Algo que vale la pena contar

Ciencia hecha en México

Mientras algunos líderes mundiales se empeñan en demostrar cómo pueden acabar con el mundo, léase bomba de hidrógeno en Corea del Norte, algunos otros, escasamente conocidos pero no por ello menos importantes, continúan probando que aún es posible entender nuestro universo y por ende dimensionar la evolución de todo lo conocido, incluyendo por supuesto, nuestra propia humanidad.

En el principio, Stephen Hawking postuló posibles respuestas respecto a la creación del universo, la singularidad y el big bang. De su eminente razonamiento científico se llegó a determinar qué:  "El universo tenía que haber conocido un comienzo, es decir un principio, un momento de creación. Por lo tanto en el universo primitivo estaría la respuesta a la pregunta fundamental sobre el origen de todo lo que vemos hoy, incluida la vida."

Han pasado muchas décadas y cantidad de intentos científicos tratando de desmentir o adicionar sus postulados, porque finalmente la ciencia se trata de eso, una constante evolución. Por ello resulta interesante que apenas arrancar este 2016, todo parece indicar que alguien ha logrado acertar respecto a un pequeño detalle que Hawking pudo no considerar en sus planteamientos: la asimetría respecto a la definición del tiempo. El modelo propuesto serviría para medir la entropía del Big Bang a partir de ecuaciones de Einstein y la cosmología de Penrose.

Esta pequeña adición permitirá estar un poco más cerca de saber si nuestro universo es plano, curvo o esférico, pero además determinar en qué punto del ciclo de vida del universo nos encontramos, si en expansión o en retroceso.

Obviamente se realizó a través de complejas investigaciones y muchos años de trabajo, aunados al peregrinar de comunidad en comunidad científica, hasta que la propuesta fue finalmente escuchada ni más ni menos que por otro de los contemporáneos de Hawking, Sir Roger Penrose. Finalmente el planteamiento fue aceptado y recientemente ha sido objeto de un reconocimiento por la Organización Mundial de Ingenieros.

¿Y sabe qué? como mexicanos debemos sentirnos orgullosos, porque no tenemos que ir muy lejos para adentrarnos en este nuevo descubrimiento, su creadora la Astrofísica mexicana Leticia Corral, nació en Chihuahua y es docente investigadora del Tecnológico de Cuauhtémoc en su ciudad natal en donde continúa demostrando que desde México, también es posible aportar a la ciencia universal.

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.


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