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De tin marín

Muchas personas tenemos un dilema incómodo en estos momentos: sabemos que debemos votar pero no soportamos a los candidatos. Este sentimiento no es nuevo y puede ser que cada vez que haya elecciones vuelva a aparecer. Lo que sí es distinto esta vez es la intensidad de los ataques y la frecuencia de los mismos. Las descalificaciones son cotidianas y aparecen por todos los medios: llamadas telefónicas, mensajes escritos, videos… La postverdad que el año pasado marcó elecciones lejanas, llegó a nuestro país para quedarse.


La guerra sucia ha invadido espacios virtuales que hasta hace poco parecían despolitizados. Ahora Twitter, Facebook e Instagram lucen repletos de propaganda política, hay nuevas estrategias para llegar a segmentos cada vez más específicos, los partidos políticos de antaño, grises y sin carisma, ahora intentan refrescarse y seducir a los millennials. El bombardeo de imágenes es bochornoso.


Quizás lo más preocupante es que el exceso de información realmente diluye la calidad de la misma. Los mensajes que consumimos tienen cada vez menos sentido, son dardos efímeros, inservibles incluso en el corto plazo. Las teorías de Bauman y Lipovetsky planean sobre el escenario político mexicano.


A pesar del pesimismo, es necesario hacer una distinción entre las fuentes confiables en las que al menos existe un mínimo de rigor y las acusaciones improvisadas que circulan por las redes sociales. No es lo mismo un texto de análisis que un meme. Y sí es posible, aunque cansado, seleccionar cuidadosamente la información que consumimos todos los días, comparar y definir nuestro voto de manera razonada.


De acuerdo a Eduardo Caballero, las redes sociales tomarán un papel cada vez más protagónico ante la ausencia de espacios públicos de diálogo. Ante la rápida expansión en el acceso a internet en México y en el mundo, es en ese escenario donde se librarán las batallas de desempate. La buena noticia es que se pueden generar respuestas críticas y propositivas en esos mismos espacios, hoy en día plataformas como Los Oigo MX y Voto Informado ayudan a comparar respuestas y datos fidedignos de los contendientes. Esperemos un 2018 con más ataques, más descalificaciones pero también con más herramientas digitales para ayudar a la ciudadanía a depurar información.


@aldovaldesl   @MoreleandoTrc