¿De qué lado están los buenos?

Todo el mundo está preocupado por las consecuencias de la actividad sexual que están teniendo muchos jóvenes y adolescentes, con los respectivos resultados de enfermedades de transmisión sexual, embarazos, traumas psicológicos, deserción escolar, fracasos en los proyectos de vida, etcétera.

Por otra parte, no faltan quienes por motivos diversos están empeñados en favorecer las prácticas sexuales de los menores argumentando que éstos también tienen derecho al ejercicio de sus facultades genitales.

Todos los días se promueven leyes y acciones para castigar a los pervertidores de menores. Incluso en las mismas compañías televisoras donde los comunicólogos y los comentaristas levantan la voz para condenar la perversión de los infantes, se presentan programas y comerciales que van en absoluto desacuerdo con la protección que ellos merecen y necesitan.

El Sector Salud es el primero en distribuir material anticonceptivo a los adolescentes “para enseñarlos a cuidarse”, contando con la ayuda de textos escolares.

Como no estamos partiendo de una concepción sana de la dignidad del ser humano y, muy especialmente, de las mujeres, muchos padres de familia no procuran la formación de virtudes como el dominio sobre las pasiones, la fortaleza y el ejercicio de la razón, y por otra parte las políticas oficiales están parchando los errores vitales como lo hacen con la pavimentación de las calles.

Necesitamos crear conciencia dentro de la familia para poder trabajar codo a codo con las escuelas. Se requiere del apoyo de las televisoras con voluntad de hacer una reingeniería en sus programaciones. Hacer ver a las autoridades sanitarias el fracaso de sus programas en estas materias, etcétera. De lo que podemos estar seguros es que la solución real tendrá que surgir en el ámbito familiar.

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