¿Existe Dios?

En un libro titulado Dios y los náufragos, José Ramón Ayllón profundiza sobre las obras de varios autores que van desde Agustín de Hipona y Chesterton, hasta Nietzsche, pasando por Borges y Feuerbach, entre otros.

Aclara el autor: “Reúno en este libro los testimonios de un puñado de escritores famosos, enfrentados a la más radical de las cuestiones humanas: la pregunta sobre Dios”. He aquí pocas líneas se esta obra.

“Mi nombre estará un día ligado al recuerdo de una crisis como jamás hubo sobre la tierra, al más hondo conflicto de conciencia, a una voluntad que se proclama contraria a todo lo que hasta ahora se había creído, pedido y consagrado. No soy un hombre, soy una carga de dinamita”. Y en otro momento afirma: “¡Dios ha muerto. Viva el superhombre!”. Nietzsche.

“A la edad de 16 años notifiqué formalmente al capellán de mi colegio que Dios no existía. Aquellos que hayan leído mis novelas quizás entenderán el carácter del mundo en el que exuberantemente me zambullí. Diez años de ese mundo bastaron para mostrarme que la vida allí o en cualquier otro lugar era incomprensible e insoportable sin Dios”. Evelyn Waugh.

“A la edad de doce años yo era un poco pagano, y a los dieciocho era un agnóstico completo, cada vez más hundido en un suicidio espiritual… Cuando el pagano contempla el verdadero corazón del mundo, se queda frío. Más allá de los dioses que son simplemente despóticos, está el reino mismo de la muerte. En mi opinión, la opresión del pueblo es un pecado terrible; pero la depresión del hombre es un pecado todavía peor… La alegría, que era la pequeña publicidad del pagano, se convierte en el gigantesco secreto del cristiano. Y al cerrar este volumen caótico abro de nuevo el libro y la convicción me deslumbra en las frases del Evangelio se alza –en esto y en todo– más allá de todos los sabios tenidos por mayores”. Chesterton.

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