Historias de amores extravagantes

Uno de los asuntos más delicados en la nebulosa familiar es el de los noviazgos de los hijos. ¡Qué difícil resulta a veces que los papás estén tranquilos con los probables yernos y nueras! Por otra parte resultan alarmantes las estadísticas de divorcios y matrimonios con problemas en todas partes.

Está claro que hay un grave déficit de cariño y armonía en un mundo donde las familias están sometidas a tantas factores negativos: la inestabilidad económica, junto con el acelerado ritmo de vida al que estamos acostumbrados; la incapacidad para establecer el diálogo; las presiones sociales y, en fin, tantos asuntos más.

Me queda claro que el peor error que puede cometer alguien en su vida es casarse con la persona equivocada.

Esta semana me encontré con un letrero que decía: Nadie te obliga a quedarte conmigo. Si no me amas… ahí está la puerta; rompe el candado; quita las cadenas; cruza la fosa con cocodrilos; mata a los guardias; salta la reja electrificada… y vete… Total… me da lo mismo… ni creas que te voy a extrañar. Pero cuando sepas que me corté las venas… sabrás que tú tuviste la culpa.

Relaciones enfermizas dentro de los noviazgos con celos patológicos, codependencias, depresiones, bipolaridad, esquizofrenias, fármaco-dependencias, alcoholismo y drogadicción; todo lo cual nos presenta un panorama escalofriante.

Queda claro que la falta de exigencia en la formación de virtudes en los muchachos es culpa de los mismos progenitores que no supieron ser lo suficientemente valientes para educar a sus pequeños cuando todavía estaban a tiempo.

Decirle a una chica de 19 años que su novio no le conviene, simplemente es llegar tarde. Estos temas se educan desde el momento en que se comienza a amamantar a los bebés.

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