Nefasta televisión

La gran ventaja competitiva de la televisión sobre otros medios de comunicación es que se puede oír y ver, pero no exige pensar. Pero, ¿podemos imaginar un hogar mexicano sin televisión? Y ¿sabremos calcular cuánto bien y cuánto mal le han hecho las cadenas televisoras a nuestro país?

Si su programación está basada en telenovelas, chismes-shows, concursos de niños para adultos, noticieros llenos de información manipulada, y por otra parte, todo ello sostenido por una publicidad fraudulenta e indecorosa, y además sabemos que hay hogares donde la televisión está encendida durante muchas horas todos los días, sería ingenuo esperar buenos resultados.

Curiosamente las leyes que regulan estos medios hablan del respeto a la moral social y a la dignidad del ser humano. ¡Oh anticuada ilusión! Eso… ya no existe. Usar ese maravilloso medio de comunicación de forma tan prosaica es como envolver basura en un lienzo de Picasso. ¡Qué desperdicio!

Si el hombre tiene la capacidad de perfeccionarse a lo largo de su vida, la televisión y todos los demás inventos modernos deberían estar al servicio de esa superación. Es cierto que hay programas muy positivos, pero un poco de alimento sano no es capaz de sanar una comida descompuesta que nos sirven en grandes cantidades.

Está claro que mejorar los contenidos en los medios de comunicación no resolvería milagrosamente nuestro complicado mapa social. No existen soluciones mágicas para sanar una sociedad tan lastimada, pero sí ayudaría a crear una postura positiva y participativa en mucha gente.

Somos muchos los que pensamos que se debe trabajar en favor de una sociedad más sana privilegiando a la familia. Supongo que esto es mucho pedir, pero si algún comunicador errante cambia su ruta y se suma a estos ideales podrá estar seguro que beneficiará a mucha gente.

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