Articulista Invitado

La empresa socialmente responsable

Las firmas privadas tienen la obligación de ir más allá y promover la formación de valores como la dignidad, la solidaridad, la subsidiariedad y el bien común, además de atender a los sectores más vulnerables, es decir, hacer conciencia.

El comunismo se derrumbó junto con el muro de Berlín hace 25 años. No era posible que subsistiera un sistema que buscaba la equidad social a costa de la dignidad y de la libertad de la persona, que son los tesoros más preciados del ser humano, no negociables. Duró mucho tiempo y causó enorme daño. Su derrumbe fue estrepitoso.

El capitalismo surgió como triunfador e impera en la mayor parte del mundo, incluyendo China y Rusia. No obstante, este capitalismo muestra también un deterioro que es alarmante. Hace pocos años, en 2008, el sector financiero mostró el horrible rostro de la codicia a través del enriquecimiento de unos cuantos a niveles insospechados, colocando hipotecas alrededor del mundo entre personas que no tenían capacidad para pagar su adeudo, lo que ocasionó una crisis de enorme magnitud. Sin embargo los operadores obtuvieron pingues ganancias a través de las comisiones que cobraban por la basura que colocaban en el mercado. Varios países todavía son presas de los desmanes de esas empresas financieras e individuos sin escrúpulos.  El capitalismo salvaje en un extremo, al igual que lo fue el comunismo en el otro, son inaceptables. El dinero y solo el dinero en el centro de las decisiones ha sido, es y será un mal consejero.

¿Cuál es la alternativa? La persona, el ser humano, como beneficiario de las decisiones políticas, económicas y sociales que deban asumirse por los estados y las organizaciones, privadas y públicas. El espectro es muy amplio, y de no concretarse quedaría en ideas que, simplemente, se las lleva el viento.

Intentemos aterrizar algunas ideas básicas en la empresa que es, sin duda, el motor más poderoso para impulsar la economía de un país. ¿Qué misión vemos en esta empresa a la que describiremos como socialmente responsable?

Responder frente a sus accionistas. Efectivamente, los socios invierten recursos económicos indispensables para la buena marcha de la empresa y esperan de ella, con toda razón, recibir un retorno a su inversión acorde al tamaño de ésta y al riesgo al que se enfrentan.

Responder frente a sus colaboradores. El recurso más valioso de una empresa es su gente. Personal preparado, responsable, leal y comprometido es un tesoro invaluable que se transforma en el motor más importante del éxito. La empresa es, generalmente, quien le proporciona su legítima forma de subsistencia. Reconocer la importancia de los colaboradores, capacitarlos intensamente y remunerarlos adecuadamente debe ser uno de los compromisos más importantes de una empresa socialmente responsable, Ganan los colaboradores y gana la empresa.  La relación ganar-ganar es uno de los frutos más importantes que deben lograrse.

Responder frente a sus clientes y proveedores. Queremos que nuestros proveedores —hablo como empresario— nos den el mejor producto, con el mejor servicio, a precios justos. Tenemos razón y así debemos exigirlo, a cambio del pago puntual de nuestros compromisos. Los clientes son el otro lado de la medalla: debemos darle el mejor producto acorde a nuestro compromiso, con el mejor servicio, a un precio competitivo que nos permita no solo subsistir, sino crecer. No más y tampoco menos. Las ventas, y por tanto nuestros clientes, son la sangre que nutre la vida sana de nuestra empresa.

Responder frente a los funcionarios públicos. Estamos obligados a pagar impuestos y a obedecer las leyes. No es agradable pagar impuestos, por eso se llaman así, pero estamos legal y moralmente obligados a cumplir con nuestras responsabilidades hacia el gobierno. Ojalá esta pesada obligación nos comprometa a vigilar, al alcance de nuestras posibilidades, el buen uso de estos recursos por parte del Estado.

Responder frente al medio ambiente. Una empresa sustentable con respecto a la ecología es aquella cuya actividad busca por todos los medios posibles no contaminar el agua, el suelo, la atmósfera; tampoco el oído o la vista, procurando que sea lo más limpia posible.

Responder frente a su comunidad. Lo que implica el tomar conciencia de las graves carencias de los sectores vulnerables de nuestra sociedad y contribuir a subsanarlas, al alcance de sus posibilidades, tomando en cuenta los valiosísimos recursos que tiene la empresa para este propósito. No sólo los indispensables recursos económicos, sino la aportación técnica que puede aportar para profesionalizar proyectos sociales en la misma forma que se hace dentro del sector empresarial.

El empresario y la empresa socialmente responsable tiene la obligación de ir más allá del bien y estar con sus stakeholders: significa promover la formación en valores como la dignidad, la solidaridad, la subsidiariedad y el bien común. Provocar el crecimiento de las personas hacia afuera y hacia adentro, en lo emocional, espiritual e intelectual, con valores universales, que hacen tanta falta en nuestro país.

Contemplar a la empresa en esta dimensión no solo económica, sino también social, nos hace exclamar ¡qué misión tan importante cumple el empresario al generar riqueza que beneficia a toda su comunidad! La vida vale la pena cuando los objetivos que perseguimos son éticos y trascendentes. La empresa socialmente responsable cumple estos propósitos.

*Presidente de Sociedad en Movimiento.
alberto.nunez33@gmail.com