Algo que vale la pena contar

Algo que vale la pena contar

"El telégrafo sin hilos no es difícil de comprender. El telégrafo ordinario es como un gato muy largo. Pones la cola en Nueva York y el gato maúlla en Los Ángeles. El telégrafo sin hilos es lo mismo pero sin el gato."  Albert Einstein.

Al día de hoy, comunicarnos desde América con alguien al otro lado del Atlántico resulta simple y rápido, basta sólo con tomar el teléfono o una computadora, pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que la única forma de comunicación existente entre los continentes, se realizaba por carta, y a través de barcos que tardaban en llegar a su destino diez días.

Sería hasta 1858 que fue colocado el primer cable telegráfico trasatlántico que la comunicación se acortó de días, a cuestión de minutos. El cable con una longitud de 4,200 kilómetros y un peso de 7,000 toneladas, fue instalado en el piso submarino del Atlántico desde el Telegraph Field, isla de Valentía en el oeste de Irlanda, hasta el Heart´s Content, en Terranova.

Para el aislamiento del cable en el agua marina, se utilizó una substancia llamada "gutapercha" que es un tipo de goma parecida al caucho, extraída de árboles malayos e indonesios. El primer mensaje emitido a través de esta novedosa y moderna forma de comunicación para la época, fue realizado por la Reina Victoria, quien envió un telegrama de felicitación al Presidente Estadounidense James Buchanan: "Gloria a Dios en las alturas; en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres".

Aquella incipiente apuesta de comunicación sería el origen de la interconexión mundial que hoy conocemos, y que  inclusive, se ha extendido literalmente, como profundas venas que llevan información y movimiento a todos los confines del planeta. Actualmente los cables submarinos modernos representan más del 95% del tráfico internacional de comunicaciones, ya que la capacidad física del cable abarca el envío y recepción en terabits por segundo, mientras que la comunicación inalámbrica por satélites hasta el momento, apenas megabits por segundo. Aproximadamente el 90% del tráfico de Internet circula a través de los más de 800 mil kilómetros de cables submarinos que unen cada uno de los cinco continentes.

Y todo comenzó, con las apenas perceptibles pulsaciones de un telégrafo.

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector. 


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