Articulista Invitado

Colosio, a 20 años de su muerte

El 6 de marzo de 1994, el candidato dio un elocuente discurso en el Monumento a la Revolución, una autocrítica que significaba el amanecer de un nuevo PRI y el distanciamiento con Salinas.

Una tarde soleada de primavera, como muchas otras. Un 20 de marzo de hace 20 años, cuya tranquilidad fue interrumpida por una noticia que invadió los medios de comunicación y conmovió al país:

“Luis Donaldo Colosio fue asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana, por un muchacho de 22 años que responde al nombre de Mario Aburto.”

¿Asesino solitario? ¿Crimen de Estado? Veinte años después la pregunta sigue en el aire sin respuesta. Las investigaciones oficiales apoyan lo primero, pero una parte  importante de la sociedad sigue pensando en lo segundo: un crimen de Estado.

—¿Usted mandó matar a Colosio? —preguntó Fernando del Collado a Manuel Camacho en su programa televisivo Tragaluz.

—¡No! —respondió enfático el aludido—. Si yo lo hubiese mandado matar, estaría en el poder.

Camacho buscó la Presidencia, Salinas en cierta forma lo alentó… pero al final le jaló el tapete.

Recuerdo que el 6 de marzo de ese fatídico año, Luis Donaldo pronunció un elocuente discurso en la explanada del Monumento a la Revolución, que estaba pletórico de priistas, 50 mil aproximadamente.

Al revisar las fotos del archivo periodístico, Luis Donaldo aparece en el monumento como si fuese éste una gran cruz y con él colocado al centro de la misma. ¿Una premonición? Lo cierto es que el discurso fue inusualmente duro.

Al pronunciarlo se distanciaba de Carlos Salinas y trazaba un nuevo camino, el camino de un nuevo PRI que se unía a la ciudadanía y rompía con viejos moldes de autoritarismo y centralismo. Hay quienes dicen que ese discurso le costó la vida.

Volví a leer su discurso y transcribo algunos de los párrafos que más llamaron mi la atención:

“Hoy, ante el priismo de México, ante los mexicanos, expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y para acabar con cualquier vestigio de autoritarismo…

“Debemos admitir que hoy necesitamos transformar la política para cumplirle a los mexicanos. Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder, concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas…

“Por eso es que también hemos resuelto dar transparencia a todos nuestros gastos… como candidato del PRI reafirmo mi compromiso indeclinable con la transformación democrática de México…

“El PRI estará al frente del avance democrático de México, asumiendo sus responsabilidades y respondiendo a las exigencias de la sociedad mexicana… yo veo un México de comunidades indígenas que no pueden esperar más a las exigencias de dignidad, de justicia y de progreso…

“Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción…

“Yo veo un México con hambre y sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla…veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen servicios y gobiernos que les cumplan… un México que exige soluciones…

“Mi compromiso es luchar contra la desigualdad y evitar crear nuevos privilegios de grupo o de región…como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades…

“Es la hora del gran combate a la desigualdad, es la hora de la superación de la pobreza extrema, es la hora de la garantía para todos de educación, salud, vivienda digna…

“Es la hora de superar la soberbia del centralismo… es la hora de reformar el poder… es la hora del poder del ciudadano… es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad… ¡Quiero ser presidente de México!”

Este discurso, que le tomó una hora completa, es una muestra de la autocrítica realizada por Luis Donaldo, autocrítica que no era sino el amanecer de un nuevo PRI y el rompimiento de los viejos moldes que se usaban desde su origen allá por 1929.

Recuerdo que al día siguiente de haber sido publicado en los periódicos este famoso discurso, mi amigo y distinguido politólogo Jaime González Graf (qepd) se presentó en mi oficina, extendió el periódico sobre mi escritorio abriéndolo en la página donde aparecía la foto de Colosio en el Monumento a la Revolución.

Jaime exclamó: “¡Nunca!, ¡nunca debió pronunciar este discurso antes de llevar al pecho la banda presidencial!” Unos días después, Luis Donaldo Colosio fue asesinado.

Sabemos quién jaló el gatillo del arma con la que mataron al candidato ¿Quién fue el asesino intelectual? Varios fueron los nombres que nos revolotearon por la mente, pero en el documento oficial se lee que el asesino fue un joven de 22 años que responde al nombre de Mario Aburto.

*Presidente de Sociedad en Movimiento

Correo electrónico:
alberto.nunez33@gmail.com