Algo que vale la pena contar

House of cards (3 de 3)

"Siempre he detestado la necesidad de dormir. Al igual que la muerte, pone incluso a los hombres más poderosos de espaldas". F. Underwood

Y entonces llegó la adaptación americana de "House of Cards", la más verosímil ficción acerca del poder político. El éxito atemporal (a más de 20 años de la original), e incluso extraterritorial, seguramente se debe a que más que tratar un sistema político, trata de políticos y los políticos son gente.

Para esta nueva adaptación de la serie, Frank Underwood es Kevin Spacey y dirige David Fincher (El club de la pelea, Se7en, Perdida) siendo lanzada a través de una plataforma de streaming digital en internet ya que ningún canal en directo recibió el proyecto inicial. Innovó presentando el total de los capítulos de su primera temporada de un sólo tirón. El público se entusiasmó con la historia enganchándose en un primer maratón de 650 minutos. A estas alturas ya se encuentran produciendo la quinta temporada.

Pero además de la innovación en la propuesta y la propia historia, ¿Qué otro valor añadido posee para lograr tremendo éxito? Bueno, entre otras cosas el guionista en jefe de la adaptación es Beau Willimon, un escritor americano que al igual que Dobbs también tuvo un paso interesante por la política estadounidense. Fue jefe de varias campañas políticas, entre ellas la de Howard Dean, candidato a la presidencia en la interna demócrata de 2004 con muchas posibilidades de ganar, pero de repente algo pasó.

La repetición malintencionada y hasta el cansancio (en medios de comunicación y comentarios de líderes de opinión) sobre un corte de video cuando el candidato emitía un grito eufórico en uno de sus discursos, acabaron con sus aspiraciones. Lo encasillaron como alguien emocionalmente inestable para tomar decisiones correctas.

La leyenda dice que, para algunos intereses, representaba un riesgo latente fuera de control que había que eliminar. Una lindura más de la política real. Adivinamos entonces que no fue aquel "grito" lo que acabó con sus aspiraciones, si no quienes estuvieron detrás de esa campaña de desprestigio. Como diría el propio Willimon en una entrevista  sobre qué hacer frente a un ataque mediático, “Es el tipo de cosas sobre las que Frank Underwood piensa todo el tiempo”.

Dejamos hasta aquí un breve paseo por esta casa de cartas de la política, en donde como dice Francis "No existe la justicia. A lo mucho, partes satisfechas". Y yo añadiría, ...sólo por algún tiempo.

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector. 


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