Algo que vale la pena contar

Algo que vale la pena contar

No se trata de coartar ningún tipo de libertad de expresión, pero creo que nuestra sociedad ha dejado muy de lado la observancia de ciertos principios y valores básicos en la educación que resultan no negociables. Por ejemplo, ahí tiene usted una gran cantidad de melodías "de moda" sobre todo en el género de banda o regetón que causan pena ajena. El otro día andaba en un parque de la ciudad con la familia y resulta que las personas que tienen concesionados los puestos donde venden frituras y comida, seguramente deben tener una especie de fuero especial en relación a las autoridades de ecología, porque además de tener la música a niveles brutalmente ensordecedores, se daban el lujo de reproducir (no podemos decir que canciones) bodrios musicales con un alto contenido de violencia y lenguaje totalmente obsceno. Abuelas, madres y padres de familia, niños en los columpios teniendo que soportar la escucha de las sandeces propias de la incultura de reservar cierto material para escuchar de manera personal, sin obligar a todo mundo a compartir esas desquiciados insultos al derecho moral público.

So pena de que me juzgue chapado a la antigua estimado lector, creo que nuestras autoridades en la materia a nivel federal deberían poner atención en este asunto, incluso quizá nosotros como ciudadanos exigir se legisle sobre el tema. Ojo, no se trata de ningún tipo de censura, sino simplemente de sentido común. O ¿qué diferencia tiene el género musical que no podamos observar los mismos parámetros que para el contenido visual como en el caso de las revistas de contenido sexual, películas y sitios de internet? El sentido común dice que ninguna diferencia hay.

En Estados Unidos la RIAA (Asociación de Industria Magnetofónica de América) anuncia a través de etiquetas, "Parental Advisory Explícit Content" (Aviso parental, contenido explícito) ciertos álbumes o canciones que por su contenido o lenguaje ofensivo, no se consideran aptas para todo público. La iniciativa fue presentada en 1985 por el "Centro de Padres de Música y Recursos" y a pesar de haber estado en muchos juicios presentados por artistas y generar mucha controversia respecto a la censura, finalmente prosperó y hoy se encuentra activa. En México no existe nada parecido a cuando menos esta advertencia a pesar de que cada vez de manera más frecuente, nos encontramos con estos contenidos auditivos. No podemos por supuesto evitar que el vecino ponga a todo volumen su evidencia de cultura, pero cuando menos en los sitios públicos donde conviven nuestros niños y familias, las autoridades deberían normar  el respeto y la discreción por los oídos de los demás.

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.


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