México: el color de la piel cuenta

Un estudio sobre discriminación y minorías realizado de manera conjunta durante siete años por autoridades mexicanas e investigadores en Estados Unidos detectó que el color de piel y la identidad mestiza siguen constituyendo factores discriminatorios en el acceso al mercado laboral en México.

El proyecto denominado Etnicidad y Raza en América Latina (Perla, por sus siglas en inglés), presentado el jueves pasado, y que investigó los cuatro países más poblados de América Latina: Brasil, Colombia, Perú y México, afirma que en la República mexicana “una persona de piel clara con estudios universitarios tiene 11 por ciento más posibilidades de conseguir un trabajo mejor pagado que un ciudadano con una piel menos clara”.

El estudio, que se basa en una muestra de tres mil encuestas realizadas desde 2008 en todo el territorio mexicano bajo la dirección de Edward Telles, investigador de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey), y Regina Martínez Casas, profesora en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), también señala que la población de piel clara es muy minoritaria en México, pero tiende a permanecer más años en la escuela y en ese aspecto radica su mayor disfrute de ventajas socioeconómicas.

La discriminación de la minoría blanca contra el resto de mexicanos choca frontalmente con la realidad del país. “El 65 por ciento de los consultados se declaró ser mestizo y 74 por ciento fue clasificado externamente por los encuestadores con la misma categoría”, recoge el informe.

La contradicción entre realidad y discriminación blanca, según Martínez Casas, se basa en que “la identidad mestiza se ha convertido en sinónimo de mexicanidad”, pero lo paradójico radica en que “la población que declara haber sufrido más discriminación es la indígena, que por otro lado es la que consideramos que hay que celebrar y defender como un componente histórico identitario que nos hace únicos en el continente y que fundamenta la mexicanidad”.

La investigadora señaló que en las ofertas de trabajo, además de los requisitos de edad y escolaridad, se exige buena presentación y “en México tendemos a asociar ciertos estándares de estética con el tono de piel, cosa que va en contra de cómo nos percibimos”.

La discriminación racial en México es un problema que se remonta a la colonización española, que comenzó en el siglo XVI y generó un complejo sistema de castas en el cual la muy minoritaria raza blanca nacida en España se imponía sobre sus propios hijos nacidos en la colonia y así sucesivamente hasta dominar a los mestizos y poblaciones originarias.

Se trataba de un sistema que otorgaba diferentes ventajas y derechos a las personas en función de su origen y, como muestra el informe, aún no ha sido totalmente superado reconociendo los mismos derechos y oportunidades a todos los ciudadanos independientemente de su origen más de cinco siglos después.

El organismo gubernamental Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación de México (Conapred) señaló el miércoles pasado que “la discriminación en México es una práctica aprendida y que forma parte de nuestra historia y de nuestra cultura”.