Mujeres rotas

A pesar de los esfuerzos por profundizar en la dignidad del sexo femenino, cada día hay más divorcios y esposas e hijos abandonados. Todos los días, y en todas partes, nos encontramos con mujeres rotas, es decir aquellas que sufren lo que sólo ellas saben por haber querido mal, por haberse equivocado en la elección de su pareja. Ah, si tan sólo se pudiera regresar el tiempo como se pueden borrar las letras, las palabras, los párrafos y documentos enteros en una computadora sin que nadie lo note; sin hacer daño a nadie. Pero la vida no es virtual.

No, esta vida es simple y sencillamente… real. Es la única que podemos vivir en este planeta, y aunque procuremos escapar tratando de escondernos en uno de esos espacios donde nadie nos conozca, nuestra historia siempre estará ahí, acompañándonos, pues es, y será siempre, parte de nosotros.

Es probable que algún hombre se sienta relegado al leer esto, pues estas situaciones no son exclusivas de las mujeres, sin embargo, no debemos olvidar que por el tipo de la cultura en la que vivimos, por la sensibilidad propia de la mujer y porque normalmente ellas suelen hacer cabeza en una familia donde el marido desaparece, el daño suele ser más frecuente, y más profundo en su caso.

Aquí no cabe el “ya no juego”, o el buscar a quienes habiendo caído en los mismos errores forman equipos de ruido para silenciar sus conciencias, rechazando los valores en los que antes creían, pensando cobardemente que es imposible mantenerse limpios en ambientes donde el adulterio está muy bien visto, e incluso hasta se promueve.

A lo largo de mi vida he podido encontrar muchos hermosos y heroicos casos de mujeres que habiendo quedado solas y destrozadas lucharon, y luchan, por sacar adelante a sus hijos formando gente valiosa.

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