término por la simple y sencilla razón de que nunca se solicitó un rescate a cambio de su libertad.

El viernes 30 de octubre del año pasado, la empresaria de 53 años se encontraba con su esposo dentro de su domicilio, en la calle Benjamín Johnston del sector Scally, en Los Mochis, cuando alrededor de las 3 de la tarde fue privada de su libertad por un grupo de hombres encapuchados y armados.

El comando ingresó utilizando un marro y una barreta de acero de las conocidas como “pata de cabra” (llamada así porque uno de esos extremos es como el de un martillo de los que se usan para sacar clavos) con los que forzaron las puertas de acceso, lo que originó especulaciones entre las fuerzas de seguridad locales. La decena de agresores se llevó a la mujer, con quien huyeron en una camioneta Ford Explorer color verde, un Chevrolet Cruze de color gris y una motocicleta, de acuerdo con las notas periodísticas locales.

Por la versión de testigos de los hechos, el tipo de herramienta y los medios y métodos utilizados no había duda alguna para los investigadores: usaron tácticas policiales o militares...

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La señora Cañedo Senes fue colaboradora de Alma Sofía Carlón de López, presidenta del Patronato del Sistema DIF Estatal y esposa de Mario López Valdez, mejor conocido como Malova, gobernador de Sinaloa para el periodo 2011-2017. El año 2012 tuvo la mala fortuna de ser parte del recorte de personal.

Cuentan que era muy activa en sus redes sociales y a alguien le pareció que no era prudente que sus fotos, comentarios y mensajes en Facebook fuesen públicos, así que su perfil, simple y sencillamente, desapareció con ella.

El mismo alguien que tomó esa decisión también ordenó borrar todo rastro en la red, solo dejaron algunas notas relacionadas con su trabajo en el DIF sinaloense (no más de cinco) y un documento en línea sobre una cámara de video que le fue embargada y subastada bajo el Número 8450 (del 12 de julio de 2007), de acuerdo con la página del Servicio de Administración Tributaria.

Se afirma que en esa red social tenía fotos, que era una ferviente admiradora y seguidora del protagonista de esta historia y que ella sabía mucho sobre él. “Por eso la privaron de la libertad y por eso la asesinaron”, dicen.

Afortunadamente, se les olvidó hacer lo mismo con su perfil en Twitter, donde habla del amor que tenía por su estado y el respeto que sentía por su gente, especialmente para los avecindados en Badiraguato y la sierra circundante…

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Alrededor de las 8 de la noche del lunes 4 de enero, Antonio Zatarain Cañedo, funcionario de la delegación de la SCT en Los Mochis, viajaba con su novia a bordo de una camioneta Tacoma de color blanco cuando fueron violentamente abordados: “agentes municipales y ministeriales fueron alertados de que por la calle Morelos, entre Vicente Guerrero y Ángel Flores, en el sector Centro, un grupo de sujetos interceptó a una pareja”, esa fue la versión que se proporcionó a los medios.

Un testigo de los hechos asegura que, al verse amenazados, los muchachos corrieron a un hospital cercano en donde pretendieron ocultarse bajo algunas sábanas, pero fallaron. La versión ha sido negada hasta el momento por las autoridades, pero se ha confirmado que al único que se llevaron fue al varón, de entre 27 y 29 años de edad. La mujer se encuentra sana y salva, aunque se niega a hablar de lo ocurrido.

Los sujetos iban directamente por Antonio Zatarain Cañedo, quien era funcionario de la delegación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en Culiacán y se encontraba de vacaciones en Los Mochis. Sus agresores viajaban en un Nissan Tiida de color gris y un Chevrolet Aveo de color blanco y, a decir de los investigadores, no eran ningunos improvisados: “sabían bien a qué iban y cómo hacerlo”.   

Al día siguiente, martes 5 de enero, el gobernador López Valdez fue entrevistado sobre el hecho por los representantes de los medios de comunicación, ante quienes reconoció que sí había una relación entre el “levantón” del joven el día anterior y el “secuestro” y posterior homicidio de Martha Ofelia Cañedo Senes. No abundó más sobre el caso y al parecer tampoco le dio mayor importancia, “trató el tema como si el problema correspondiese a otra índole”.

Seguramente el Ejecutivo sinaloense tenía y tiene razón y ambos casos sí están ligados, después de todo se trata de madre e hijo…

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Ayer, luego de los abrazos entre funcionarios de primer nivel y las decenas de felicitaciones por esta nueva detención de Guzmán Loera para el titular de la administración federal e instituciones como la Secretaría de Marina, el Ejército Mexicano, la Procuraduría General de la República y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, entre otros, las cosas regresaron a la “normalidad” en todos lados.

Algunos colegas que llegaron al sitio para contar la historia confirman que es casi posible respirar el miedo. Han hecho el recorrido obligado tratando de recrear lo sucedido y han hablado con varias personas que exigen a cambio mantener en reserva su identidad. No quieren arriesgarse porque todos los involucrados en esta guerra se disfrazan: unos caminan como buenos y son malos, otros andan de malos y son peores.

Esa es la única certeza que hay en las calles sinaloenses: “no es miedo amigo, sin exagerar puedo asegurarte que la población está aterrorizada…”.

EMPATÍA

Casi podría jurar que ya nos conocíamos…

 

alejandro.evaristo@milenio.com