Que 20 años no es nada

El tango Volver dice: “Que 20 años no es nada”. Yo no estoy de acuerdo, pues en estos días cumplo 20 años de estar publicando en diversos medios, completando con el presente, mil artículos. En este tiempo, los cambios que hemos podido ver en la sociedad, las comunicaciones, la electrónica y en muchos otros temas son asombrosos.

Recuerdo que cuando le pedí al licenciado Jorge Villegas que me publicaran en el Diario de Monterrey y me aceptó, publiqué un artículo que fue refutado por una famosa editorialista de otro periódico. Los adjetivos que esta mujer usó para calificar mi texto, y a mi persona, eran un poco “negativos”. Curiosamente, aquel fue un detonador para que mis bonos subieran de forma automática ante los ojos del departamento de Redacción… y todavía sigo publicando.

Es de justicia que ahora agradezca a mi excelente amigo Manuel Yarto su incondicional colaboración corrigiendo todos mis textos. Su paciencia y su constancia son ejemplares.

Ahora bien, en una sociedad tan variada caben todo tipo de ideas. Los criterios de partido único ya no son aceptados en ningún aspecto de la vida. La pluralidad enriquece, cada vez que actuamos como seres humanos dentro de las normas de convivencia social básicas. Disentir siempre es válido en los temas opinables.

Por otra parte, como no tenemos idea de qué sea lo que nos depare el futuro, tratar de imaginar cómo será el mundo dentro de 20 años es simplemente una novela de ciencia ficción. Si pensamos de forma individual, es muy probable que muchos no lleguemos vivos al 2034. No cabe duda que la vida es una ruleta de la suerte, y esto podemos afrontarlo con optimismo o pesimismo. Me inclino a pensar que es mejor ser optimistas, por lo menos, psicológicamente es más sano, y para quienes tenemos la dicha de haber recibido la fe en Dios, es una obligación.

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