Articulista Invitado

Aprovechemos la oportunidad

La política es demasiado importante para dejarla solo en manos de los políticos; los ciudadanos debemos hacer nuestra parte para que el país avance al ritmo requerido; aquí una sugerencia de lo que podemos hacer.

Están cerca, muy cerca, las próximas elecciones. Una importante cauda de políticos termina su periodo y otros lo toman. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para aprovechar esta oportunidad e influir en la política, a fin de mejorar las lamentables condiciones de nuestro país, atribuibles en alto grado a una clase política frecuentemente incapaz y corrupta?

¿Lamentables condiciones de nuestro país? Algunos ciudadanos pondrían en tela de juicio esta aseveración, pero me atrevo a señalarla en vista a dos aspectos que he dicho repetidamente: 1) los ciudadanos queremos, ante todo, seguridad para nuestros bienes y nuestras personas y 2) también queremos oportunidades de empleo digno o facilidades para emprender por nuestra propia cuenta alguna actividad que nos permita vivir con dignidad.

Pero el crecimiento económico durante las últimas décadas ha rondado alrededor de 2 por ciento, lo que es totalmente insuficiente, pues deberíamos alcanzar hasta 6 por ciento si todos los elementos se alinearan hacia este propósito. De lograrlo, propiciaríamos empleos dignos y oportunidades a los que hemos hecho referencia.

La política es demasiado importante para dejarla solo en manos de los políticos, dicen algunos enterados y tienen razón, sobrada razón. Los ciudadanos debemos hacer también nuestra parte para que el país avance al ritmo requerido.

¿Y qué podemos hacer?

Me permito sugerir:

1. Exigir a los partidos políticos (pues los candidatos son numerosísimos) que divulguen previo a las elecciones, y con la debida anticipación, su agenda propuesta para el manejo del país y los compromisos que ellos, como partido, están exigiendo a sus candidatos, particular, pero no exclusivamente, en materia de desarrollo económico y control de la corrupción y del avance del crimen organizado.

Los candidatos deben comprometerse públicamente a impulsar la agenda propuesta que, por mayoría de razón, debe ser favorable, muy favorable a los legítimos intereses ciudadanos. Esta agenda, junto con la personalidad y confianza que inspiren el candidato y su partido, debería ser uno de los elementos para que nosotros, los ciudadanos, definamos nuestro voto.

2. Los debates públicos deben ser también un elemento de juicio de gran importancia. En algunos casos, como es la elección de gobernadores, podrán darse involucrando a los candidatos; en otros, por su magnitud, pueden hacerse a través de los partidos políticos.

3. Los debates, como novedad, deberían incluir a ciudadanos distinguidos que representen a la ciudadanía local para hacer las preguntas que el pueblo, al que representan, tiene en mente.

4. Por último, los candidatos deben obligarse a presentar su currículum vitae bajo promesa de decir la verdad y avalado por su partido político. A través de este documento, la ciudadanía podrá percatarse de la experiencia del candidato y en muchos casos evaluar la calidad del trabajo que ha hecho en los diversos puestos que ha ocupado.

De nada sirve todo lo anterior si la ciudadanía no vigila que las promesas hechas a la luz de ganar una elección se transformen en realidad. Un Consejo Ciudadano, integrado por los notables de la localidad, puede y debe dar seguimiento al cumplimiento de lo prometido y revelar, en su caso, las desviaciones o felicitar por los logros que vayan más allá de lo esperado.

Suena novedoso todo esto, ¿verdad?, pero ya llegó el momento para nosotros los ciudadanos, dueños de este país, de pasar de la queja y el reproche las más de las veces en las reuniones sociales —particularmente si están amenizadas con unas cuantas copas— a la exigencia razonada, que tenga consecuencias, del cumplimiento del deber por el que han jurado en público los futuros funcionarios.

México no cambiará si no cambian de actitud sus políticos, muchos de ellos poco capaces y muy corruptos. Y la forma de lograr el cambio apetecido es a través de una sociedad exigente que cumpla con plena responsabilidad y con altura de miras esta novedosa responsabilidad que estamos proponiendo.

Monterrey ya ha dado un paso adelante en esta materia y nos ha puesto el ejemplo. Vayamos más adelante. Innovemos en materia política igual que lo hacemos en la empresarial. Los frutos se lograrán en el corto plazo si hacemos con verdadera dedicación la parte que como ciudadanos nos corresponde.

¿Quién acepta el reto? Ojalá sean muchos los municipios y los estados que levanten la mano. Pero si unos cuántos se comprometen, ya vamos de gane. En las cruciales elecciones de 2018 serían muchas más las manos levantadas.

Se vale soñar, pero de los grandes sueños han surgido los grandes cambios que requiere la sociedad. Mandela, Luther King y Gandhi fueron grandes soñadores, pero de sus sueños surgieron países que nunca los escépticos habían imaginado.

Mañana será otro día.

*Contador público y presidente de Sociedad en Movimiento.

alberto.nunez33@gmail.com