Gente madura

Una buena parte de los problemas que tenemos los humanos se debe a la falta de madurez. Tal parece que son muchos los que aún están muy verdes.

Pero cabe preguntarnos: ¿En qué consiste la madurez? Pues hay niños que demuestran gran sensatez a pesar de su corta edad, y adultos que actúan como niños.

Buena parte de esta forma de ver la vida se manifiesta en saber darle a cada asunto el tamaño adecuado. Sin descuidar nuestras responsabilidades, quitándoles importancia y sin hacer escándalos por pequeñeces. Así se deberá poner a la familia, al trabajo, a los amigos, a las diversiones, etcétera, en su preciso lugar, de acuerdo con una jerarquía de valores justa y bien equilibrada.

Este tema tiene relación directa con el carácter de cada uno, pues se requiere saber controlar nuestro temperamento para actuar proporcionadamente a la importancia de los hechos, disfrutando alegremente de los momentos de felicidad, y guardando la debida compostura en las circunstancias que exigen seriedad.

La persona tiene un conjunto de cualidades psíquicas y afectivas, heredadas o adquiridas, que influyen en la conducta inclinando a actuar de una manera concreta y definiendo su modo de ser particular que les distingue de los demás, es lo que suele llamarse en el lenguaje ordinario "carácter". Sin embargo, el carácter no es algo inamovible que determina necesariamente la conducta. La libertad es capaz de modelar el carácter que, en última instancia, es fruto de las elecciones de la voluntad que generan los hábitos buenos o malos.

Perfeccionar nuestro propio carácter, y ayudar a formar el de los hijos, constituye un gran reto que no consiste en una tarea negativa. Llegaremos a ser personas maduras no sólo luchando contra nuestros defectos individuales, sino desarrollando también los rasgos positivos de nuestra personalidad.

Dentro de un marco de respeto a las normas morales y los derechos de los demás, convendrá esforzarnos hasta conseguir las metas que nos fijemos en la vida. Abandonar la lucha por comodidad o cobardía no puede dar como resultado la madurez que se necesita para sacar adelante una familia o cualquier trabajo. Es por ello necesario enfocarse en la educación de los hijos para hacerlos personas con ideales, y esforzados.

Se dice que hay mucha gente con muy buena voluntad... pero muy poquita. Esos no sirven. Hace falta gente con ideas claras y una voluntad firme que sepan esforzarse hasta el final en bien de los demás. Los egoístas terminan estorbando. Son como un lastre que dificulta que los otros perfeccionen a un mundo tan necesitado de valores auténticos. Gente que no se conforme con criticar desde el teclado de su teléfono celular en una red social, sino que trabajen construyendo, positivamente. Sumando, no restando. Multiplicando, no dividiendo.

Las personas "responsables" son aquellas que "responden" de acuerdo a sus deberes, y a lo que los demás esperan de ellos, es decir, quienes demuestran la madurez exigida por su edad, su formación y su lealtad hacia sí mismos y los demás.


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