Algo que vale la pena contar

Algo que vale la pena contar

A manera de paréntesis en nuestra entrega semanal relacionada con los Premios Nobel, y aprovechando que acaba de celebrarse el día del locutor, hoy vamos a platicar de radio.

Me gusta hacer radio, es una de las cosas que más disfruto después de la lectura y escritura. Claro, en lo personal ambas se encuentran estrechamente relacionadas, porque me encanta contar historias. Y mucho del trabajo en radio va de eso. Desde una nota informativa, hasta el estado del tiempo, la narración de un juego de béisbol, una entrevista, la presentación de una canción o con más razón un "Encuentro con la historia", deben ser contados, nunca leídos. Es fundamental para que se produzca la magia entre emisor y radioescucha. Despertar la imaginación, incentivarla y darle elementos para que aquello que narramos logre establecer un vínculo casi telepático.

Podemos pasar un tiempo tan sólo escuchando música en un reproductor portátil mientras caminamos, en el coche, o en la oficina, pero tarde que temprano, la necesidad de escuchar una voz detrás del auricular se hace presente. Como seres humanos requerimos alguien que nos hable para sentirnos conectados, parte de un conjunto y la radio logra hacerlo de manera personal. A diferencia de la televisión enfocada a un público en general, quien está detrás de un micrófono de radio te habla a ti.

De mi primera participación oficial en radio a la fecha hace ya más de 20 años, y en todo ese tiempo, no pocos han manifestado el augurio de que tarde que temprano, el medio como tal tenderá a desaparecer. No lo creo, evolucionará, eso sí, pero del mismo modo en el que hace miles de años, nuestros ancestros se sentaban ante la hoguera para escuchar las historias del día contadas por un miembro de la tribu, la radio en sus cientos de variantes habrá de permanecer, mientras entre los seres humanos tengamos siempre, algo que contar.

 

Somos gente de radio, y esta es palabra de locutor.



radioelitesaltillo@hotmail.com  -  Twitter: @AlBoardman